15 de noviembre de 2009

Ciclo Mitología Griega III: La Tragedia

I. EL CICLO TEBANO

En el ciclo Tebano se narra la historia de Edipo, hijo de Layo y Yocasta. De acuerdo a un vaticinio de un oráculo, Edipo mataría a su padre, por lo que es abandonado para que muera. Pero el niño es encontrado por el rey Polibos que lo cría como si fuera hijo suyo.

Los poemas que comprendían este ciclo son tres: Edipodia, Tebaida y Epígonos.

EDIPODIA

Agenor, rey de Tiro, era el padre de Europa, Cadmo, Fénix, Cílix y Taso. Un día mientras Europa jugaba en la playa Zeus metamorfoseado en toro la raptó. Tal fue el disgusto del rey, que mandó al resto de sus hijos a buscarla y les advirtió que no regresasen sin ella. Al no encontrarla , Fénix se estableció en Fenicia, Cílix en Cilicia, Taso en una isla del Egeo con el mismo nombre y Cadmo fundó Tebas.

El oráculo de Delfos fue el que recomendó a Cadmo que abandonase la búsqueda y fundase una ciudad en el sitio en el que cierta vaca se acostase. Cuando la vaca se acostó, apareció una serpiente que acabó con muchos de los compañeros del héroe. Cadmo la mató con una piedra y aconsejado por Atenea sembró los dientes de la serpiente.

De los dientes sembrados surgieron los Espartoi, que significa hombres sembrados. Cadmo tiró piedras entre ellos, los Espartoi comenzaron a acusarse los unos a los otros y se entabló entre ellos una lucha a la que solo sobrevivieron cinco: Udeo, Ctonio, Equión, Hiperenor y Pelor.

Cadmo fue condenado a servir de esclavo a Ares durante ocho años por matar a la serpiente, que descendía de Ares. Una vez liberado con la ayuda de los Espartoi construyó Tebas. Se casó con Harmonía y su boda tuvo tanto fasto como la de Tetis y Peleo. Entre los regalos nupciales la novia recibió un collar de oro, obra de Hefesto y un velo o vestido, confeccionado por las Gracias. Estas prendas que tenían poderes mágicos jugaron un papel muy importante en los futuros conflictos de sus descendientes. Juntos tuvieron a Ilirio, Polidoro, Ino, Autónoe, Sémele y Ágave.

Cuando ya eran ancianos dejaron su trono en manos de su nieto Penteo. Los esposos se dirigieron al pais de los Endequelos, donde reinaron sobre los Iliros hasta el final de su vida, en que fueron transformados en serpientes negras y trasladados a vivir a los Campos Elíseos.

Penteo muere descuartizado por su propia madre mientras está poseida por el frenesí del culto a Dionisio. Le sucede en el trono su tío Polidoro. A su muerte hereda el trono Lábdaco, hijo de Polidoro.

Este rey da nombre a sus descendientes que a partir de él fueron conocidos como los labdácidas. Su reinado estuvo marcado por las guerras que mantuvo con el rey Pandion de Atenas por motivos fronterizos. Cuando muere Lábdaco su hijo Layo era aún muy pequeño por lo que toma la regencia de la ciudad Nicteo, cuñado de Polidoro. Con el suicidio de Nicteo el poder pasa a su hermano Lico.

Después de matar a Lico compartieron el trono los gemelos Anfión y Zeto. Se cree que fueron ellos quienes construyeron las murallas de Tebas. Zeto transportaba las piedras y Anfión solo con la música de su lira las colocaba en el lugar que las correspondía. Durante el reinado de Zeto y Anfión, Layo huyó a Pisa donde fue acogido por el rey Pélope.

Allí el labdácida se enamoró perdidamente de Crisipo, hijo de Pélope. Ofuscado por su pasión, raptó al muchacho inventando así el amor entre dos seres del mismo sexo. Por esta acción Pélope lanzó contra Layo una maldición que acarreó funestas consecuencias. Una vez desaparecidos los gemelos, Layo es llamado a Tebas para ocupar el trono como legítimo heredero de Lábdaco. Ya en Tebas se casó con Yocasta.

El oráculo le había advertido que no engendrase ningun hijo con ella, pues el niño nacido de Yocasta estaba destinado a matar a su padre y a provocar la destrucción de la familia. Cuando Yocasta dio a luz, Layo para evitar el funesto oráculo perforó los tobillos del recién nacido para atarlos con una correa, lo metió en una canasta y lo abandonó en el mar. Las heridas de los tobillos produjeron en el niño una hinchazón que le valió su nombre, pues Edipo en griego significa pies hinchados.

EDIPO REY

El canasto fue encontrado por la reina Peribea, esposa de Pólibo. Como estos monarcas carecían de descendencia adoptaron a Edipo y lo criaron como si fuese su propio hijo.

Llegado a la edad adulta Edipo se dirige al oráculo de Delfos, donde averigua que está destinado a matar a su padre y a casarse con su madre. Para evitar su fatídico destino se aleja de los que cree sus verdaderos padres.

Durante este viaje se encuentra con Layo y su séquito. Uno de los heraldos exige a Edipo que se aparte del camino para dejar paso a su rey. Como Edipo se niega, se produce una reyerta de la que solo salen vivos Edipo y un servidor de Layo. De esta forma comienza a cumplirse el cruel destino de Edipo.

Edipo prosigue su viaje y llega a Tebas donde la Esfinge, monstruo mandado por Hera como castigo por el rapto de Crisipo por parte de Layo, está aterrorizando a la población. El engendro se había situado en las cercanías de la ciudad y devoraba a todo aquel que no sabía responderle a un enigma que les proponía.

la esfinge

Generalmente les preguntaba: ¿Cuál es el ser que anda ora con dos, ora con tres, ora con cuatro patas y que contrariamente a la ley general, es más débil cuantas mas patas tiene?. Nos ha llegado otro enigma. Son dos hermanas, una de las cuales engendra a la otra y a su vez, es engendrada por la primera. La respuesta al primer enigma es el hombre, que primero gatea, luego anda erguido y finalmente se ayuda de el bastón. La del segundo el día y la noche, en griego el día es femenino.

Edipo acertó el enigma que le propuso la Esfinge, viéndose derrotada se arrojó al vacío desde la roca en la solía sentarse.

Por deseo de los tebanos, Creonte, que reinaba en Tebas desde la muerte de Layo, ofreció la corona y a la viuda del rey fallecido al hombre que tan gran servicio había prestado a la ciudad. Edipo toma la corona, se casa con Yocasta y con ella tiene a Polinices, a Eteocles, a Antígona y a Ismene De esta manera se cumple inexorable el oráculo.

Durante su reinado abatió a la ciudad una peste que no cesaba. Edipo envía a Creonte a Delfos para consultar el oráculo. Éste vuelve con el mensaje de que la peste no cesará hasta que el asesino de Layo no sea expulsado de Tebas. Edipo en ese momento lanza una maldición sobre el asesino que acabará cayendo sobre su cabeza.

Edipo manda llamar al adivino Tiresias, que conocedor de la tragedia se niega a dar el nombre del asesino de Layo. Yocasta intenta quitar importancia al adivino, revelando que pronosticó la muerte de Layo a manos de su propio hijo y sin embargo el rey murió asaltado por un bandido en una encrucijada.

El dato de la encrucijada atrae lejanos recuerdos a la mente de Edipo y manda llamar al único siervo sobreviviente al asalto que acabó con la vida del rey.

En ese momento llega al palacio un mensaje de Peribea comunicándole que debe regresar a Corinto para ocupar el trono, pues el rey Pólibo ha fallecido. Edipo se niega por temor a que el oráculo se cumpla al acercarse a su madre.

El mensajero le tranquiliza revelándole que los reyes de Corinto son sus padres adoptivos. La sospecha comienza a abrirse paso en Edipo, ya solo falta la llegada del siervo. Cuando éste llega se confirma la fatal sospecha. Yocasta al comprender la verdad entra en el palacio y se suicida. Edipo se perfora los ojos con un alfiler de Yocasta.

Oedipus

TEBAIDA

Polinices y Eteocles a partir de aquel momento mortificaron a su padre de tal manera que éste les lanzó una triple maldición. Primero Polinices le sirvió la comida en la mesa de plata de Cadmo, cosa que Edipo les había prohibido expresamente. Cuando el monarca se enteró, les auguró que no encontrarían paz ni en vida, ni con la muerte.

En otra ocasión en que Edipo hacía un sacrificio a los dioses, sus hijos en vez de mandarle un buen trozo de carne le mandaron los huesos limpios del animal. Encolerizado profetizó que morirían uno a manos del otro.

En otro momento le negaron el respeto que le debían y le encerraron en un calabozo, por lo que les vaticinó que se repartirían su herencia con la espada en la mano.

Edipo acompañado por Antígona abandona Tebas y Creonte toma la regencia de la ciudad. Mientras tanto Polinices y Eteocles idean una formula para substraerse a las maldiciones de su padre, por esta razón deciden reinar conjuntamente. Primero reinará Eteocles mientras Polinices se retira, una vez cumplido un año reinará Polinices, retirándose Eteocles y así sucesivamente. Pero al finalizar el primer año de reinado, Eteocles se negó a transferirle el poder a su hermano y lo expulsó de Tebas.

Polinices emigró a Argos. Al llegar al palacio del rey Adrastro se enzarzó en una lucha con Tindeo, desterrado de Calidón por su padre el rey Eneo. Cuando Adrastro apareció en la escena reparó en los distintivos del león y el jabalí que los contendientes portaban en sus escudos. Y como el oráculo le había predicho que casaría a sus hijas con un león y un jabalí puso paz entre los jóvenes, les prometió que les restituiría sus respectivos reinos y les entregó como esposas a sus hijas Argía y Deípile. Así comenzó a fraguarse la expedición de los siete contra Tebas.

LOS SIETE CONTRA TEBAS

Los cabecillas de esta expedición fueron: Anfiarao, Capaneo, Hipomedonte, Partenopeo, Tideo, Adrastro y Polinices. Anfiarao que era adivino, se negó en un principio a participar en la empresa previendo el fracaso de la misma y su propia muerte durante la expedición. Pero estaba ligado por un juramento a aceptar la decisión que tomase su esposa Erifile siempre que surgiese una disputa entre Anfiarao y Adrastro. Así pues dejó la elección en manos de su esposa , que en vez de tomar una decisión ecuánime, se dejó sobornar por el collar de Harmonia que le ofreció Polinices a cambio de su apoyo. Anfiarao antes de partir encargó a sus hijos que vengasen su muerte, a la que se dirigía de una forma segura.

A pesar de los indicios poco favorables los siete cabecillas se lanzaron contra Tebas. El ejército atacante fue aniquilado y de los siete solo sobrevivió Adrastro con ayuda de su caballo Arión.

Mientras se proyecta la expedición contra Tebas Edipo muere en Atica. Ya de moribundo Creonte intenta que regrese a Tebas, pues un oráculo había predicho que la tierra que lo acogiese en su seno sería bendecida por los dioses. Edipo se niega a regresar y muere en la tierra de su benefactor Teseo. Una vez muerto su padre, Antígona retorna a Tebas y se aloja con su hermana Ismene.

ANTIGONA

Durante la batalla a las puertas de Tebas, Eteocles y Polinices se enfrentan y se matan el uno al otro. Asciende de nuevo al trono Tebano Creonte, que decreta exequias de rey para Eteocles y prohíbe bajo pena de muerte dar sepultura al cuerpo de Polinices, que se ha atrevido a alzar a unos extranjeros contra su propia patria.

Antígona se rebela ante lo que cree una injusticia y en secreto va al campo de batalla para esparcir sobre el cuerpo insepulto de su hermano unos polvos rituales. Es descubierta y Creonte, a pesar de los ruegos de su hijo Hemón, prometido de Antígona, no se retracta en su sentencia.

Antígona es sepultada viva en la tumba de los labdácidas. Cuando Hemón acude a liberarla la encuentra ahorcada y allí mismo se suicida junto a su amada. Al enterarse Eurídice, la esposa de Creonte, de la muerte de su hijo, también se suicida.

antigona

EPIGONOS

Diez años más tarde de estos sucesos Adrastro reúne una nueva expedición contra Tebas con los hijos de los jefes muertos en la anterior contienda. Los caudillos de esta expedición son llamados los Epígonos y son: Egialeo, hijo de Adrastro; Tersandro, hijo de Polinices; Diomedes, hijo de Tindeo; Alcmeón y Anfíloco, hijos de Anfíarao; Promaco, hijo de Partenopeo; Esténelo, hijo de Capaneo y Euríalo, hijo de Mecisteo.

Antes de emprender la expedición consultaron el oráculo, que les predijo que tomarían la ciudad siempre que les comandase Alcmeón.

Alcmeón al igual que su padre Anfiarao no deseaba incorporarse a la expedición, pero también en esta ocasión intervino Erifile. Esta vez fue Tersandro, hijo de Polinices, quien la tentó con el velo de Harmonia y Erifile convenció a su hijo de que liderase a los Epígonos para poder obtener ella el mágico objeto.

Los epígonos toman Tebas y Alcmeón mata a Laodamante, rey de Tebas e hijo de Eteocles, en su lugar toma el poder Tersandro, hijo de Polinices. Los tebanos aconsejados por Tiresias huyen de la ciudad para evitar una matanza.

Tras el éxito de la expedición la tragedia acecha a Alcmeón. Tersandro en una conversación con sus compañeros, se atribuye la mayor parte del éxito de la expedición por sobornar a Erifile al igual que había hecho su padre con los objetos mágicos de Harmonía.

Alcmeón oye la conversación y se da cuenta de que tanto él como su padre se han visto obligados a luchar tan solo para satisfacer la codicia de su madre. Encolerizado el héroe se dirige a Delfos para consultar cual debe ser el destino de su madre. El oráculo le comunica que Erifile debe morir. Así pues Alcmeón se dirige a su tierra donde asesina a su madre, pero ésta antes de morir le lanza una maldición que dice: "Tierras de Grecia y Asia y todo el mundo: negad asilo a mi asesino."

Inmediatamente las Erinias se cernieron sobre Alcmeón persiguiéndole noche y día hasta enloquecerlo.

Así comenzó el peregrinaje del héroe intentando evadirse de la tortura a la que le sometían las Erinias. En Psófide el rey Fegeo le purificó y le entregó como esposa a su hija Arsínoe. En agradecimiento Alcmeón entregó a su esposa el vestido y el collar mágicos de Harmonía. Pero al poco tiempo la tierra de Psófide se hizo estéril por lo que Alcmeón tuvo que partir en busca de otra purificación que apaciguase a las Erinias.

El oráculo de Delfos le aconsejó que buscase la purificación del dios fluvial Aqueloo. Una vez purificado Alcmeón se casó con Calírroe, hija de Aqueloo. Juntos se instalaron en un terreno que el aluvion del rio había formado recientemente por lo que allí el héroe se veía libre de la maldición de su progenitora.

Allí fueron felices hasta que un día Calírroe observando en su cuerpo los rastros del tiempo codició los objetos mágicos de Harmonía y envio a su esposo a recuperarlos. Alcmeón se encaminó a Psófide para reclamar los regalos con la disculpa de que el oráculo de Delfos se los exigía como ofrenda a cambio de librarle de las Erinias.

Fegeo se los entregó pensando que su nuero pronto regresaría al lado de su hija. Pero la indiscreción de uno de los criados de Alcmeón descubrió las verdaderas intenciones del héroe. En su enojo Fegeo ordenó a sus hijos que persiguieran y dieran muerte a quien tan ladinamente les había traicionado. Para desgracia del rey, Arsínoe que aún no estaba enterada de la perfidia de su marido vio desde una ventana el asesinato de su esposo a manos de sus hermanos. Y sin querer oír las explicaciones de éstos lanzó contra su padre y sus hermanos una maldición por la cual todos morirían antes de la próxima luna nueva. Fereo como castigo por pronunciar tal maldición metió a su hija en un arca y la vendió como esclava al rey de Nemea. El vestido y el collar que tantos conflictos habían ocasionado fueron donados como ofrenda por el rey Fereo al templo de Apolo.

Mientras tanto Calírroe enterada del destino de su esposo deseó que los hijos, aún infantes, que había tenido con Alcmeón madurasen y vengasen su muerte. Su deseo le fue concedido y en una sola noche los niños se tornaron hombres.

Los hermanos de Arsínoe habían acudido a Nemea para convencer a su hermana de que levantase la maldición que sobre ellos había lanzado, pero ella no quiso escucharlos. Allí los encontraron los hijos de Calírroe y allí mismo les dieron muerte. Después se dirigieron a Psófide donde mataron a Fegeo dando así por finalizada su misión.


II. ELECTRA

Acorde a la Orestiada de Esquilo

PREAMBULO

Cuando las tropas de Agamenón, en viaje hacia la guerra de Troya se encuentran varadas en Aúlide, por profecía del adivino Calcante se exige al monarca el sacrificio de su hija Ifigenia, con lo cual el dios Eolo dejaría de retener a los soldados en el puerto.

Odiseo, medita una trampa para que Ifigenia acuda al campamento griego: la convoca a su falso casamiento con Aquiles. Ella llega acompañada de su madre Clitemnestra, que presiente la desgracia que ocurrirá. Pero Ifigenia acepta inmolarse por el bien de Grecia y es recompensada por Artemisa, quien la lleva a morar en el Olimpo.

Sin embargo, la muerte de la doncella es un duro golpe para Clitemnestra, que reprocha a Agamenón por haber permitido el sacrificio de su hija y alimenta su rencor contra él mientras combate en Troya. El regreso victorioso de Agamenón a Micenas da inicio a la tragedia.

AGAMENON

Al partir Agamenón para Troya había prometido a Clitemnestra que le anunciaría por medio de hogueras la toma de la ciudad el mismo día que sucediese. Desde entonces Clitemnestra tenía puesto de atalaya a un siervo que debía estar en observación por si se veían las señales.

Pero durante los diez años de ausencia de Agamenón, Clitemnestra ha establecido una relación adúltera con Egisto, el primo de Agamenón, y descendiente de una rama desheredada de la familia, que está decidido a recuperar el trono que cree que legalmente le pertenece.

El atalaya ve la hoguera, y corre a anunciarlo a su señora. La cual, con aquella nueva, viene a los ancianos les comunica el feliz suceso. Poco después llega Taltibio, quien refiere todo lo acaecido en la expedición. Por último, aparece Agamenón en su carro de guerra, seguido de Casandra, que viene en otro carro, con todo el botín y los despojos tomados al enemigo.

El Rey se retira a su palacio acompañado de Clitemnestra, y en tanto Casandra predice los crímenes que han de ensangrentar aquella regia morada: su muerte, la de Agamenón y el parricidio de Orestes.

Acometida como de furor profético, arroja sus ínfulas de sacerdotisa y corre al lugar donde sabe que va a morir.

La muerte de Agamenón se da mientras este toma un baño, Clitemnestra le tira una red encima y le mata de tres golpes con un pelekus.


Clitemnestra entra triunfal declarando su homicidio y la justicia que ella misma ha llevado a cabo, vengando la muerte de ifigenia y el ultraje que Agamenón le ha inferido llevando a casa a casandra. Entra Egisto con algunos guardias que está exultante por el fin del rey y por haber así vengado los ultrajes del padre Tieste. Clitemnestra y Egisto quedan con los cadáveres, felices de su victoria y tomando el trono de Micenas.

LAS COEFORAS

En el palacio de Argos, Clitemnestra, que ahora comparte el trono y la cama con su amante Egisto, se despierta de una pesadilla: sueña que dio a luz a una serpiente y que esta serpiente ahora se alimenta de su pecho, del que saca sangre en lugar de leche. Alarmada por esta pesadilla, que es una posible señal de la ira de los dioses, ordena a su hija, la princesa Electra, a quien mientras tanto Clitemnestra ha reducido prácticamente a la condición de esclava, que haga libaciones sobre la tumba de Agamenón. Un grupo de mujeres, las coéforas, la acompañan para ayudarla.

Mientras, en su vigésimo cumpleaños, el oráculo de Delfos le ordenó a Orestes volver a su hogar y vengar la muerte de su padre, ya que habia sido enviado fuera a la corte real de Fócida desde la infancia por motivos de seguridad, y se encontraba ausente durante la muerte de Agamenón.

Cumpliendo las órdenes del Oráculo, vuelve Orestes a su patria, acompañado del fiel Pílades, y llega al lugar donde se alza el túmulo de Agamenón al tiempo que a él se encaminan las esclavas de Clitemnestra, portadoras de las libaciones que la reina ofrece a los manes de su esposo para conjurar los peligros con que en sueños se ha visto amenazada.

Electra llega a la tumba de su padre y allí encuentra a un hombre que acaba de poner un rizo de su pelo sobre la piedra. Electra expresa un rencor y un odio terrible contra su madre Clitemnestra, que mató a su padre y vive con su amante Egisto. Comienzan a hablar y gradualmente comprende que el hombre es su hermano Orestes, y quien, en sus pensamientos, ha sido su única esperanza de venganza. Juntos planean la venganza por la muerte de su padre y para ello pretenden asesinar a su madre Clitemnestra y a su nuevo marido, Egisto.

Orestes duda si matar o no a su propia madre, pero tanto Apolo como su amigo Pílades, el hijo de Estrofio, rey de Fócida, le convencen de que eso es lo correcto. Orestes y Pílades pretenden ser unos viajeros normales que vienen de Focea y piden hospitalidad en el palacio. Clitemnestra es engañada por su hijo, quien le llega a decir que Orestes ha muerto. Encantada por las noticias, Clitemnestra envía a un criado a llamar a Egisto.

Aprovechándose de la hospitalidad del palacio, Orestes mata primero al usurpador y después a su madre.


Al abandonar el palacio, aparecen la Furias (o Erinias), personificaciones femeninas de la venganza, que perseguían a los culpables de cualquier violación de los lazos de piedad familiar, y, siendo sólo visibles para él, comienzan a perseguirlo y torturarlo por su matricidio. Él huye en agónico sufrimiento. Las Erinias no persiguen a Electra.


LAS EUMENIDES

Orestes se refugia en el templo de Delfos, pero, a pesar de que Apolo le había ordenado llevar a cabo su venganza, no es capaz de proteger a Orestes de sus consecuencias.

Las Erinias exigen su víctima, Orestes alega las órdenes de Apolo. Aparece el fantasma de Clitemnestra asesinada, que despierta a las durmientes Erinias, instándolas a que sigan persiguiendo a Orestes y buscan el olor de la sangre que les llevará a seguir el rastro de Orestes. Pero la intervención de Apolo salva a Orestes que expulsa a las Erinias, ofendidas por la intervención de un dios para la defensa de un asesino de su propia madre.


Finalmente, Atenea le recibe en la acrópolis de Atenas y organiza un juicio formal del caso ante el Areópago, un tribunal formado por doce jueces áticos. Las Erinias que aceptan que se realice un juicio y dicte sentencia, protestando no obstante por el hecho de se dicten leyes nuevas que impidan el castigo inmediato y sin contemplaciones de los crímenes de sangre.

Apolo actúa de abogado de Orestes mientras las Erinias actúan como abogado de la fallecida Clitemnestra. Las Erinias, diosas de la venganza de sangre, sostienen que, si no se condena a Orestes, en la ciudad cualquiera se sentirá libre de cometer cualquier tipo de acto por venganza propia. Durante el juicio, Apolo convence a Atenea de que, en un matrimonio, el marido es más importante que la mujer, señalando que Atenea nació sólo de Zeus y sin intervención de una madre. Antes de que se cuenten los votos, Atenea vota en favor de Orestes. Apolo y Atenea sostienen que los dos homicidios tienen diferente gravedad. El hijo tiene la misma sangre que el padre porque él lo ha generado y por lo tanto tiene el derecho de vengarse.

Después del recuento, los votos son iguales en cada lado. Atenea declara inocente a Orestes con su voto decisivo e intenta convencer a las Furias de que acepten su decisión. Las Erinias, increpan a Atenea por vulnerar viejas leyes. Pero, al final, ellas se someten.

Atenea entonces les da otro nombre, Euménides (‘benevolentes’), quienes se comprometen a mostrar su lado más benigno a Atenas. Las Erinias serán entonces honradas por los ciudadanos de Atenas para asegurar su prosperidad. Atenea también declara que en adelante los empates entre los jurados deben resolverse en beneficio del acusado, siendo absuelto, puesto que la misericordia debe prevalecer siempre sobre la severidad.

8 de noviembre de 2009

Ciclo Mitología Griega II: Edad Heroica: Ciclo Troyano II: Odiseo

Troya ha caido, han pasado diez años desde que los griegos partieron contra la ciudad; los sobrevivientes han regresado a sus hogares, sin embargo: hay una esposa que no se ha reencontrado con su marido, un hijo que prácticamente no conoce a su padre y una ciudad que no ha recuperado a su rey.

Odiseo, esposo de Penélope, padre de Telémaco y rey de Ítaca no ha regresado después de la guerra contra Troya y la mayoría le cree muerto.

Realmente él nunca quiso partir hacia la guerra, pese a que sus acciones fueron primordiales para el desenlace de la misma; Para evitarla, fingió estar loco cuando recibió la visita de Menelao y Palamedes. Este ultimo, sin embargo, pone en evidencia la falsedad de tal treta, lo que no habrá de perdonarle jamás el héroe. Antes de partir, aconseja a Penélope que si él muere, se case de nuevo cuando Telémaco alcance la edad viril.

Incluso durante los últimos años de guerra comienzan a crecer rumores sobre la muerte de Odiseo, y mientras su esposo está fuera, Penélope es pretendida por múltiples hombres.

Cuando los griegos regresan, la ausencia del rey propicia un mayor número de hombres acortejando a Penélope. Para mantener su castidad, ésta idea un plan: Les dice a los pretendientes que aceptará la desaparición de Odiseo, con la promesa de un nuevo enlace, cuando termine de tejer un sudario en el que estaba trabajando. Para mantener el mayor tiempo posible este tejido en elaboración, procura deshacer por la noche lo que creó durante el día, y de esta forma soporta los años en los que Odiseo regresa.

Penélope

Sin embargo, Odiseo pretendía aun regresar a su hogar, la ironía del relato es que Odiseo pudo haber regresado a Ítaca de los campos troyanos que circundan Ilio en un día (o quizás hasta en medio), pero tardo varios años de cuando primero abandono estos y puso pie en Nerito.

PREAMBULO A LA ODISEA

LOS CICONES

A su regreso de Troya, y con su tripulación, Odiseo atacó por sorpresa Ismaro, una ciudad de cicones. Odiseo y sus hombres asesinaron a la mayoría con los que se cruzaron, mientras quemaban las ciudades y capturaban mujeres; pero más tarde llegaron refuerzos cicones y atacaron a los invasores aqueos, matando a muchos de ellos, Odiseo y sus hombres fueron forzados a huir en sus barcos, con sus tripulaciones muy reducidas. Después de que salieron corriendo transcurrieron nueve días con un intenso tiempo.

Marón, sacerdote de Apolo en la ciudad ciconia de Ismaro, fue protegido, así como su familia, por Odiseo del saqueo. Marón le regaló un vino dulce muy fuerte, con el que después lograría embriagar a Polifemo.

LOS LOTOFAGOS

Los lotófagos (los que comen loto), era un pueblo que se nutría única y exclusivamente de la flor de loto. Según la tradición, este alimento provocaba la pérdida de memoria.

Cuando Odiseo y sus compañeros volvían de la guerra de Troya, fueron desviados por el viento, llegando a dicha tierra. Éstos les ofrecieron loto, tras lo cual los navegantes olvidaron su patria. Finalmente, Odiseo consiguió, a la fuerza, que los marineros volviesen a sus embarcaciones, para seguir rumbo a Ítaca.

LOS CICLOPES

Desviados por el mar, la tripulación llegó a la isla de los Cíclopes, Odiseo eligió a doce de sus mejores hombres para investigar y pidió a los demás que esperaran en el barco, y se aventuró en una gran cueva.

Entraron y empezaron un banquete con la comida que allí había, sin saber a quien pertenecía. La cueva era el hogar de Polifemo, hijo de Poseidón y la ninfa Toosa, quien pronto se topó con los intrusos y los encerró en ella. Entonces empezó a devorar a varios de ellos, pero Odiseo urdió un plan para escapar.

Para hacer que Polifemo se confiase, Odiseo le dio un barril lleno de vino muy fuerte sin aguar. Cuando Polifemo le preguntó su nombre, Odiseo le dijo que se llamaba ουτις outis, un nombre que puede traducirse como “Nadie”.

Odiseo y Polifemo

Cuando el gigante, borracho, cayó dormido, Odiseo y sus hombres tomaron una lanza fraguada y la clavaron en el único ojo de Polifemo.

Éste empezó a gritar a los demás cíclopes, al preguntar que le había sucedido, él respondía que había sido herido, los demás cíclopes preguntaban por quien y el respondía el nombre que se la había dado por Odiseo: “Nadie”, por lo que entendieron que Polifemo se había vuelto loco, llegaron a la conclusión de que le había maldecido un dios, y por tanto no intervinieron.

Por la mañana, Odiseo ató a sus hombres y a sí mismo al vientre de las ovejas de Polifemo. Cuando el cíclope llevó a las ovejas a pastar, palpó sus lomos para asegurarse de que los hombres no las montaban, pues al estar ciego no podía verlos. Pero no palpó sus vientres, así huyeron los hombres.

Cuando los hombres ya estaban fuera, Polifemo advirtió que lo habían burlado. Cuando se alejaban navegando, Odiseo gritó a Polifemo jactándose de su astucia que “¡El nombre quien te hirió no es Nadie, sino Odiseo!”.

Desafortunadamente, no sabía que Polifemo era hijo de Poseidón, dios de quien ya se había ganado su enemistad al profanar su templo en Troya e idear el saqueo de la ciudad. Polifemo lanzó entonces una maldición sobre Odiseo, junto con una pesada roca que cayó tras el barco; debido a esto, Poseidón causó gran cantidad de problemas a Odiseo durante todo el resto de su viaje.

Odiseo escapando de Polifemo

EOLO

Eolo, hijo de Hípotes, señor de los Vientos, vivía en la isla flotante de Eolia con sus seis hijos y sus seis hijas. Zeus le había dado el poder de controlar los vientos, Eolo los tenía encadenados en un antro profundo, donde los gobernaba con un dominio absoluto, apresándolos o liberándolos a su antojo, ya que todos los vientos liberados podrían provocar graves desastres en el cielo, la tierra y las aguas.

Eolo era responsable del control de las tempestades, y los dioses, le pedían en algunos casos su ayuda.

Cuando Odiseo llegó a la isla, Eolo lo trató muy bien, y le dio un viento favorable, además de una bolsa que contenía todos los vientos y que debía ser utilizada con cuidado. Sin embargo, la tripulación de Odiseo creyó que la bolsa contenía oro y la abrió, provocando graves tempestades. La nave terminó regresando a las costas de Eolia, pero Eolo se negó a ayudarles de nuevo.

Eolo

LOS LESTRIGONES

Odiseo y sus compañeros llegan en una docena de embarcaciones a Telépilo de Lamos, la ciudad de los lestrigones, una tribu mitológica de gigantes antropófagos.

Los barcos entraron en un puerto rodeado por abruptos acantilados, con sólo una entrada entre dos promontorios. Los capitanes metieron sus naves dentro del puerto muy juntas entre sí. Odiseo guardó su propia nave fuera del puerto, amarrada a una roca. Trepó a una roca alta para hacer un reconocimiento, pero sólo pudo ver un poco de humo ascendiendo desde el suelo. Envió a dos de sus hombres con un heraldo para investigar a los habitantes.

Los hombres siguieron por un camino y encontraron a una mujer joven, que dijo que era una hija de Antífates, el rey, y los condujo a su casa. Sin embargo, cuando llegaron allí vieron una mujer gigantesca, que era la esposa de Antífates. Inmediatamente llamó a su marido, quien dejó la asamblea del pueblo y al llegar raptó a uno de los hombres y empezó a comérselo. Los otros dos hombres se escaparon, pero Antífates provocó un griterío y fueron perseguidos por miles de lestrigones, que eran de tamaño gigantesco. Lanzaron rocas inmensas desde los acantilados, destrozando los barcos y arponeando a los hombres como a peces.

Odiseo pudo escapar con un único barco debido a que no fue atrapado en el puerto; el resto de las embarcaciones, junto con algunos de sus tripulantes, se perdieron.

Lestrigones

CIRCE

Circe era una diosa y hechicera que vivió en la isla de Eea. Sus padres fueron Helios, el titán preolímpico del Sol, y la oceánide Perseis. Como hermanos tuvo a Eetes, el rey de la Cólquida, y Pasífae. Transformaba a sus enemigos o a los que la ofendían en animales mediante el uso de pociones mágicas y era conocida por sus conocimientos de herborística y medicina.

Su casa es una mansión de piedra que se alzaba en mitad de un claro en un denso bosque. Alrededor de la casa rondaban leones y lobos, que en realidad no eran más que las víctimas de su magia: no eran peligrosos y lisonjeaban a todos los extraños. Circe dedicaba su tiempo a trabajar en un gran telar.

Cuando Odiseo llegó a la isla de Eea mandó bajar a la mitad de la tripulación, quedándose él en su barco. Circe invitó a los marineros a un banquete, envenenando la comida con una de sus pociones, transformándolos en cerdos con una vara después de que se hubieran atiborrado.

Sólo Euríloco, sospechando una traición desde el principio, logró escapar avisando a Odiseo y a los otros que habían permanecido en los barcos. Odiseo partió al rescate de sus hombres pero en el camino fue interceptado por Hermes, quien le dijo que se hiciese con algunas hierbas de moly para protegerse del mismo destino. Cuando Circe no pudo convertirlo en animal Odiseo le obligó a devolver a sus hombres la forma humana.

Circe ofreciendo la copa a Odiseo

Más tarde Circe se enamoró de Odiseo y le ayudó en su viaje de regreso a casa después de que él y su tripulación pasasen un año con ella en su isla y obligándolo antes a ir a la morada de Hades para consultar el alma del tebano Tiresias, un adivino ciego, para conocer las circunstancias de su regreso y el estado actual de su familia y reino.

Cuando Odiseo manda a su tripulación a hacer lo que dice la hechicera, Elpénor, el más joven de todos se resbala y muere.

El héroe, siguiendo los consejos de Circe, cumple las libaciones y sacrificios necesarios para entrar en contacto con las almas de los difuntos. La sangre de las víctimas sacrificadas, cayendo en el abismo, hace subir del Hades las almas de los muertos que desean ser interrogadas: sólo después de haber bebido podrán conversar con él. La sombra de Tiresias debe, sin embargo, beber la primera.

Al llegar a las puertas de Hades, Odiseo invoca a los espíritus de los muertos. El primero que aparece es Elpénor que le suplica a Odiseo que lo entierre y lo queme.

Al fin aparece el adivino Tiresias y le predice su porvenir a Odiseo. Después de haber explicado la causa del odio del dios de los mares Poseidón, el adivino prodiga sus consejos, entre ellos el de respetar a toda costa las manadas de Helios. De otro lado, anuncia al héroe que la masacre de pretendientes que deshonran su casa, no será para él la última aventura: Odiseo deberá todavía volver a partir hasta que encuentre a una tribu ignorante del mar, y hacer un sacrificio a Poseidón. Sin embargo, a pesar de la ayuda de Circe y de Tiresias, Odiseo no conseguirá evitar la isla de Helios, donde sus compañeros comprometerán definitivamente su suerte de regresar a Ítaca. Sólo Odiseo volverá a su isla, cerca de Penélope, a quien contará su extraño encuentro con el adivino muerto, también le profetiza que su muerte vendrá del mar.

Tiresias y Odiseo en el Hades

Después otros personajes platican con Odiseo: Su madre, Anticlea, que había muerto esperando el regreso de su hijo a Ítaca. Enviadas por Perséfone, esposas e hijas de héroes quienes le contaron quienes eran, Agamenón se acercó y le relató su muerte, dándole consejos para que a él no le suceda lo mismo. Aquiles le pregunta sobre su hijo Neoptólemo y sobre Peleo. También vio la imagen del fornido Heracles, ya que él se encuentra con los dioses.

Odiseo regresó a Eea e hizo lo que le pidió el alma de Elpénor. Circe le dice como manejar los problemas que se le van a presentar y se despiden.

Circe sugirió dos rutas alternativas para volver a Ítaca: bien hacia las “rocas errantes” donde reinaba el rey Eolo, o bien pasar entre la peligrosa Escila y el remolino de Caribdis, normalmente identificado con el estrecho de Mesina.

Circe tuvo tres hijos de Odiseo: Agrio, Latino y Telégono, quien gobernó a los tirsenos.

LAS SIRENAS

Cuando van a pasar cerca de las sirenas, tapa los oídos con cera a la tripulación para que no oigan su canto, pero deseoso él de escucharlo opta por ser amarrado al mástil del barco para poder apreciar el canto y no caer en la tentación de lanzarse al mar.

Odiseo y las Sirenas

CARIBDIS Y ESCILA

Caribdis es un monstruo marino, hijo de Poseidón y Gea, que tragaba enormes cantidades de agua tres veces al día y las devolvía otras tantas, adoptando así la forma de un remolino que devoraba todo lo que se ponía a su alcance. Caribdis fue originalmente una ninfa marina que inundó la tierra para ampliar el reino submarino de su padre, hasta que Zeus la transformó en un monstruo.

Habitaba junto a Escila, una joven que fue transformada en un monstruo marino de varias cabezas. De sus extremidades inferiores salían cabezas de perros, cuyos ladridos eran tan leves como los de un cachorro, pero no así su voracidad. Escila tenía doce pies para sostenerse. Poseía tres cabezas todas ellas con tres hileras de puntiagudos colmillos.

Escila, sin embargo, no siempre fue un monstruo, antes era una hermosa doncella. Un día que jugaba en la playa, el dios marino Glauco la observó, sentada en una umbría caleta, lavándose los pies en las cristalinas aguas. Después de haber admirado su belleza desde lejos, nadó hasta ella y le habló cortésmente para intentar conquistarla. Pero a Escila le causaba temor la gran cola de pez del dios, que no tenía piernas, y sentía aversión por su cabello lleno de cizañas. Quizás aborreciera, más que nada, su aire engreído; porque Glauco se había envanecido mucho desde que comió una hierba mágica que lo convirtió de simple pescador en dios.

Glauco y Escila

Glauco, que no estaba dispuesto a tolerar tal desdén, acudió a la maga Circe para lograr el amor de Escila por artimañas de brujería. Sin embargo, Circe no estaba dispuesta a ayudar a Glauco, pues también estaba enamorada de él; y, aunque intentó convencerlo de que dedicase su amor a alguien más digno de él, se vio obligada, por las continuas presiones, a ayudarle a conseguir sus propósitos. Para ello le entregó una pócima, dándole una serie de instrucciones sobre su uso. Haciendo caso de Circe, Glauco vertió tal líquido en la caleta de mar donde Escila solía bañarse. Un día que ésta acudió alegremente a darse un chapuzón, observó de repente cómo una jauría de perros empezaba a atacarla.

Asustada, trató de defenderse, pero pronto observó horrorizada que esos perros partían de su cintura y que estaba comenzando a transformarse en un temible ser. Glauco, que vigilaba desde la distancia, al ver lo ocurrido, perdió todo el interés por ella y se marchó.

Al final Odiseo logra escapar y llega a Trinacria, isla de Helios.

Entre Caribdis y Escila

LA ISLA DEL SOL

Llegaron a la isla del Sol. Odiseo trató de que sus hombres obedecieran lo que Circe había dicho pero no le hicieron caso y mientras Odiseo dormía se comieron a las vacas prohibidas. Huyen de la isla pero Zeus los castiga desatando una tormenta que hace que el barco se hunda.

Odiseo es el único que se salva y llega a la isla de Ogigia.

CALIPSO

Cuando Odiseo se hallaba a la deriva tras naufragar su barco, llegó a la isla Ogigia, donde Calipso, hija de Atlas, le hospedó en su cueva, agasajándole con manjares, bebida y su propio lecho.

Le retuvo así durante siete largos años, teniendo de él cuatro hijos: Nausítoo, Nausínoo, Latino y Telégono. Calipso intentó que Odiseo olvidara su vida anterior, y le ofreció la inmortalidad y la juventud eterna si se quedaba con ella en Ogigia. Pero él se cansó pronto, y empezó a añorar a su mujer Penélope.

Odiseo en Ogigia

LA ODISEA

LA TELEMAQUIA

I. CONCILIO DE LOS DIOSES

Durante un concilio de los dioses con la ausencia de Poseidón, se discute sobre el regreso de Odiseo a su patria. Atenea habla en favor de que regrese a su hogar. Zeus y los demás dioses están de acuerdo.

Atenea disfrazada del rey Mentes desciende a Ítaca para arengar a Telémaco, hijo de Odiseo, a que vaya a buscar a su padre. Su casa está llena de pretendientes por su madre, quien ha retrasado la decisión de volverse a casar.

Telémaco le explica a Atenea, que los pretendientes destruyen su casa y sus posesiones. Mentes predice el regreso de Odiseo y le dice que actúe como un hombre y que presente su caso a la asamblea.

Penélope oye desde lo alto de la casa una canción que la entristece y baja a pedirle al bardo Femio que deje de cantar. Telémaco aprovecha la ocasión para reafirmarse a sí mismo y le dice a su madre que suba a sus habitaciones y le deje esos asuntos a él pues tiene el mando de la casa.

II: TELEMACO REUNE EN ASAMBLEA AL PUEBLO DE ÍTACA

El palacio de Odiseo se encuentra invadido por decenas de pretendientes que buscan la mano de su mujer Penélope, creyendo que aquél ha muerto

Telémaco convoca a la asamblea, siendo la primera vez que se hace desde la partida de Odiseo; les pide a los pretendientes que dejen de desperdiciar sus bienes y demanda que se vayan de su palacio. A lo que Antínoo y Eurímaco le responden con burlas y desprecio. Haliterses les vaticina el regreso de Odiseo y la matanza que de ellos hará.

En el ágora no le proporcionan el barco a Telémaco para ir en busca de noticias sobre su padre, por le que le pide ayuda a Atenea, quien en su disfraz de Mentor, viejo amigo de su padre y responsable del cuidado de sus propiedades, le consigue prestado el barco y a una tripulación. Telémaco parte a hurtadillas y de noche hacia Pilos.

III. TELEMACO VIAJA A PILOS PARA INFORMARSE SOBRE SU PADRE

La siguiente mañana, Telémaco y Mentor llegan a Pilos. El rey Néstor les relata el regreso de otros héroes desde Troya y la muerte de Agamenón, pero no tiene información específica de Odiseo. Les sugiere que vayan a Esparta a hablar con Menelao, quien acaba de regresar de largos viajes. Atenea se desaparece milagrosamente. Impresionado que un joven esté escoltado por una diosa, Néstor arregla que su hijo Pisístrato acompañe a Telémaco a Esparta.

IV. TELEMACO VIAJA A ESPARTA PARA INFORMARSE SOBRE SU PADRE

Telémaco y Pisístrato son hospedados por el rey Menelao y la reina Helena, quienes les relatan sus experiencias con Odiseo de la guerra troyana.

Al siguiente día, Menelao les cuenta como el dios Proteo, el viejo del mar, le reveló que Odiseo era cautivo de Calipso. Mientras tanto, en Itaca, los pretendientes se dan cuenta que Telémaco zarpó y hacen planes para emboscarlo y matarlo cuando regrese. Penélope se postra de terror al enterarse de estos planes, pero Atenea la calma a través de un sueño

EL EXILIO DE ODISEO

V. ODISEO LLEGA A ESQUERIA DE LOS FEACIOS

En un segundo concilio de los dioses, Atenea insiste en ayudar a Odiseo. Zeus le pide a Hermes que le diga a la ninfa Calipso que lo libere, y vaticina que en veinte días llegará con los feacios quienes lo ayudarán a llegar a Ítaca.

Calipso le dice a Hermes que los dioses le tienen envidia pero asegura que hará lo que Zeus le pide y ayuda a Odiseo a construir una balsa, le da víveres y lo aconseja. Algunas leyendas cuentan que Calipso terminó muriendo de pena.

Después de navegar dieciocho días Odiseo ve tierra pero Poseidón lo ve a él en la balsa y provoca una tormenta que la destruye. Ino Leucotea, ninfa marina, le da un velo inmortal para que ayude a Odiseo a llegar a tierra lo que logra después de dos días en el mar. Finalmente, llega a la costa de Esqueria, donde cansado y maltrecho, se cubre con hojas y cae dormido bajo árboles de olivo y acebuche.

Hermes y Calipso

VI. ODISEO Y NAUSICAA

En un sueño, Atenea visita a la princesa Nausícaa, hija de Alcínoo, rey de Esqueria, y urgiéndola a tener sus responsabilidades como mujer en edad de casarse; al despertar, le pide a su padre un carro con mulas para ir a lavar la ropa al río. Mientras ella y sus esclavas descansaban y jugaban a la pelota, Odiseo se despertó y pidió ayuda a la princesa.

La princesa impresionada por su forma de hablar, le da alimento y ropas, y le dice que la siga hacia la casa del rey y cómo pedirle a su madre, la reina, hospitalidad. Le indica un bosque consagrado a Atenea a las afueras de la ciudad donde puede descansar. Odiseo aprovecha la ocasión para rogarle a la diosa que lo ayuden a llegar a su patria.

Odiseo y Nausícaa

VII. ODISEO EN EL PALACIO DE ALCINOO

Atenea disfrazada de una feacia, conduce a Odiseo al palacio del rey Alcínoo. Odiseo solicita la compasión de la reina Arete quien nota que lleva puestos ropas que hizo ella misma y le pide una explicación de su viaje y de como llegó a Esqueria.

Odiseo les relata su cautiverio en la isla de Calipso, su liberación, la tormenta y la ayuda de Nausícaa. El rey se impresiona del relato y le ofrece a Odiseo la mano de su hija o si lo prefiere, la ayuda para llegar a su patria. Los feacios todavía no saben el nombre de Odiseo.

VIII. ODISEO AGASAJADO POR LOS FEACIOS

Se celebra una fiesta en el palacio en honor del huésped, que aún no se ha presentado. Tras una competición de atletismo, en la que Odiseo asombra al público con un gran lanzamiento de disco, comienza el banquete.

El aedo Demódoco ameniza la comida con un canto sobre la guerra de Troya. Al hablar del episodio del caballo de Troya, Odiseo rompe a llorar, y el rey manda al aedo que deje de cantar, y pregunta al huésped sobre su verdadera identidad.

Odiseo en la corte de Alcinoo

IX. ODISEO CUENTA SUS AVENTURAS: LOS CICONES, LOS LOTOFAGOS, LOS CICLOPES

Odiseo revela su identidad y empieza a contar sus tres años de odisea, empezando desde la caída de Troya hasta que llegó a la isla de Calipso.

Navegando desde Troya en doce barcos, llegó a Ismaro, donde saquearon la ciudad de los cícones. Después llegaron al país de los lotófagos, y algunos hombres cayeron en la tentación y comieron loto, con lo cual ya no querían regresar a los barcos y tuvieron que ser obligados. De ahí fueron a la isla de los cíclopes. Odiseo les pidió a sus compañeros que lo esperaran en los barcos mientras él iba junto con doce de sus mejores hombres a ver si les ofrecerían hospitalidad. Polifemo, el gigante de un solo ojo, hijo de Poseidón, los encerró y se comió a varios, lo que hizo que Odiseo lo engañara y al escapar lo dejara ciego. Polifemo imploró a Poseidón, su padre, la venganza.

Odiseo ofreciendo vino a Plifemo

X. LA ISLA DE EOLO, EL PALACIO DE CIRCE LA HECHICERA

Invitados por un mes en la isla de Eolia, el rey de los vientos, Eolo Hipótada, le regala a Odiseo todos los vientos dentro de una bolsa excepto el que los puede llevar a Itaca. Mientras duerme, los hombres revisan la bolsa pensando en los tesoros que podría tener y liberan todos los vientos.

Llegan a la isla de los lestrigones, gigantes antropófagos quienes matan y se comen a la tripulación de once barcos.

Odiseo y sus hombres huyen a la isla Eea, donde fueron algunos hombres hechizados por Circe, hija del Sol, que los convierte en cerdos. Ayudado por una hierbas mágicas dadas por Hermes, Odiseo logra oponerse a Circe y libera a sus compañeros.

Al cumplirse un año, Odiseo le pide a Circe que lo deje partir y lo ayude a llegar a su patria. A lo que Circe responde que primero deben de ir a la morada de Hades para consultar el alma del tebano Tiresias, adivino ciego y lo instruye para llegar sin tropiezos a la morada.

XI. DESCENSO A LOS INFIERNOS

Tras llegar al país de los Cimerios y realizar el sacrificio de varias ovejas, Odiseo visita la morada de Hades para consultar con el adivino Tiresias, quien le profetizó un difícil regreso a Ítaca. A su encuentro salieron todos los espectros, que quisieron beber la sangre de los animales sacrificados. Odiseo se la dio en primer lugar a Tiresias, luego a su madre Anticlea y también bebieron la sangre varias mujeres destacadas y algunos combatientes que habían muerto durante la guerra de Troya.

Odiseo en el Hades

XII: LAS SIRENAS, ERCILA Y CARIBDIS. LA ISLA DE HELIOS. OGIGIA

Alejados de Circe, y continuando el viaje con consejos de Tiresias y la hechicera, lograron escapar de las Sirenas, cuyo canto hacía enloquecer a quien las oyera. Para ello, siguiendo los consejos de Circe, Odiseo ordenó a sus hombres taparse los oídos con cera exceptuándolo a él y manda ser atado al mástil. Escaparon también de las peligrosas Caribdis y Escila. Consiguieron llegar a Trinacria, la isla del Sol. Pese a las advertencias de no tocar el ganado de Helios, los compañeros sacrificaron varias reses, lo que provocó la cólera del dios. Al hacerse de nuevo a la mar, Zeus lanzó un rayo que destruyó y hundió la nave, sobreviviendo únicamente Odiseo. Finalmente, arribó a la isla de Calipso.

LA TOMA DE ITACA

XIII: LOS FEACIOS DESPIDEN A ODISEO, LA LLEGADA A ITACA

Al día siguiente, Alcínoo le da todos los presentes a Odiseo y se despide de él y de los hombres que lo van a llevar a Ítaca. Vencido por el sueño, los feacios lo bajan del barco junto con los regalos y lo dejan en la playa.

Cuando Odiseo se despierta, no reconoce su tierra. Atenea disfrazada de un joven pastor le explica a Odiseo donde está, después se da a conocer y lo ayuda a esconder los tesoros recibidos. Lo transforma en un viejo mendigo para que nadie lo reconozca y pueda planear como deshacerse de los pretendientes. Por consejo de Atenea va en busca de Eumeo.

XIV: ODISEO EN LA MAJADA DE EUMEO

Odiseo va a las porquerizas a buscar a Eumeo, de quien recibe hospitalidad e información de cómo está la situación local.

Sin darse a conocer, Odiseo disfrazado de mendigo, inventa la historia de que es cretense y le dice que Odiseo va a regresar. El duerme en las porquerizas, mientras que Eumeo se va a dormir con los puercos al monte.

XV. TELEMACO REGRESA A ITACA

Mientras tanto en Lacedemonia, Atenea se le aparece en un sueño a Telémaco y le dice que debe de regresar de inmediato a Ítaca, también le advierte de la emboscada de los pretendientes que desean su muerte.

El y Pisístrato se despiden de Menelao y de Helena, quienes le dan regalos . Se dirigen a Pilos donde Telémaco se despide de Pisístrato y sin acercarse a Néstor para que éste no lo retenga, sube en su embarcación para dirigirse a Ítaca.

En el momento de embarcar acoge al adivino Teoclímeno, que le pide ayuda para huir. Mientras Odiseo y Eumeo se platican historias, Telémaco sortea la emboscada y al llegar a Ítaca sigue los consejos dados por Atenea y se dirige a la porqueriza.

XVI. TELEMACO RECONOCE A ODISEO

Telémaco llega con Eumeo y le pide avise a su madre de la llegada. Cuando Eumeo se va, Odiseo se transforma en él mismo y le dice a Telémaco que él es su padre. Sólo ellos dos sabrán la verdad y prevén lo que van a hacer para derrotar a los pretendientes, quienes están atónitos de que haya fracasado su plan.

Penélope los increpa sobre el querer dar muerte a su hijo. Eumeo cuando regresa a la porqueriza, les informa que vio llegar una velera llena de hombres.

XVII. ODISEO MENDIGA ENTRE LOS PRETENDIENTES

A la siguiente mañana, Telémaco regresa al palacio y le cuenta a Penélope lo que le dijo Menelao. Teoclímeno profetiza que Odiseo vive.

Mientras Odiseo va hacia la ciudad, su cabrero lo insulta y le da una patada. El único que lo reconoce al llegar en su fiel perro Argos, que haciendo un último esfuerzo le mueve la cola justo antes de morir.

Durante el banquete de los pretendientes, Odiseo se pasea entre ellos solicitando su caridad. Antínoo lo desprecia pero lo defiende Penélope, que le solicita, a través de Eumeo, le cuente si sabe algo de su esposo.

XVIII. LOS PRETENDIENTES VEJAN A ODISEO

Iro, mendigo que andaba por todo el pueblo, resiente que Odiseo se encuentre en el palacio, y lo provoca a una pelea, a los que los pretendientes apuesta a que el ganador comerá con ellos en el palacio. Para mantener su oculta identidad, Odiseo trata de no llamar la atención y gana la pelea.

Penélope le dice a su hijo que no debe dejar que los pretendientes traten así al huésped y a ellos les solicita le entreguen los regalos que le corresponden. Melanto, esclava de la casa que mantiene amores con uno de los pretendientes, zahiere a Odiseo quien se enoja. Eurímaco también lo provoca pero Telémaco lo reprende.

XIX. LA ESCLAVA EURICLEA RECONOCE A ODISEO

Padre e hijo esconden todas las armas que estaban en la sala. Odiseo habla con Penélope y le cuenta historias ficticias. Penélope le exige una prueba de que conoció a Odiseo y éste le relata cómo era el manto que traía y quién era su heraldo.

Odiseo de mendigo con Penélope

La reina ordena a Euriclea que le lave los pies, lo que la nana hace y así ve una cicatriz que a Odiseo le hizo una jabalí cuando era pequeño en el monte Parnaso. Ella lo reconoce, por lo que Odiseo le pide guarde el secreto.

Penélope le cuenta un sueño que tuvo y entre ellos dos discuten su significado. Penelope decide hacer una contienda entre los pretendientes y él que gane, se casará con ella.

Odiseo y Euriclea

XX. LA ULTIMA CENA DE LOS PRETENDIENTES

Al día siguiente, Odiseo pide una señal, y Zeus lanza un trueno en medio del cielo azul. Este gesto es entendido por uno de sus sirvientes como una señal de victoria contra los pretendientes. Odiseo aprovecha para ver quién es fiel al desaparecido rey, y librarse así de la venganza.

Sin poder dormir, Odiseo le solicita a Atenea su ayuda para matar a los pretendientes. Penélope le ruega a Artemis, morir para no sufrir más. Melantio, el cabrero, increpa a Odiseo. Y Filetio, el boyero, lo trata bien pero los pretendientes vuelven a insultarlo.

Teoclímeno, un profeta, amigo de Telémaco, advierte a los pretendientes que pronto los muros se mancharán de su sangre. A pesar de que alguno de ellos cree la profecía y huye, la gran mayoría de ellos se ríe de la adivinación.

XXI. EL CERTAMEN DEL ARCO

Penelope les explica a los pretendientes que el que pueda armar, tensar y disparar una flecha entre el centro de doce hachas, será el que gane la contienda y se casará con él.

Telémaco trata de hacerlo pero una señal de Odiseo lo detiene. Los pretendientes intentan armar el arco y ninguno lo logra. Odiseo se identifica con Eumeo y Filetio, les dice que deben de cerrar las puertas a una señal suya.

Los pretendientes se molestan cuando ven que el mendigo quiere tensar el arco pues dicen los humillaría si él pudiese hacerlo y se llegara a saber. Mientras Odiseo arma el arco, le hace una seña a sus fieles y éstos cierran las puertas y Euriclea encierra a la mujeres. Odiseo dispara la flecha que pasa por los blancos. Los pretendientes tienen miedo. Telémaco, a una señal de su padre, se sitúa junta a él.

XXII. LA VENGANZA

Odiseo se despoja de sus andrajos y le dispara una flecha en la garganta de Antínoo que cae muerto. Odiseo les dice a los pretendientes quién es él y Eurímaco, le contesta que le asiste la razón, que los deje vivir y que cada pretendiente le devolverá veinte bueyes, bronce y oro para resarcir lo que ellos devoraron. Odiseo lo mata.

Telémaco va por armas para los cuatro y se desata la batalla. Melantio llega a donde están las armas y se las da a doce pretendientes, cuando va por más, es capturado por Eumeo y Filetio quienes lo castigan.

Todos los pretendientes son asesinados, excepto Femio, el aedo, y Medonte, el heraldo. Odiseo le pide a Euriclea, le diga quienes de las mujeres eran traidoras y le pide que las traiga para limpiar y llevarse los cadáveres. Doce fueron ahorcadas y Melantio fue mutilado hasta que murió. La casa fue purificada con azufre.

La Matanza de los pretendientes

XXIII. PENELOPE RECONOCE A ODISEO

Euriclea despierta a Penélope para informarle que el mendigo era en realidad su esposo y que ya había matado a los pretendientes.

Ella no lo cree y se muestra con mucha precaución ante Odiseo. El dice como fabricó su lecho nupcial de un olivo y ella ya le cree. Odiseo manda que se toque música y que dancen las esclavas para que la gente que pase por ahí crea que celebran una fiesta.

Solos en la noche, Odiseo le relata sus aventuras y le dice que debe cumplir con la profecía que le había hecho Tiresias cuando fue a la morada de Hades. A la mañana siguiente, acompañado de su hijo y los pastores va a buscar a su padre Laertes.

XXIV. EL PACTO

Las almas de los muertos viajan al Hades, donde cuentan lo ocurrido a Agamenón y Aquiles, compañeros del héroe en la expedición de los aqueos a Troya.

Odiseo marcha a casa de su padre, Laertes, que se encuentra trabajando en la huerta. El hombre se encuentra envejecido y apenado por la larga ausencia de su hijo. Para ser reconocido, Odiseo le muestra la cicatriz y recuerda los árboles que en su infancia le regaló su padre.

Mientras, los familiares de los pretendientes se juntan en asamblea, y piden venganza por la muerte de los suyos.

Empieza una nueva batalla. Laertes mata a Eupites. Atenea y Zeus, ayudan a hacer una tregua y hacen que haya un convenio de paz.

LA TELEGONIA

Los cadáveres de los pretendientes son enterrados y Odiseo hace sacrificios a las Ninfas, en cuya cueva escondió el tesoro que trajo de Troya a Ítaca.

Odiseo navega hacia Elide para inspeccionar sus posesiones.Cuando llega, es hospedado por Políxeno y recibe una cratera como regalo y un cuenco que tiene pintada las historias de Trofonio, Agamedes y Augías.

Vuelve a Ítaca y va a Tesprocia a hacer sacrificios por consejo de Tiresias para le dios Poseidón. Allí se desposa con la reina Calídica, que tendrá luego un hijo, Polipetes. Se queda para verle nacer y lucha con los tesprotos contra los vecinos brigos.

En esa guerra muere la reina, Polipetes toma el trono de la ciudad y Odiseo regresa a Ítaca.

Durante todo este tiempo, Telégono, hijo que Odiseo tuvo con la hechicera Circe se hizo adulto.

Por consejo de Atenea, Circe le dice el nombre de su padre, le da una lanza cuya punta es el aguijón de una manta-raya venenosa y que había hecho Hefesto, y le manda en busca de Odiseo.

Una tormenta lo lleva a Ítaca, sin saber él dónde está. Comete piratería y roba ganado de Odiseo. Éste lo ve y acude.

Luchan y Telégono mata a Odiseo con su lanza envenenada, cumpliendo así la profecía de Tiresias en la Odisea de que la muerte le llegaría del mar.

Mientras Odiseo muere se reconocen mutuamente y Telégono lamenta su error. Telégono decide llevar el cuerpo de vuelta a Eea junto con su viuda Penélope y su hijo Telémaco. Circe les hizo inmortales y desposó a Telémaco, mientras Telégono se casó con Penélope.

18 de octubre de 2009

Ciclo Mitología Griega II: Edad Heroica: Ciclo Troyano I: La Guerra de Troya

El ciclo Troyano abarca dos poemas completos: la Ilíada y la Odisea; y una serie de fragmentos de poemas que completan la historia, siendo el hecho principal la guerra de Troya.

Eventos sucedidos antes de la guerra: "Las Ciprias"; durante la guerra: “La Ilíada”, "La Etiópida", "La Pequeña Ilíada", "El Saqueo de Ilión"; y posteriores a ella: "Los Nostoi ", “La Odisea”,  "Telegonía".

CRONOLOGIA

I. CIPRIAS: Comprendían once libros en hexámetros dáctilos. Narra los orígenes del conflicto troyano y los nueve primeros años de guerra, hasta el punto en el que empieza la Ilíada. incluye la boda de Peleo y Tetis, el juicio de Paris, el rapto de Helena, la asamblea de la flota griega, el rescate de Ifigenia por Ártemis y los primeros combates en Troya.

II. LA ILIADA: Compuesta en hexámetros dactílicos, consta de 15.691 versos, divididos ya en la antigüedad, en 24 cantos o rapsodias. Narra los acontecimientos ocurridos durante 51 días en el décimo y último año de la guerra de Troya. El título de la obra deriva del nombre griego de Troya, Ιlión.

III. LA ETIOPIDA: Comprendía cinco libros en hexámetros dáctilos. Contiene los sucesos de Pentesilea en Troya, la muertes de Tersites, de Antíloco, de Aquiles; la disputa entre Odiseo y Áyax por las armaduras de Aquiles, y el suicidio de Áyax.

IV. LA PEQUEÑA ILIADA: Compuesta por cuatro libros en hexámetros dáctilos. Incluye también la disputa entre Odiseo y Áyax por las armas de Aquiles, la locura y el suicidio de Áyax; la captura de Héleno por los aqueos y su profecía sobre la captura de Troya; la muerte de Paris por Filoctetes; la llegada a Troya de Neoptólemo, hijo de Aquiles; la incursión de Odiseo y Diomedes en Troya y su robo del Paladio, y la entrada del caballo de madera en la ciudad.

V. ILIUPERSIS, EL SAQUEO DE ILION: Dos libros en hexámetros dáctilos. Iliupersis significa saqueo de Ilión. Narra el saqueo de Troya, mientras el ejército griego salía del caballo de madera, y la siguiente quema de la ciudad, y las muertes de Príamo, Deífobo, Astianacte y Polixena; y el regreso de Helena con Menelao.

VI. NOSTOI, REGRESOS: Cinco libros de hexámetros dáctilos. Nostoi siggnifica Regresos. Relata el retorno a casa de los héroes griegos tras el final de la Guerra de Troya, la muerte Agamenón y el regreso de Menelao a su tierra; el único griego que no regresa es Odiseo.

VII. LA ODISEA: Consta de 24 cantos. Está dividido en tres partes que narran el viaje de regreso tan particular de Odiseo. En la Telemaquia (cantos del I al IV) se describe la situación de Ítaca con la ausencia de su rey, el sufrimiento de Telémaco y Penélope debido a los pretendientes, y cómo el joven emprende un viaje en busca de su padre. En el regreso de Odiseo (cantos V al XII) Odiseo llega a la corte del rey Alcínoo y narra todas sus aventuras desde que salió de Troya. Finalmente, en la venganza de Odiseo, se describe el regreso a la isla, el reconocimiento por alguno de sus esclavos y su hijo, y cómo Odiseo se venga de los pretendientes matándolos a todos. Tras aquello, Odiseo es reconocido por su esposa Penélope y recupera su reino. Por último, se firma la paz entre todos los itacenses.

VIII: TELEGONIA: Dos libros de hexámetros dáctilos. Relata el viaje de Odiseo a Tesprocia y la Historia de Telégono; la muerte por error de Odiseo y el casamiento posterior de Telégono con Penélope.

PREAMBULO A LA GUERRA

I. CIPRIAS / CANTOS CIPRIOS

CASANDRA Y HELENO

Príamo y Hécuba son los reyes de Troya. La reina ya tiene dos hijos gemelos: Casandra y Héleno. Al nacer, los mellizos fueron dotados por el dios Apolo con el poder de la adivinación, lo que demostraron siendo aún niños de corta edad.

Casandra creció y se convirtió en una hermosa joven, fue sacerdotisa de Apolo, con quien pactó, a cambio de un encuentro carnal, la concesión del don de la profecía. Sin embargo, al final, rechazó el amor del dios; éste, traicionado, la maldijo escupiéndole en la boca: seguiría teniendo su don, pero nadie creería jamás en sus pronósticos.

Aunque Casandra previó la destrucción de Troya, la muerte de Agamenón y su propia desgracia, fue incapaz de evitar estas tragedias, debido a la maldición de Apolo. Su familia creía que estaba loca y, en algunas versiones, la mantuvieron encerrada en casa o encarcelada, lo que la hace enloquecer.

Sin embargo, Héleno continuó profetizando, pero al contrario de su hermana, él si era escuchado, incluso fue nombrado supremo augur de la ciudad.

EL NACIMIENTO DE PARIS

En temprana edad de Héleno y Casandra, Hécuba ya estaba embarazada nuevamente, su nuevo hijo se llamaría Paris. La noche del nacimiento, los gemelos acudieron asustados a su padre diciendo que habían soñado la misma noche que el recién nacido llegaba a Troya trayendo consigo una antorcha con la que incendiaba la ciudad y que desde entonces cada vez que veían al bebé tenían espantosas visiones de Troya siendo destruida y consumida por el fuego.

Como eran sólo niños su padre no les creyó y éstos, molestos, exigieron que fuesen al templo de Apolo y allí le confirmaran si mentían o no. Su padre accedió y quedó sorprendido cuando la sacerdotisa le dijo que aquellos pequeños habían sido bendecidos con grandes poderes para ver el futuro. Desde entonces Príamo prestó atención a las palabras de sus hijos, quienes insistían en que el nuevo niño sería el causante de la destrucción de Troya. Finalmente convencieron al rey, quien temiendo por su ciudad, con el dolor de su alma decidió matar al niño, pero Hécuba lo salvó diciendo que era preferible abandonarlo en el Monte Ida a mancharse las manos directamente con la sangre de un hijo.

El pequeño fue abandonado en las colinas. Pero no mucho después de que fuese dejado un pastor que pacía sus ovejas en las cercanías lo encontró y movido por la ternura decidió adoptarlo. Y lo llamó Alejandro.

Desde pequeño estuvo dotado de una gran belleza, y un gran talento para tocar la lira, lo que pronto le hizo famoso en toda la región, e incluso entre los dioses.

Ya mayor, un día decidió participar en unos juegos deportivos organizados por el rey de Troya, con el fin de ganar suficiente dinero para comprar unas piezas de ganado que le habían robado. Paris salió vencedor de los juegos y en el transcurso de ellos fue reconocido por su madre. Príamo ya había olvidado aquel mal augurio y sólo pensaba en lo feliz que estaba de tener a su hijo de regreso convertido en un apuesto y atlético joven. Y al parecer todos lo habían olvidado inclusive Heleno. Todos salvo Casandra, la cual intentó desesperadamente advertirles del peligro que corrían si aceptaban al joven de regreso en la corte. Pero, para desgracia de los troyanos, una maldición recaía sobre Casandra, por lo que la joven tuvo que observar como todo lo que veía se cumplía. Paris regresó a casa donde se le concedieron todos los honores de príncipe de Troya, pero nunca quiso dejar la vida de pastor, por lo que rogó a su padre que le concediese el cuidar los rebaños reales, a lo que el viejo Príamo no se negó.

LA BODA DE TETIS Y PELEO

Peleo era hijo de Éaco y de Endeis, reyes de los mirmidones de Egina.

Siendo aún joven, viajó a Ftía, un pequeño país en la costa Egea de Tesalia, donde reinaba Acasto. Allí la mujer de éste, Astidamía, se enamoró de él. Peleo la rechazó, ante lo cual, la reina le acusó ante su marido de intentar seducirla.

El rey, con intención de vengarse, invitó a Peleo a una cacería en sus territorios de la frontera norte del reino. En el transcurso, los hombres del rey le apresaron, le robaron su espada, valioso regalo de su padre, le ataron y abandonaron a su suerte, sin caballo y sin comida, en un territorio en el que vivían los centauros. El primero de estos seres con el que se encontró fue Quirón, de quien pronto se hizo amigo y le ayudó a regresar a su hogar.

Una vez de regreso, relató todo lo sucedido a su padre. Éste, furioso, le concedió el mando de su ejército. De ese modo regresó a Ftía, mató al rey y a la reina por su infamia y se adueñó definitivamente del país, el cual se convertiría en la nueva tierra de los mirmidones que le acompañaron.

Tetis, la de los pies argénteos, es una ninfa del mar, una de las cincuenta nereidas, hijas de Nereo y nieta de la titánide Tetis. Fue educada por Hera, que siempre le ayudó.

Tanto Poseidón como Zeus estaban interesados en ella, pero una profecía de Temis reveló que su hijo sería más grande que su padre, así que arreglaron su matrimonio con un hombre mortal.

Los dioses enviaron a Iris para encontrar un mortal que quisiese unirse a Tetis. Iris fue a ver al centauro Quirón, uno de los más famosos sabios de la antigüedad. Entre los discípulos de Quirón destacaba por su hermosura, inteligencia y valentía el joven Peleo, hijo de Éaco, a quien tenía en gran estima. Peleo cortejó a Tetis pero ésta, sintiéndose humillada por la imposición de los dioses, le rechazó.

Ante esto Quirón aconsejó a Peleo que buscase a la ninfa del mar cuando estuviera dormida en la cueva a la que solía ir, y la atase fuertemente para evitar que escapase cambiando de forma. Peleo se mantuvo firme y Tetis consintió casarse con él, aunque sin amor ni interés.

Tetis y Peleo

La boda de Tetis y Peleo se celebró en el monte Pelión y a ella asistieron todas las deidades. Los dioses celebraron el matrimonio con un banquete. Apolo tocó la lira y las Musas cantaron. En la boda Quirón le regaló a Peleo una lanza de madera de fresno y Poseidón los caballos inmortales, Balio y Janto. Sólo la diosa Eris no fue invitada debido a su naturaleza problemática, por lo que decidió planear una venganza, primero pidió una manzana de oro del jardín de las Hespérides, en la cual plasmo: “ kallisti “ (Para la más hermosa) y la lanzó en medio de la boda. Al verla, Hera, Atenea y Afrodita, alegando cada una ser la más bella, por lo tanto poseedora del regalo, se la disputaron.

Kallisti

Al no llegar a ningún acuerdo, las diosas miran a Zeus, pero este tampoco quiso tomar la decisión: si elegía a Hera, pensarán que fue porque era su esposa; si elegía a Atenea, pensarán que fue porque era su hija; si elegía a Afrodita, pensarán que quería engañar otra vez a Hera.

EL JUICIO DE PARIS

Zeus decidió encomendar la elección a Paris, que era hijo del rey de Troya. El dios mensajero, Hermes fue enviado a buscarlo con el encargo del Juicio que se le pedía; localizó al príncipe y le mostró la manzana de la que tendría que hacer entrega a la diosa que considerara más hermosa. Precisamente por eso había sido elegido por haber vivido alejado y separado del mundo y de las pasiones humanas. Así, se esperaba que su juicio fuera imparcial.

Cada diosa pretendió convencer al juez, intentando sobornarlo. Hera, le ofreció todo el poder que pudiera desear y el título de Emperador de Asia; Atenea, diosa de la inteligencia y de la guerra, le ofreció la sabiduría y la posibilidad de vencer todas las batallas a las que se presentase; y Afrodita, le ofreció el amor de la más bella mujer del mundo. Una versión indica que todas se desnudaron para mostrar así su belleza al mortal; otra, que únicamente lo realizó Afrodita para demostrar así su belleza.

Juicio de Paris

Paris se decidió finalmente por Afrodita quien se convirtió en su gran protectora y benefactora por el resto de su vida y fue conocida desde entonces como diosa de la belleza, mientras que Hera y Atenea juraron venganza.

Pero su decisión hubo de traer graves consecuencias para su pueblo, ya que aquella hermosa mujer era Helena, la esposa del rey de Esparta, Menelao.

AQUILES

Tetis y Peleo tuvieron varios hijos, pero Tetis, apenas nacían, los asfixiaba para que no heredaran rasgos mortales de su padre. Peleo empezó a sospechar y descubrió, con su séptimo hijo, que Tetis los sometía a un ritual para intentar hacerlos inmortales, pero acababa con sus vidas: empleaba su magia con el bebé por la noche, quemando su mortalidad en el fuego del hogar y ungiendo al niño con ambrosía durante el día. Cuando Peleo la sorprendió quemando al niño, dejó escapar un grito.

Tetis le oyó, y alcanzando al niño lo arrojó chillando al suelo, y como un soplo de viento cruzó rápidamente la sala y saltó al mar, furiosísima, y nunca desde entonces regresó. Al ser interrumpida por Peleo, Tetis hizo a su hijo físicamente invulnerable salvo por su talón, que estaba a punto de quemar cuando su marido la detuvo.

Aquiles

Peleo confió a Aquiles y Patroclo al centauro Quirón en el monte Pelión para que los criase. Quirón los alimentó con fieros jabalíes, entrañas de león y médula de oso para aumentar su valentía; además, les enseñó el tiro con arco, el arte de la elocuencia y la curación de las heridas. La musa Calíope les enseñó el canto, y el profeta Calcante predijo que a Aquiles se le daría a escoger entre una vida larga pero aburrida, o una corta pero gloriosa.

HELENA Y EL JURAMENTO DE SUS PRETENDIENTES

Zeus, metamorfoseado en un cisne, sedujo a Leda y yació con ella la misma noche que Tindáreo, esposo de Leda y rey de Esparta. Como consecuencia de ello, Leda puso dos huevos; de uno nacieron Helena y Pólux, inmortales, hijos de Zeus; y del otro Clitemnestra y Cástor, mortales, hijos de Tindáreo. Se consideraba a Cástor y Pólux como gemelos y se los conocía como Dioscuros. Otras hermanas de Helena fueron Timandra y Filónoe.

Helena fue famosa por su belleza desde que era una niña. Un día, mientras realizaba un sacrificio a la diosa Artemisa, fue sorprendida y raptada por el héroe ateniense Teseo en compañía de Pirítoo. Tras capturarla, decidieron que quien se quedaría con ella seria Teseo. Pero cuando éste volvió a Atenas, el pueblo ateniense no permitió la entrada, por lo que Teseo la condujo a Afidna, junto a su madre Etra. Teseo y Pirítoo decidieron marchar al Hades para raptar a Perséfone con la intención de convertirla en consorte de Pirítoo. Durante la estancia en el Hades de Teseo y Pirítoo, los Dioscuros rescataron a Helena. A su vez tomaron como prisioneras a la madre de Teseo y a la hermana de Pirítoo, que condujeron hasta Esparta para convertirlas en esclavas de Helena.

Helena

Cuando Helena llegó a la edad de casarse, tuvo muchos pretendientes que acudieron desde todas las partes de Grecia, animados por la fama de su gran belleza y porque ella y su futuro esposo reinarían en Esparta.

Ante el gran número de pretendientes poderosos, Tindáreo tenía miedo de las consecuencias que podía haber tras tomar la decisión de quién sería el elegido para casarse con Helena.

Odiseo, consciente de que sus posibilidades eran mínimas puesto que la riqueza de otros pretendientes era mayor a la suya, no se molestó en enviar regalos y aconsejó a Tindáreo que hiciera jurar a todos los pretendientes que prestarían su ayuda al pretendiente que fuera elegido en cualquier caso en el que Helena le fuese disputada. A cambio, consiguió que Tindáreo le ayudase a obtener la mano de Penélope, prima de Helena.

Tindáreo sacrificó un caballo y sobre él hicieron el juramento los pretendientes. Posteriormente enterró el caballo.

El pretendiente elegido fue Menelao, hermano del rey de Micenas, Agamenón. Menelao y Helena tuvieron una hija, Hermíone.

EL RAPTO DE HELENA

Afrodita había prometido a Paris el amor de Helena como premio por haber decidido a su favor en el concurso de belleza que la había enfrentado a Hera y Atenea.

Paris y Helena

Pronto hubo una oportunidad para embarcarse hacia Grecia, a Esparta, pues esta región y su hermana Micenas buscaban llegar a un tratado con Troya para asegurar la llegada de especias y demás mercancías a través del estrecho de los Dardanelos, el cual controlaba. Paris se ofreció para ir, y el rey desconociendo los motivos que movían a su hijo a ofrecerse para embarcar hacia Grecia, aceptó.

Al llegar fue recibido con todos los honores por el rey Menelao de Esparta. Siendo excelente anfitrión, le mostró sus tierras, el palacio y le presentó ante los reyes griegos en un banquete organizado en su honor. Paris pasó por alto toda amabilidad hasta que reconoció a la mujer que Afrodita le había prometido. Para su decepción esta no era otra sino Helena, reina de Esparta, esposa de Menelao.Paris exigió explicaciones a Afrodita, pues no le había dicho que Helena era casada, ésta le dijo que no se preocupara pues ella se encargaría de que Helena no pudiese resistirse a él. Paris dudó en un principio pues desde su llegada le habían tratado sumamente bien, pero Afrodita no tardó en enamorar a Helena, sin despertar recelos de Menelao, quien no sospechó nada.

Antes de que Paris se fuese, Menelao debió embarcar rumbo a Creta a los funerales de su abuelo Catreo, encomendando a su esposa para que despidiese al huésped. Pero Helena ya se encontraba influenciada por Afrodita, por lo que sin previo aviso huyó con él rumbo a Troya, abandonado a su marido y a su hija Hermíone de nueve años.

Rapto de Helena

Se dice que la propia mensajera Iris avisó a Menelao en Creta, pero por más que se apresuró a llegar ya era tarde.

Los amantes arribaron a Troya siendo recibidos por los estupefactos ciudadanos ante la vista de la mujer más hermosa de la tierra. Pero aquello no fue nada comparado con la conmoción que causó en el palacio real. Algunos recibieron bien a la recién llegada, pero el príncipe Héctor, sabiendo que el rapto de Helena a su esposo desencadenaría una guerra contra Grecia aconsejó que fuese devuelta. Por su parte, la adivina Casandra vaticinó que Helena sería la ruina de la ciudad, pero no fue creída.

Paris se defendió en la asamblea diciendo que había actuado en nombre del amor, lo cual convenció a la gran mayoría, y Helena se quedó en Troya.

Helena y Paris

EL RECLUTAMIENTO

Ante la ausencia de Helena, Menelao, rey de Esparta, está enfurecido. Pide al rey Príamo que se devuelva a su esposa. Los troyanos se niegan.

Menelao delibera con su hermano Agamenón de Micenas y posteriormente con Néstor de Pilos acerca de la necesidad de reunir un ejército. Recorren Grecia y reúnen a los caudillos.

En base al juramento previo al casamiento de Helena, reunieron a los príncipes griegos aliados de Esparta, Argos, Pilos, Creta, los beocios, el reino de Phtia, en Tesalia, Itaca, Atenas y Salamina conformando un ejército.

Partieron desde el puerto de Aulida, ubicado entre Grecia y la isla Eubea. Si bien cada príncipe conservó su autoridad, reconocieron el liderazgo de Agamenón, a quien a pesar de ser objeto de críticas, se le siguió respetando.

ODISEO

Menelao y Palamedes se dan a la tarea de reunir a los demás griegos para su expedición contra Troya, y deciden acudir con Odiseo, esposo de Penélope, prima de Helena.

La perja ya tenía un hijo, Telémaco. Para evitar ir a la guerra, Odiseo se fingió loco. Palamedes lo encontró arando sus campos en reversa y con sal.

Aunque conociendo el posible engaño puso a su hijo Telémaco delante del arado. Odiseo se incorporó al no estar dispuesto a matar a su hijo, revelando su cordura y viéndose obligado a ir a la guerra.

AYAX

hijo de Telamón, rey de Salamina, para distinguirlo de Áyax, hijo de Oileo se le llamaba Áyax el Grande, Gran Áyax o Áyax Telamonio, el más fuerte después de su primo Aquiles que se embarcó al mando de doce navíos de Salamina acompañado de su hermano Teucro

AQUILES

Tetis conocía ahora el significado de la profecía que recaía en Aquiles: una vida larga pero aburrida, o una corta pero gloriosa, la segunda se refería a Troya; temiendo por su hijo lo disfrazó de mujer y lo mandó a la corte del rey Licomedes en Esciro. Allí tuvo una relación amorosa con la hija del rey, Deidamía, de la que tuvieron un hijo, Neoptólemo.

Por otra parte, Calcas, un adivino, profetizó que Troya nunca caería si los griegos no contaban con la ayuda de Aquiles, y Odiseo planeó la manera de obligarlo a ir, tal como sucedió con él, llegó al gineceo como un vendedor de telas. Enseña a las muchachas su mercancía y todas le rodean entusiasmadas. Todas menos una que solo se interesa por su espada.

Odiseo y Aquiles

La flota griega se reúne en el puerto de Áulide. El adivino Calcante predice que la guerra durará 10 años y zarpan.

TELEFO

Ignorando la ruta hacia Troya arribaron a Misia y la saquearon creyendo que era Troya. Entonces Télefo, hijo de Heracles, que reinaba sobre los misios, viendo el país saqueado, armó a los misios y persiguió a los helenos. En la batalla resultante, se da muerte a Tersandro y Aquiles hirió a Télefo.

Pasaron ocho años y la herida no se curaba y Télefo consultando un oráculo, se le  afirmó que «el que hirió sanará».

Éste fue a Áulide disfrazado de mendigo y pidió a Aquiles ayuda para curar su herida. Aquiles se negó, alegando no tener conocimientos médicos. Télefo secuestró a Orestes, pidiendo por rescate que Aquiles sanase la herida. Odiseo razonó que la lanza era la que había infligido la herida y que por tanto la lanza debía ser capaz de curarla. Se rasparon unos trozos de la lanza sobre la herida, y Télefo se curó; A cambio, indicó a los aqueos el rumbo adecuado para llegar a Troya.

EL SACRIFICIO DE IFIGENIA

Ifigenia

Reunida nuevamente la expedición en Áulide, no pueden zarpar a causa de las tempestades. Calcas auguró que la diosa Artemisa estaba castigando a Agamenón por matar un ciervo sagrado y alardear que era mejor cazador que ella y que la única forma de apaciguar a Artemisa era sacrificar a la hija de Agamenón, Ifigenia.

La joven acude al campamento acompañada por su madre Clitemnestra.

Las dos creen que han sido llamadas para que Ifigenia se despose con Aquiles. Agamenón al verlas, se siente incapaz de asesinar a su hija, pero Menelao no piensa en abandonar la tremenda travesía que inició. Finalmente convence a Agamenón.

Ifigenia se entera de la verdad. Agamenón se dispuso a sacrificarla pero en el último momento Artemisa sustituyó a la joven por un ciervo y la llevó a Táurica, Crimea, donde fue sacerdotisa de su culto. Allí era la encargada de sacrificar a todo extranjero que allí llegaba, en honor a Artemisa. Hesíodo dice que se convirtió en la diosa Hécate. De este modo, el viento cambió y los barcos zarparon. Clitemnestra nunca perdonó el sacrificio a Agamenón.

Sacrificio de Ifigenia

FILOCTETES

Filoctetes, era el hijo del rey Peante de Melibea, en Tesalia, y de Metone. Era famoso por su arco y flechas. Fue uno de los pretendientes de Helena de Troya antes de su matrimonio con Menelao. era un amigo de Heracles y, ya que encendió la pira funeraria de Heracles cuando nadie más quiso hacerlo, recibió su arco y sus flechas.

Filoctetes

Navegó con siete barcos a la guerra de Troya. Se detuvieron en una isla para conseguir suministros y allí fue mordido por una serpiente. La herida se infectó y desprendía un gran hedor; y los Atridas, por consejo de Odiseo, ordenaron a Filoctetes permanecer en Lemnos.

Medonte tomó el mando de los hombres de Filoctetes, quien permaneció solo en Lemnos durante diez años.

EL EJERCITO TROYANO

HECTOR

Héctor era hijo primogénito del rey troyano Príamo y de la reina Hécuba, y hermano de Paris y Casandra. Estaba casado con Andrómaca, hija del rey de los cilicios, con quien tuvo un único hijo, Astianacte.

Los griegos contaban con Aquiles; los troyanos con Héctor.

Pese a ser el guerrero más temido por sus enemigos, Héctor no aprobaba la guerra, y no estaba de acuerdo con las acciones de su hermano Paris, a pesar de ello, su temple y carácter, por lo que es principalmente reconocido, le hizo defender su ciudad hasta las ultimas consecuencias.

LA LLEGADA A TROYA, PRIMERAS MUERTES: PROTESILAO Y CICNO

El oráculo profetizó que el primer griego que pisara tierra sería el primero en morir en la guerra. Odiseo lanzó su escudo a la orilla y saltó sobre él. Protesilao, líder de los filaceos, piso la tierra y fue muerto por Héctor, Laodamía, esposa de Protesilao, se suicidó a causa del dolor. Su hermano Podarces fue a la guerra en su lugar.

Cicno era hijo de Poseidón y estaba en el lado troyano, además era invulnerable al hierro, debido a esto Aquiles le estranguló con la correa de su casco.

Los aqueos exigen la devolución de Helena y los troyanos se niegan nuevamente. Palamedes muere a manos de Odiseo y Diomedes. Los griegos sitiaron Troya durante nueve años. Las tropas griegas saquearon varias ciudades cercanas.

TROILO

Troilo era hijo de Hécuba, reina de Troya. Debido a su excepcional belleza se creía que era hijo de Apolo en lugar del marido de Hécuba, Príamo.

Las profecías ataban el destino de Troilo al de la propia Troya. Poco después de iniciada la guerra, Aquiles fue animado por Atenea a cazar al muchacho. El solía montar a caballo, así que Aquiles emboscó a Troilo y a su hermana Políxena en una fuente cerca del templo de Apolo en Timbra, una región justo a las afueras de Troya. Aquiles le vio y se enamoró de su belleza

De alguna forma Troilo logró escapar de Aquiles y huyó al interior del templo. Pero fue perseguido hasta allí, y Aquiles termino matándole con su espada y mutilando el cuerpo antes de que pudiese llegar ayuda alguna. El dolor de los troyanos por la muerte de Troilo fue enorme. Se decía que en aquel momento a Troilo le faltaba un año para su vigésimo cumpleaños, y cuenta la leyenda que si Troilo hubiera alcanzado esa edad, Troya habría sido invencible. Más tarde Apolo se vengaría del asesino.

Troilo y Aquiles

CRISEIDA Y BRISEIDA

Saquearon la isla, Aquiles toma como esclava a Briseida, y los griegos envían a Criseida, hija de Crises, sacerdote de Apolo, como regalo a Agamenón. Éste la hizo su concubina y esclava, declarando que la prefería a su mujer Clitemnestra, y se negó a devolverla a su padre, a pesar del gran rescate ofrecido.

Cuando Crises intentó pagar su rescate, fue maltratado, imploró ayuda entonces a Apolo, quien envió la peste a los ejércitos griegos. Al cabo de nueve días, y gracias a la presión de Aquiles y otros, Agamenón consintió en devolver a Criseida a su padre y ofrecer un holocausto a Apolo para aplacar su ira y detener la plaga. Odiseo es el encargado de devolver a Criseida a su padre

Odiseo devuelve a Criseida

II. LA ILIADA

La Ilíada, 1572

Pero Agamenón, para reafirmar su autoridad sobre Aquiles, y sumando el hecho de que se quedaba sin esclava, decidió quedarse con la joven esclava de Aquiles, Briseida.

Aquiles se encolerizó. No sólo era un insulto a su honor, ya que Aquiles había hecho la mayor parte de lo necesario para conseguir todo el tesoro y el botín del que Agamenón creía merecer. Como consecuencia, Aquiles se retiró a su tienda y decidió no tomar parte en la lucha.

Briseida y Agamenón

I. LA PESTE Y LA COLERA

Crises, sacerdote de Apolo, va al campamento aqueo para rescatar a su hija, que había sido hecha cautiva y adjudicada como esclava a Agamenón; éste desprecia al sacerdote, se niega a darle la hija y lo despide con amenazadoras palabras; Apolo, indignado, suscita una terrible peste en el campamento; Aquiles reúne a los guerreros en el ágora por inspiración de la diosa Hera, y, habiendo dicho al adivino Calcante que hablara sin miedo, aunque tuviera que referirse a Agamenón, se sabe por fin que el comportamiento de Agamenón con el sacerdote Crises ha sido la causa del enojo del dios.

Esta declaración irrita al rey, que pide que, si ha de devolver la esclava, se le prepare otra recompensa; y Aquiles le responde que ya se la darán cuando tomen Troya. Así, se origina la discordia entre el caudillo supremo del ejército y el héroe más valiente. La riña llega a tal punto que Aquiles desenvaina la espada y habría matado a Agamenón si no se lo hubiese impedido la diosa Atenea; entonces Aquiles insulta a Agamenón, éste se irrita y amenaza a Aquiles con quitarle la esclava Briseida, a pesar de la prudente amonestación que le dirige Néstor; se disuelve el ágora y Agamenón envía a dos heraldos a la tienda de Aquiles que se llevan a Briseida; Odiseo y otros griegos se embarcan con Criseida y la devuelven a su padre; y, mientras tanto, Aquiles pide a su madre Tetis que suba al Olimpo a impetre de Zeus que conceda la victoria a los troyanos para que Agamenón comprenda la falta que ha cometido; Tetis cumple el deseo de su hijo, Zeus accede, y este hecho produce una violenta disputa entre Zeus y Hera.

II. EL SUEÑO DE AGAMENON Y LA BEOCIA

Para cumplir lo prometido a Tetis, Zeus envía un engañoso sueño a Agamenón, y le aconseja que levante el campamento y regrese a casa; Agamenón convoca el consejo de los jefes y luego la asamblea general de todos los guerreros, que aceptan la propuesta, por lo que Agamenón, bajo la incitación de Atenea, debe intervenir para insuflar coraje y buenas esperanzas a los aqueos. Después de varios incidentes y de enumerar cuantos pueblos formaban los ejércitos griego y troyano, ocurren tres grandes batallas.

III. JURAMENTOS, HELENA DESDE LA MURALLA, ALEJANDRO CONTRA MENELAO

El príncipe troyano, Héctor, increpa a su hermano Paris por esconderse ante la presencia de Menelao. Ante ello, Paris decide desafiar a Menelao en combate singular con la promesa de que el vencedor se quedaría con Helena y sus tesoros. Helena, el rey Príamo y otros nobles troyanos observan la batalla desde la muralla, donde Helena presenta a algunos de los jefes aqueos.

La batalla se detiene para la celebración del duelo singular, y solo se espera el resultado para que la guerra termine. Menelao está a punto de matar a Paris pero éste es salvado por Afrodita, y es enviado junto a Helena.

IV. VIOLACION DE LOS JURAMENTOS Y REVISTA DE LAS TROPAS

Tras una pequeña asamblea de los dioses, éstos deciden que se reanuden las hostilidades, por lo que Atenea, disfrazada, incita a Pándaro para que rompa la tregua.

Menelao busca por el campo de batalla a Paris y recibe en la cintura el impacto de una flecha lanzada por Pándaro, que así rompe la tregua convenida por los dos ejércitos antes de empezar el singular desafío. Entonces comienza una encarnizada lucha entre aqueos y troyanos.

V. GESTA DE DIOMEDES

Entre los aqueos destaca en batalla Diomedes, asistido por Atenea, que está a punto de matar a Eneas, y llega a herir a Afrodita. Mientras, Ares y Héctor comandan a las tropas troyanas y también destaca Sarpedón, caudillo de los licios, que mata entre otros al rey de Rodas, Tlepólemo. Luego Diomedes, amparado nuevamente por Atenea, hiere a Ares.

VI. COLOQUIO DE HECTOR Y ANDROMACA

Los griegos atacan y obligan a los troyanos a retirarse, por lo que Héctor debe salir y encabezar el contraataque. Ante el empuje de los aqueos, Héleno insta a Héctor a que regrese a Troya para encargar a las mujeres troyanas que realicen ofrendas en el templo de Atenea. Héctor, tras realizar el encargo de su hermano Héleno, va en busca de Paris para increparle para que regrese a la batalla y se despide de su esposa Andrómaca.

Cuando se dispone a atravesar las puertas de la ciudad, su esposa Andrómaca, con Astianacte en los brazos, lo detiene y le suplica, en su nombre y en el de su hijo, que no salga. Héctor sabe que Troya y la casa de Príamo están condenadas, y que sus destinos serán la muerte o la esclavitud en un país extranjero. Él le explica que no puede rehuir la lucha, y la consuela con la idea de que nadie podrá abatirlo hasta que llegue su hora. El brillo del yelmo de bronce asusta a Astianacte y lo hace llorar. Héctor se lo quita, abraza a su familia, y pide a Zeus que su hijo pueda llegar a convertirse en caudillo y obtener más gloria en la batalla que él.

Coloquio de Héctor

VII. HECTOR CONTRA AYAX, LEVANTAMIENTO DE CADAVERES

Héctor y Paris atraviesan las puertas y reagrupan a los troyanos, provocando estragos entre los griegos. Al comunicarle su hermano Heleno que no era su destino morir todavía, Héctor desafía a cualquiera de los griegos a un combate singular.

Al principio, los aqueos se muestran reticentes, pero tras ser reprendidos por Néstor, nueve griegos se ofrecen y sortean quién de entre ellos se enfrentará al troyano. Áyax Telamón es elegido y lucha con Héctor durante todo el día, siendo ambos incapaces de obtener la victoria. Al terminar el duelo, cada rival expresa su admiración por el valor y la habilidad del contrincante. Héctor regala su espada a Áyax y éste hace lo propio con su cinto.

Áyax y Héctor intercambiando armas

Los troyanos en asamblea debaten si deben entregar a Helena y su tesoro, o sólo su tesoro. Príamo ordena que se traslade a los aqueos la propuesta de devolverles sus dotes excepto a la reina. La propuesta es rotundamente rechazada, pero se acuerda una tregua para incinerar los cadáveres.

Ambos bandos pactan una tregua. Esta es aprovechada por los griegos para construir una muralla y abrir un foso alrededor de las naves.

VIII. BATALLA INTERRUMPIDA

Zeus ordena al resto de los dioses que se abstengan de intervenir en la contienda. Sin embargo, los troyanos protegidos por Zeus avanzan en la batalla y hacen retroceder a los aqueos. Por parte de los aqueos Teucro causa graves daños en las filas troyanas con sus flechas. Atenea y Hera tratan de ayudar a los aqueos pero Iris les envía la orden de Zeus de que no intervengan. Al llegar la noche los troyanos acampan cerca del campamento aqueo.

IX. EMBAJADA A AQUILES

Agamenón, arrepentido y lamentando su disputa con Aquiles, por consejo de su anciano asesor Néstor, despacha a Odiseo, Áyax y al viejo Fénix como embajadores ante Aquiles para solicitar su ayuda, ofreciéndole regalos, la devolución de Briseida y a cualquiera de sus hijas como esposa y le suplican que regrese a la lucha, pero éste se niega a pesar del consejo de Fénix.

X. GESTA DE DOLON

Diomedes y Odiseo, por consejo de Néstor, realizan una misión de espionaje nocturna, en la que matan al troyano Dolón, que igualmente había sido enviado en misión de espionaje por Héctor. Luego, con la información conseguida a través de Dolón, asesinan a soldados tracios y a su rey Reso mientras duermen y se llevan sus caballos.

XI. GESTA DE AGAMENON

Amanece, se reanuda la batalla y los aqueos empiezan llevando la iniciativa. Destaca entre ellos Agamenón, hasta que resulta herido por Coón y debe retirarse. Entonces toman la iniciativa los troyanos. Los aqueos contraatacan pero Diomedes, Eurípilo y el médico Macaón son heridos por flechas de Paris. Mientras el troyano Soco muere a manos de Odiseo pero consigue herirle.

Patroclo es enviado por Aquiles a la tienda de Néstor para enterarse de las noticias de la batalla.

XII. COMBATE EN LA MURALLA

Los troyanos, siguiendo primero los consejos de Polidamante, atraviesan el foso previo al muro de los aqueos pero luego desoyen su consejo de no asaltar el muro. El licio Sarpedón abre una brecha en el muro que es atravesado por las tropas troyanas con Héctor a la cabeza, a pesar de la resistencia de Áyax y Teucro.

XIII. BATALLA JUNTO A LAS NAVES

Zeus, cuya voluntad dirigía los acontecimientos, abandona de momento sus planes, y Poseidón aprovecha la circunstancia para organizar la resistencia en el bando aqueo. Al sufrir la presión de los troyanos por la izquierda y por el centro, inician el contraataque por la derecha. Entre los aqueos se destaca Idomeneo, rey de Creta. Héleno y Deífobo deben retirarse tras ser heridos por Menelao y Meríones. Pero Héctor prosigue en su avance hasta que se le opone Áyax.

XIV. ENGAÑO DE ZEUS

Hera concibe un plan para engañar a Zeus, urde primero una excusa para abandonar a su marido, engañándole al contarle que va a los confines de la fértil tierra, a ver a Océano, padre de los dioses, y a la madre Tetis. Pero en lugar de ello Hera se embellece con la ayuda del cinturón de Afrodita para seducir a Zeus, en el clímax del episodio, Zeus y Hera hacen el amor ocultos en una nube dorada en la cima del monte Ida. Después, con la ayuda de Hipnos, lo hace dormir y encarga a Poseidón que intervenga en favor de los aqueos. Áyax Telamonio hiere de gravedad a Héctor, que es retirado del combate por sus compañeros. A pesar de la resistencia de Polidamante y su hermano Acamante, los aqueos toman una breve iniciativa en la batalla.

Engaño de Zeus

XV. NUEVA OFENSIVA DESDE LAS NAVES

Zeus descubre el engaño del que ha sido objeto y ordena a Poseidón a través de Iris que deje de ayudar a los aqueos. Luego insta a Apolo a que infunda nuevas fuerzas a los troyanos. Ares tiene el propósito de ir a combatir al lado de los aqueos para vengar la muerte de su hijo Ascálafo pero Atenea le advierte de que será objeto de la ira de Zeus. Héctor recobra las fuerzas y los troyanos llegan combatiendo hasta las naves de los aqueos. Incluso Áyax Telamonio tiene que retroceder.

XVI. PATROCLEA

Al avanzar la iniciativa troyana, Patroclo suplica a Aquiles que rechace al enemigo; y, no consiguiéndolo, le ruega que, por lo menos, le preste sus armas y armadura y le permita ponerse al frente de los mirmídones para ahuyentar a los troyanos. Aquiles accede, y le recomienda que se vuelva atrás cuando los haya echado de las naves, pues el destino no le tiene reservada la gloria de apoderarse de Troya.

Patroclo y Aquiles

Los troyanos creen que en realidad se trata de Aquiles y Patroclo logra vencer a muchos, pero enardecido por sus hazañas, entre ellas la de dar muerte a Sarpedón, hijo de Zeus, persigue a los troyanos por la llanura hasta que Apolo le desata la coraza, el dios, envuelto en una nube, lo golpea en la espalda, acto seguido Euforbo, hijo de Panto, lo hiere de nuevo en el mismo lugar y huye enseguida a la carrera. Por último, Héctor da muerte a Patroclo

XVII. GESTA DE MENELAO

Héctor despoja de sus armas al cuerpo de Patroclo, toma la armadura de Aquiles y ordena la retirada del combate, evitando combatir contra Áyax por el cuerpo de Patroclo.

Menelao y Áyax protegen su cuerpo y se lo entregan a Aquiles, quien decide entonces retomar las armas para vengarlo.

Menelao y el cuerpo de Patroclo

XVIII. FABRICACION DE LAS ARMAS

Antíloco da a Aquiles la noticia de la muerte de Patroclo, y éste decide volver a la lucha para vengarse de la muerte de su amigo. Cae la noche y los troyanos se reúnen. Polidamante es partidario de ir a Troya a refugiarse tras sus muros pero prevalece la opinión de Héctor de seguir peleando en campo abierto.

Tetis, pide a Hefesto que fabrique nuevas armas para Aquiles, entre ellas un escudo que reemplace al que Héctor tomó como botín del cadáver de Patroclo.

XIX. RENUNCIAMIENTO A LA COLERA

Aquiles se reconcilia con Agamenón. Éste le devuelve a Briseida junto con varios regalos, además de hacer un juramento de que nunca estuvo con Briseida y el ejército aqueo se prepara para la batalla que va a tener lugar.

XX. COMBATE DE LOS DIOSES

Zeus da permiso al resto de los dioses para que intervengan en la batalla y ayuden a quien prefieran. Los dioses, en asamblea extraordinaria, no se ponen de acuerdo sobre a quién había que favorecer.

La Cólera de Aquiles

Aquiles, enfurecido, vuelve al combate y mata a tantos troyanos que los cadáveres obstruyen la corriente del río Janto, pero siempre buscando a Héctor, inicia un furioso ataque en el cual lucha con Eneas, el cual finalmente es salvado por Poseidón. Mata a Polidoro, hijo de Príamo y se le enfrenta Héctor, pero Atenea ayuda a Aquiles y Apolo aleja a Héctor del combate.

XXI. BATALLA JUNTO AL RIO

Aquiles mata, entre otros, a Licaón, hijo de Príamo y a Asteropeo, que consigue herirlo levemente. El dios-río Escamandro lo rodea con sus aguas y está a punto de ahogarlo, pero Hefesto acude en su ayuda. El resto de los dioses pelean entre ellos, unos a favor de los aqueos y otros al de los troyanos. El rey Príamo ordena abrir las puertas de Troya para que sus tropas se refugien tras sus muros. Apolo consigue, mediante un ardid, alejar momentáneamente a Aquiles de los muros de Troya.

XXII. MUERTE DE HECTOR

Durante la noche, los troyanos se reúnen en junta. Polidamante, amigo y lugarteniente de Héctor, aconseja volver a la ciudad para protegerse de la ira y la embestida de Aquiles. Sin embargo, Héctor desoye el consejo, ordena mantenerse en el campamento y se muestra decidido a enfrentarse a Aquiles

Aquiles y los griegos avanzan empujando a los troyanos hacia la ciudad. Héctor se asusta y se mezcla entre las tropas por consejo del dios Apolo. Pero tras dar muerte Aquiles a Polidoro, hermano de Héctor, éste deja de esconderse y acude al enfrentamiento. Nuevamente, Apolo ayuda a Héctor, retirándolo del combate, pero el propio Zeus advirtió la furia de Aquiles y envió a los dioses para contenerlos, pues Troya no debía destruirse aún

En la retirada a la ciudad de las tropas troyanas, Héctor queda fuera de las puertas y es perseguido por Aquiles. Dan tres vueltas a las murallas hasta que Atenea, en la forma de Deífobo, incita a Héctor a plantar cara a Aquiles.

Héctor pide a Aquiles que se honre el cadáver del perdedor, pero el griego rechaza cualquier trato. Finalmente Aquiles mata a Héctor, clavándole la lanza en la base del cuello, el único lugar desprotegido por su armadura, ata su cadáver a su carro de combate y subido en él da vueltas alrededor de la ciudad.

Aquiles con el cuerpo de Héctor

XXIII. JUEGOS EN HONOR A PATROCLO

Aquiles celebra unos espléndidos funerales en honor de Patroclo, mientras ata el cadáver de Héctor por los pies a su carro y se lo lleva arrastrándolo por el polvo; y desde entonces todos los días, al aparecer la aurora, lo vuelve a arrastrar hasta dar tres vueltas alrededor del túmulo de Patroclo.

Durante varios días, el cuerpo permanece expuesto al sol y los animales, pero el Dios Apolo protege el cuerpo del héroe de estos maltratos y lo conserva impoluto.

Tras la incineración de Patroclo, Aquiles organiza en su honor unos juegos que incluyeron:

* Una carrera de carros, ganada por Diomedes, que obtiene como primer premio una esclava y un trípode. Antíloco llega segundo —haciendo trampa—, Menelao tercero, Meríones cuarto y Eumelo último, sin embargo Aquiles le adjudica el segundo premio.

* Un pugilato, ganado por Epeo que obtiene una mula.

* Una prueba de lucha libre, disputada por Áyax el Grande y Ulises. Aquiles los declara iguales.

* Una carrera a pie, ganada por Ulises, que obtiene una crátera de plata. Áyax llega segundo y recibe un buey, Antíloco es tercero y recibe medio talento de oro, premio previsto inicialmente, así como un segundo talento de oro por haber halagado hábilmente a Aquiles el de los pies ligeros.

* Una hoplomaquia (lucha con armas), disputada por Diomedes y Áyax. Aquiles los juzga iguales y se reparten la lanza, el escudo y el yelmo de Sarpedón, mientras que Diomedes recibe además un sable tracio.

* Una prueba de lanzamiento de peso, ganada por Polipetes, que obtiene dicho peso en hierro bruto.

* Una prueba de tiro con arco, ganada por Merión, que obtiene diez hachas de doble hoja. El perdedor, Teucro, obtiene diez hachas sencillas.

* Una prueba de lanzamiento de jabalina, que no llega a disputarse ya que Aquiles detiene a los dos contendientes, Agamenón y Merión, y dice que todos saben que el Atrida es el más fuerte. Este obtiene un caldero de estrena y Merión una lanza de bronce.

XVIV. RESCATE DE HECTOR

Los dioses se apiadan de Héctor, y Zeus encarga a Tetis que amoneste a su hijo para que devuelva el cadáver, a la vez que manda a Príamo, por medio de Iris, que con un solo heraldo vaya con magníficos presentes a la tienda de Aquiles para rescatar el cuerpo de Héctor. Príamo obedece y parte con el heraldo ideo y dos carros; antes de llegar al campamento se les aparece Hermes, que los guía hasta la tienda del héroe; entra Príamo y, echándose a los pies de Aquiles, le dirige la súplica más conmovedora; Aquiles entrega el cadáver, los dos ancianos lo conducen a Troya y se celebran con toda solemnidad las honras fúnebres de Héctor, que era el principal sostén de la ciudad asediada.

El cuerpo de Héctor regresa a Troya

III. LA ETIOPIDA

PENTESILEA

El poema empieza inmediatamente después de la muerte del héroe troyano Héctor, con la llegada de las amazonas de Pentesilea que llegaron a ayudar a los troyanos.

Pentesilea, una reina amazona, era hija de Ares y Otrera; llegó a Troya con otras doce amazonas: Clonia (muerta por Podarces), Polemusa (muerta por Aquiles), Derinoe (muerta por Áyax el Menor), Evandra (muerta por Meriones), Antandra (muerta por Aquiles), Bremusa (muerta por Idomeneo), Hipótoa (muerta por Aquiles), Harmótoa (muerta por Aquiles), Alcibia (muerta por Diomedes), Derimaquea (muerta por Diomedes), Antíbrota (muerta por Aquiles) y Termodosa (muerta por Meriones).

Se distinguió por sus numerosas hazañas ante la ciudad asediada antes de ser abatida por Aquiles, quien atravesó su pecho con una lanza. Al verla morir, Aquiles quedó sobrecogido por su belleza.

TERSITES

Hijo de Agrio, fue un guerrero aqueo, extrajo los ojos del cadáver de Pentesilea, la reina de las Amazonas, a quien había matado Aquiles, y también se burló de la pena que éste sentía por ella, por lo que Aquiles terminó matándole.

Aquiles marcha luego a Lesbos, y allí, tras efectuar un sacrificio en honor de Apolo, Artemisa y Leto, es purificado del crimen por Odiseo.

MEMNON

Memnón fue un rey de Etiopía, hijo de Titón y Eos, la diosa de la aurora. Durante la Guerra de Troya, formó un ejército para la defensa de Troya y acudió a ella llevando una armadura hecho por Hefesto.

Tras la muerte de Patroclo, el compañero más cercano de Aquiles pasó a ser Antíloco, el hijo de Néstor. Cuando Memnón mató a Antíloco, Aquiles irrumpió de nuevo en el campo de batalla buscando venganza. La lucha entre Aquiles y Memnón por Antíloco se hace eco de la de Aquiles y Héctor por Patroclo, salvo porque Memnón es también hijo de una diosa.

Tras la muerte de Memnón, su madre envió a sus hermanos, los cuatro vientos: el del Norte, el del Sur, el del Este y el del Oeste, a recoger su cadáver. Eos no cesó de llorar la muerte de su hijo en toda la noche, y sus lágrimas aún se pueden ver todas las mañanas de frío, en forma de rocío. Conmovido por el dolor de Eos, Zeus le concedió a Memnón la inmortalidad.

Eos y el cuerpo de MemnónMUERTE DE AQUILES

Aquiles, encolerizado, persigue a los troyanos hasta los muros de Troya, allí muere delante de las puertas Esceas por una flecha de Paris asistido por el dios Apolo. Su cuerpo es recuperado por Áyax Telamonio y Odiseo.

Áyax con el cuerpo de Aquiles

Sus huesos fueron mezclados con los de Patroclo, la nereida Tetis, madre de Aquiles, llega para llorar sobre el cuerpo de su hijo, acompañada de las Musas y de sus hermanas. Se organizan juegos funerarios en honor de los difuntos, en los cuales las armas de Aquiles son ofrecidas en recompensa al más grande de los héroes, lo que engendra una disputa entre Odiseo y Áyax el Grande.

IV. PEQUEÑA ILIADA

JUICIO POR LAS ARMAS DE AQUILES, MUERTE DE AYAX

Ambos compitieron por ella dando discursos sobre por qué fueron los más bravos tras Aquiles y los más merecedores del mismo. Tras una disputa de ingenio o tal vez porque Agamenón aborrecía el linaje de Éaco, Odiseo recibe la armadura y Áyax furioso cae al suelo exhausto. 

Al levantarse, loco de dolor y angustia, jura matar a sus compañeros; empezó a matar vacas u ovejas, creyendo en su locura que eran soldados griegos.

Suicidio de Áyax

Cuando despierta se ve rodeado de sangre y decide quitarse la vida antes que vivir en la vergüenza y el deshonor. Para ello utiliza la espada de Héctor, que éste le había concedido como un regalo de honor tras su primer duelo.

Muerte de Áyax

MUERTE DE PARIS POR FILOCTETES

Cuando Filoctetes fue curado por Macaón, después de estar en Lemnos debido a la mordedura de una serpiente que le impidió acudir a Troya, acudió a la guerra.

Paris fue en principio herido por una flecha de Filoctetes y acudió a su anterior esposa, la ninfa Enone, la cual podría haberlo curado si hubiera querido, pero ella lo rechazó, reprochándole que la había abandonado por Helena. Aunque luego se arrepintió de haberlo rechazado, y se suicidó arrojándose a la pira donde ardía el cuerpo de Paris.

CAPTURA DE HELENO

Tras la muerte de Paris, Helena queda viuda, y tiene dos pretendientes entre los príncipes de la ciudad: Deífobo, el segundo de los hijos de Príamo, quien a la muerte de Héctor se había convertido en el heredero al trono y Héleno, quien no estaba claro si deseaba casarse con ella, o era una excusa para devolverla a los griegos de una vez por todas y así evitar la destrucción de la ciudad.

Los hermanos se la disputaron duramente y al final Deífobo venció y se casó con Helena. Por esto, Héleno, que estaba enamorado de Helena, abandonó Troya y decidió establecerse en el monte Ida, donde poco después es capturado por Odiseo.

Una vez frente a los griegos, Héleno, resentido contra su hermano y dejando atrás toda lealtad a su ciudad, reveló a sus enemigos todos los augurios que impedían que Troya fuera tomada:

° Troya nunca sería tomada si el hijo de Aquiles, Neoptólemo, no participaba en la guerra.

° Troya nunca sería tomada si no estaban presentes los huesos de Pélope.

° Troya nunca sería tomada mientras el Paladión permaneciera dentro de la ciudad.

Odiseo va a Esciros y trae al hijo de Aquiles, Neoptólemo, y le da la armadura de su padre. Neoptólemo mata a Eurípilo, hijo de Télefo, que había acudido en auxilio de los troyanos.

Posteriormente los huesos de Pélope fueron llevados a Troya.

Después, Odiseo se disfraza de mendigo para espiar. Helena lo ve y lo reconoce, pero no lo delata e incluso planean juntos la captura de la ciudad.

El Paladión era una estatua arcaica de madera que representaba a Atenea y se conservaba en Troya desde los tiempos de su fundación, se decía que medía tres codos de altura, tenía los pies juntos, una lanza en la mano derecha y una rueca con un huso en la izquierda.

Se supone fue creada por Atenea en honor a Palas, hija de Tritón, con quien se había criado y a quien había dado muerte, involuntariamente, mientras se ejercitaban en las artes bélicas.

Esta imagen, según la leyenda, cayó delante de la tienda de Ilo, cuando éste estaba construyendo la ciudad. Este suceso fue aprobado como un indicio de la aprobación divina para tal fundación, y, en consecuencia, se le construyó un templo y se rindió culto a la imagen, en la idea de que, mientras ella estuviese en la ciudad, ésta sería inexpugnable.

Diomedes y Odiseo fueron los encargados de robar el paladio de la ciudad.

- NOTAS SOBRE LA PEQUEÑA ILIADA -

La pequeña ilíada es una parte de la historia con mucha controversia hasta este punto, al menos cronológicamente, esto porque algunas versiones difieren con el orden de los hechos o se contradicen en menor medida con los posteriores.

Desde el inicio, la disputa entre Áyax y Odiseo por las armas de Aquiles se presentan tanto en la etiópida como en la pequeña ilíada, algunos afirman que deben estar solo en una, otros, que en ambas.

La captura de Heleno también causa dudas, Heleno se exilia de Troya por el dolor de no haber logrado casarse con Helena, y cuando es capturado por Odiseo, entre los secretos revelados (Neoptólemo en Troya, los huesos de Pélope, y el robo del Paladio) también se encuentra el que las armas de Heracles deberian intervenir contra Troya; esto es importante porque Odiseo sabiendo que Filoctetes era el poseedor de tales armas y sin conocer el significado de lo dicho por Héleno se embarca con Diomedes hacia Lemnos, logran que Filoctetes olvide su rencor contra los griegos por sentirse abandonado y parten con el a Troya, donde se enfrenta a Paris en un singular duelo y consigue matarlo. La cuestión es que la muerte de Paris era lo que termino creando la salida de Héleno de Troya y en esta versión la llegada de Filoctetes se da por los secretos revelados por Héleno al exiliarse y entonces se da la muerte de Paris.

Por tales motivos se utilizó una versión que se siguiera de manera lógica hasta las siguientes partes de la historia:

EL CABALLO DE MADERA

Con tantos años de guerra, con la muerte de Aquiles, y aún después de cumplir los presupuestos de Héleno para la caída de Troya, los griegos no ven a la ciudad ceder, algo que empieza a ser una carga y motivos de duda para continuarla. Desmoralizados, sólo esperan una señal para regresar a casa.

En una caminata Odiseo observa una paloma perseguida por un halcón. La paloma se refugia en una grieta y el halcón vuela en círculos. La paloma vigila desde su precario refugio. El halcón finge retirarse y se esconde fuera de la mirada de la paloma, quien poco a poco asoma la cabeza para cerciorarse de que el cazador desistió. Después de largo rato, confiada emprende el regreso al nido. El halcón sale del escondite y culmina la cacería. Odiseo entiende y nace la estratagema del caballo de Troya.

Bajo las instrucciones de Odiseo, el caballo fue construido por Epeo el feocio, el mejor carpintero del campamento. Tenía una escotilla escondida en el flanco derecho y en el izquierdo tenía grabada la frase: «Con la agradecida esperanza de un retorno seguro a sus casas después de una ausencia de nueve años, los griegos dedican esta ofrenda a Atenea».

Terminada la construcción, se eligieron a los mejores guerreros griegos para ser introducidos en ella, algunos de ellos fueron: Odiseo, Acamante, Agapenor, Anfidamante, Anfímaco, Anticlo, Antífates, Antímaco, Áyax el Menor, Calcante, Cianipo, Demofonte, Diomedes, Equión, Epeo, Esténelo, Eumelo, Euríalo, Euridamante, Eurímaco, Eurípilo, Filoctetes, Idomeneo, Ifidamante, Leonteo, Macaón, Meges, Menelao, Menesteo, Meríones, Neoptólemo, Peneleo, Podalirio, Polipetes, Talpio, Teucro, Tersandro, Toante, Trasimedes y Yálmeno. Queman el campamento y repliegan su flota en la isla de Ténedos.

Un espía griego, Sinón, convenció a los troyanos de que el caballo era una ofrenda a Atenea a pesar de las advertencias de Laocoonte y Casandra que a pesar de tener la visión correcta de los que iba a suceder una maldición le impedía ser escuchada por los troyanos.

LA ENTRADA DEL CABALLO A LA CIUDAD

El caballo era de tal tamaño que los troyanos tuvieron que derribar parte de los muros de su ciudad para que pudieran adentrarlo.

El Caballo de Madera

V. ILIUPERSIS

Los troyanos discuten sobre que hacer con el caballo de madera que los griegos habían dejado en el lugar donde anteriormente estaba situado su campamento y habían abandonado.

Casandra y Laoconte proclaman que hay soldados griegos dentro, pero otros dicen que es una reliquia sagrada de Atenea, y esta es la opinión que queda entre ellos.

Creyendo que se sus enemigos se han retirado, los troyanos deciden celebrar la victoria.

Mientras tanto Apolo envía dos serpientes que matan a Laoconte y a uno de sus hijos; viendo esto, Eneas y sus hombres dejan Troya previendo lo que iba a suceder.

Antes de que los guerreros salieran del caballo, Helena, conocedora del plan de los aqueos, dio varias vueltas a su alrededor acompañada de Deífobo, imitando las voces de las esposas de los guerreros griegos. Los aqueos estuvieron a punto de responder desde dentro del caballo y delatarse.

Llegada la noche, cuando los griegos salieron del caballo, la ciudad entera estaba bajo el sueño de la bebida, abrieron las compuertas de la ciudad y dejaron entrar al grueso del ejército griego, que había navegado de vuelta desde la isla de Ténedos, donde habían permanecido escondidos.

En algunas versiones, Helena fue la que agitó una antorcha desde su habitación durante la noche, que era la señal esperada por los aqueos de que las puertas de Troya iban a ser abiertas por los hombres que habían salido del caballo.

Los troyanos fueron masacrados, y los griegos incendiaron su ciudad.

 Helena y Menelao

Durante el saqueo Neoptólemo mató al rey Príamo, que se había refugiado en el altar de Zeus; Menelao mató a Deífobo y estuvo a punto también de matar a Helena, pero quedó deslumbrado y enamorado de nuevo por su belleza y la perdonó; Áyax Oileo arrastra por la fuerza a Casandra, la cual se agarra a la estatua de Atenea y los dioses consideran esto un sacrilegio y optan por castigarle, pero se refugia en el altar de Atenea, quien después lo mata en el mar; Neoptólemo mata al bebé de Héctor y se lleva a su mujer como esclava.

Áyax y Cassandra

Al terminar la toma de la ciudad Agamenón consigue como botín a Casandra, Neoptólemo a Andrómaca y Odiseo a Hécuba.

La Caída de Troya

El fantasma de Aquiles se apareció a los supervivientes de la guerra, pidiendo que Políxena, la princesa troyana, fuese sacrificada antes que ninguno pudiese partir. Neoptólemo realizó el sacrificio delante de la tumba de Aquiles.

VI. NOSTOI

Los aqueos están preparándose para partir de las costas troyanas y Menelao y Agamenón discuten sobre si deben partir de regreso a sus casas de inmediato o no.

La diosa Atenea está enfurecida por el impío comportamiento de los griegos en el saqueo de Troya, Agamenón se queda atrás para hacer un ritual para apaciguarla. Diomedes y Néstor parten los primeros y llegan a sus casas a salvo.

Calcante, Leontes y Polípetes van por tierra a Colofón y entierran a Tiresias, que murió ahí.

El barco de Idomeneo fue alcanzado por una terrible tormenta. Idomeneo prometió a Poseidón que sacrificaría el primer ser viviente que viese cuando volviese a casa si salvaba su barco y su tripulación. El primer ser vivo al que vio fue su hijo, así que lo sacrificó. Los dioses estaban enfadados con el asesinato de su hijo y lo enviaron al exilio a Calabria en Italia. Según otra versión, sus propios súbditos en Creta lo enviaron al exilio porque llevó consigo una plaga desde Troya. Huyó a Calabria, y posteriormente a Colofón, en Asia Menor, donde murió. En otra versión, la plaga azota Creta como castigo por el acto de Idomeneo.

Casandra fue ultrajada por Áyax el Menor y luego fue tomada como concubina por Agamenón, cuando Agamenón se prepara para partir, se le aparece el fantasma de Aquiles y le predice su destino, ser asesinado. Agamenón hace un sacrificio y parte.

Éste regresó a su hogar en Micenas. Su esposa Clitemnestra tuvo una relación con Egisto, hijo de Tiestes, primo de Agamenón. Esto como venganza por la muerte de Ifigenia, Clitemnestra se conjuró con su amante para matar a Agamenón. Casandra pronosticó este asesinato y avisó a Agamenón, pero el la ignoró. Fue asesinado después de un banquete en su baño, Casandra también fue asesinada. El hijo de Agamenón, Orestes, que había estado lejos, regresó y conspiró con su hermana Electra para vengar a su padre. Mataron a Clitemnestra y a Egisto. Orestes se casó con Hermione y retomó Micenas, convirtiéndose en rey de todo el Peloponeso.

Asesinato de Agamenón

Neoptólemo, sin embargo, recibe la visita de su abuela, la ninfa marina Tetis, quien le dice que espere y haga más sacrificios a los dioses. Zeus envía una tormenta sobre Agamenón y sus acompañantes a petición de Atenea, y Áyax el Menor muere sobre las rocas Caférides, en el extremo sur de Eubea. Neoptólemo sigue el consejo de Tetis y vuelve a casa por tierra, encontrándose con Odiseo en Maroneia, quien había llegado allí por mar. Llega a casa, aunque Fénix muere durante el viaje y fue reconocido entonces por su abuelo Peleo.

El hijo de Aquiles habia tomado a Andrómaca y Héleno como esclavos, casándose con Andrómaca. Se enemistó con Orestes porque Menelao le había prometido a su hija Hermione a él, pero luego quiso que se casase con Neoptólemo. Lucharon, y Neoptólemo murió. Héleno se casó con Andrómaca y reinaron sobre una colonia de troyanos exiliados en lo que una vez había sido el reino de Aquiles.

Puesto que Antenor, cuñado de Príamo, había ayudado a devolver a Helena a los griegos, se le perdonó la vida.

Eneas lideró un grupo de supervivientes lejos de la ciudad, incluyendo a su hijo Ascanio, su trompeta Miseno, su padre Anquises y al médico Yápige. Su mujer Creúsa desapareció durante el saqueo de la ciudad. Huyeron de Troya en varios barcos, buscando establecerse en un nuevo hogar. Arribaron a varios países cercanos que no se mostraron hospitalarios, finalmente les fue profetizado que debían volver a la tierra de sus antepasados. Primero lo intentaron en Creta, que Dárdano había colonizado, pero lo encontraron arrasado por la misma plaga que había expulsado a Idomeneo. Encontraron a la colonia dirigida por Heleno y Andrómaca, pero rehusaron permanecer ahí. Tras siete años llegaron a Cartago, donde Eneas tuvo un romance con Dido. Finalmente los dioses les ordenaron continuar, y llegaron a Italia.

Aquí una profetisa le llevó al inframundo y predijo la grandeza de Roma, que sería fundada por su gente. Negoció un asentamiento con el rey local Latino, y se casó con su hija Lavinia. Esto desencadenó una guerra con otras tribus locales, pero finalmente se fundó el asentamiento de Alba Longa, regido por Eneas y el hijo de Lavinia, Silvio. Trescientos años después, según el mito romano, sus descendientes Rómulo y Remo fundaron Roma.

La flota de Menelao fue empujada por tormentas hacia Creta y Egipto de donde no pudieron continuar la navegación por la ausencia de vientos. Menelao tuvo que atrapar a Proteo, una deidad marina para averiguar qué sacrificios a los dioses debían hacer para garantizarse una travesía segura. Proteo también dijo a Menelao que estaba destinado al Elíseo tras su muerte. Tras un viaje de retorno accidentado de ocho años en el que tuvieron que pasar una larga temporada en Egipto, ambos regresaron a Esparta.

El único griego que no había regresado a casa al término de Nostoi era Odiseo…