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1 de diciembre de 2007

Carl Sagan: El Mundo y sus Demonios (fragmento)


HAY UN DRAGON EN MI GARAGE

En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca.

Supongamos (sigo el método de terapia de grupo del psicólogo Richard Franklin) que yo le hago a usted una aseveración como ésa.

A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo.

A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!

- Enséñemelo - me dice usted.

Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.

- ¿Dónde está el dragón? - me pregunta.

- Oh, está aquí - contesto yo moviendo la mano vagamente -. Me olvidé decir que es un dragón invisible.

Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.

- Buena idea - replico -, pero este dragón flota en el aire.

Entonces propone usar un sensor infrarrojo para detectar el fuego invisible.

- Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.

Se puede pintar con spray el dragón para hacerlo visible.

- Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.

Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe? Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluta a demostrar que es cierta.

Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla.
Lo que yo he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.

Lo único que ha aprendido usted de mi insistencia en que hay un dragón en mi garaje es que estoy mal de la cabeza. Se preguntará, si no se puede aplicar ninguna prueba física, qué fue lo que me convenció. La posibilidad de que fuera un sueño o alucinación entraría ciertamente en su pensamiento. Pero entonces ¿por qué hablo tan en serio? A lo mejor necesito ayuda. Como mínimo, puede ser que haya infravalorado la falibilidad humana.

Imaginemos que, a pesar de que ninguna de las pruebas ha tenido éxito, usted desea mostrarse escrupulosamente abierto. En consecuencia, no rechaza de inmediato la idea de que haya un dragón que escupe fuego por la boca en mi garaje. Simplemente, la deja en suspenso. La prueba actual está francamente en contra pero, si surge algún nuevo dato, está dispuesto a examinarlo a ver si le convence. Seguramente es poco razonable por mi parte ofenderme porque no me cree; o criticarle por ser un pesado poco imaginativo... simplemente porque usted pronunció el veredicto escocés de "no demostrado".

Imaginemos que las cosas hubiesen sido de otro modo. El dragón es invisible, de acuerdo, pero aparecen huellas en la harina cuando usted mira. Su detector de infrarrojos registra algo. La pintura de spray revela una cresta dentada en el aire delante de usted. Por muy escéptico que se pueda ser en cuanto a la existencia de dragones - por no hablar de seres invisibles - ahora debe reconocer que aquí hay algo y que, en principio, es coherente con la idea de un dragón invisible que escupe fuego por la boca.

Ahora otro guión: imaginemos que no se trata sólo de mí. Imaginemos que varias personas que usted conoce, incluyendo algunos que está seguro que no se conocen entre ellas, le dicen que tienen dragones en sus garajes... pero en todos los casos la prueba es enloquecedoramente elusiva.

Todos admitimos que nos perturba ser presas de una convicción tan extraña y tan poco sustentada por una prueba física. Ninguno de nosotros es un lunático. Especulamos con lo que significaría que hubiera realmente dragones escondidos en los garajes de todo el mundo y que los humanos acabáramos de enterarnos. Yo preferiría que no fuera verdad, francamente. Pero quizás todos aquellos mitos europeos y chinos antiguos sobre dragones no eran solamente mitos...

Es gratificante que ahora se informe de algunas huellas de las medidas del dragón en la harina. Pero nunca aparecen cuando hay un escéptico presente. Se plantea una explicación alternativa: tras un examen atento, parece claro que las huellas podían ser falsificadas. Otro entusiasta del dragón presenta una quemadura en el dedo y la atribuye a una extraña manifestación física del aliento de fuego del dragón. Pero también aquí hay otras posibilidades. Es evidente que hay otras maneras de quemarse los dedos además de recibir el aliento de dragones invisibles. Estas "pruebas", por muy importante que las consideren los defensores del dragón, son muy poco convincentes.

Una vez más, el único enfoque sensato es rechazar provisionalmente la hipótesis del dragón y permanecer abierto a otros datos físicos futuros, y preguntarse cuál puede ser la causa de que tantas personas aparentemente sanas y sobrias compartan la misma extraña ilusión.

3 de agosto de 2007

Taoismo: La Historia de la Destreza de un Gato

Para terminar el ciclo sobre el taoismo, un cuento:


Hubo una vez un maestro de esgrima que se llamaba Shoken. En su casa, una gran rata hacía de las suyas. Aun durante el día se paseaba por la casa con toda frescura. Entonces él cerró la habitación y esperó que el gato de la casa la atrapara. Pero la rata, de un salto, hizo presa del hocico del gato que escapó maullando de dolor. Aquello, pues, no se arregló.

Entonces el dueño de casa trajo varios gatos que gozaban de mucha reputación en la vecindad. La rata se acurrucaba en una esquina y cuando se acercaba un gato, saltaba, lo mordía y lo ponía en fuga. La rata resultaba tan combativa que los gatos rehuían acercarse otra vez. Shoken perdió la paciencia y se puso él mismo en persecución de la rata. Pero ella esquivaba a maravilla los tajos del maestro de esgrima que no lograba acertarle. Rompió así puertas y enseres, pero la rata saltaba como una exhalación, hacía el quite a todos los tajos, hasta que al final le saltó al rostro y le mordió.

Bañado en sudor, llamó finalmente a su criado: «Se dice que a seis o siete leguas de aquí hay un gato que es el más valeroso del mundo. Vete y tráelo.» El criado trajo el gato, que no le causó especial impresión, pero cerró la puerta dejándolo adentro. El gato entró con gran paz como si no esperara nada especial. La rata se quedó sorprendida y no se rebulló. Y el gato se acercó con toda calma, le dio una dentellada y se la llevó.

A la tarde se reunieron los gatos derrotados en la casa de Shoken. Con todo respeto hicieron que el viejo gato se sentara en el puesto de honor, le hicieron reverencias y le dijeron con modestia: «Todos nosotros pasamos por valerosos. Nos hemos entrenado para atacar, hemos afilado muy bien las uñas y hemos conseguido vencer todo tipo de ratas y otras alimañas. Nunca habíamos creído que pudiera haber una rata tan robusta, ¿Con qué táctica has conseguido derrotar tan fácilmente a esa rata? No nos ocultes tu arma secreta.”

El viejo gato se rió y dijo: «Vosotros, jovencitos, ciertamente sois valientes. Pero no conocéis bien las tácticas a emplear. Por eso, cuando se presenta lo inesperado, fracasáis. Pero contadme primero cómo os habéis entrenado.»

Entonces se adelantó un gato y dijo: «Provengo de una familia famosa en la caza de ratas. Por eso opté por esa táctica. Puedo saltarme biombos de dos metros de altura. Puedo deslizarme por agujeros estrechos por los que sólo una rata sabe pasar. Desde la infancia me ejercité en toda suerte de acrobacias. Cuando estoy todavía despertando del sueño y veo una rata que corre por las vigas, en seguida la atrapo. Pero esta rata era más fuerte y he sufrido la derrota más grande de mi vida, Estoy avergonzado.»

El viejo gato le dijo: «Tú no te has entrenado más que en la técnica. Y no tienes en la cabeza otro pensamiento que ganar la batalla, De esta manera sólo pensabas en triunfar, Cuando los viejos enseñaban la técnica, lo hacían para mostrar uno de los caminos que llevan al triunfo. Y eran técnicas sencillas, pero que encerraban dentro de sí la verdad más excelsa. Pero los que los siguieron no se ocupan ya más que de la técnica. Se obtienen ciertamente resultados, por ejemplo, cuando prescriben que haciendo esto y esto, se obtiene esto o lo otro. Pero, ¿qué se logra con ello? Unicamente un poco de destreza. Y al abandonar el viejo camino tradicional, poniendo en juego los mejores recursos, surge la emulación en la técnica hasta el agotamiento, y desde ese momento ya no hay progreso posible. Y así tiene que ser si no interesa más que la técnica y el saber. Cierto que el saber es una función del espíritu; pero, si no marcha por el verdadero camino y sólo atiende a la destreza, no es más que un error y sus logros son contraproducentes. Por tanto reflexiona y emprende el verdadero camino.»

Entonces se acercó un hermoso gato de piel atigrada y dijo: «En el arte militar todo depende, creo, del espíritu. Por eso siempre he cultivado esa cualidad. Y he llegado a tener un temple de acero. Un espíritu libre y lleno del espíritu del cielo y de la tierra. En cuanto veo al enemigo, mi espíritu invencible lo deja hechizado, y gano la batalla aun antes de empezar. Sólo entonces sigo adelante de manera instintiva, como lo exige la situación. Me oriento por el ruido de mi adversario, acoso a la rata como me place, a derecha, a izquierda, cortándole siempre la retirada. De la técnica propiamente dicha no me preocupo; la dictan las circunstancias. Una rata que corre por la viga, la clavo con mi mirada, y cae y es mía. Pero esta misteriosa rata aparecía y desaparecía sin dejar rastro. ¿Qué es esto? No lo sé.»

El viejo gato le contestó: «Eso que tanto te interesa es ciertamente un efecto que proviene de la gran energía que llena el cielo y la tierra, Pero lo que has conseguido no es más que una fuerza psíquica, no es algo que merezca verdaderamente el nombre de bueno; el hecho mismo de que eres consciente de la energía con que quieres vencer, obstaculiza la victoria. Tu Yo está en acción. Pero si el Yo del otro es más fuerte que el tuyo, ¿qué ocurrirá? Si quieres derrotar a tu enemigo con la ventaja de tu fuerza, él te opondrá la suya. ¿0 te imaginas que sólo tú eres fuerte y todos los demás débiles? Pero, ¿cómo hay que comportarse cuando hay algo que quiere triunfar con una mejor voluntad y no precisamente con la ventaja de la propia fortaleza? ¡ahí está el problema! Esa agilidad y temple de acero y de energía que llena el cielo y la tierra, no es aún la Gran Energía sino un reflejo suyo. Es tu propio espíritu, pura sombra del Gran Espíritu. Tiene la apariencia de la Gran Energía, pero en realidad es totalmente distinta. El espíritu de que habla Menzius es poderoso porque está siempre penetrado por la gran sabiduría. Se diferencia como la corriente perenne de un gran río, como el Yang-tse Kiang, comparado con un torrente repentino y pasajero. Pero ¿cuál es el espíritu que hay que poseer cuando nos enfrentamos a algo que no puede ser derrotado por ninguna fuerza espiritual condicionada? ¡Ese es el problema! Dice un refrán: «Una rata acosada muerde al gato.» Si el enemigo está en peligro de muerte, no guarda miramientos, se olvida de su vida, de sus apuros y de sí mismo y no tiene preocupación por victorias ni derrotas. No se preocupa siquiera de su existencia. Y, por eso, su voluntad es dura como el acero. ¿Cómo podremos vencerle con unas fuerzas que tenemos la pretensión de poseer?»

Entonces avanzó lentamente un gato pardo más viejo y dijo:«Efectivamente es como tú dices, La fuerza psíquica, por poderosa que sea, tiene una forma. Pero, lo que tiene forma, por pequeño que sea, puede atraparse. Por eso, desde hace mucho tiempo he procurado entrenar la energía del corazón. Yo no pongo en juego, como el segundo gato, esa energía que domina al adversario espiritualmente. Ni hago las acrobacias del primer gato. Me reconcilio con el adversario, me pongo de acuerdo con él y no le contrarío. Si el otro es más fuerte que yo, cedo sin más y hago lo que él quiere. Mi habilidad, en cierto modo, es ir recogiendo las piedras en saco roto. Una rata que me quiere atacar, por fuerte que sea, no tiene dónde hacer pie ni a qué agarrarse, Pero la rata de hoy era distinta. Era ligera como la luz. Nunca he visto cosa igual.»

El gato viejo dijo: «Lo que llamas reconciliación no proviene de la esencia profunda ni de la gran naturaleza. Es una reconciliación ficticia y artificial; es un truco. Con ella, lo que quieres es contrarrestar la combatividad del contrario. Y, como sólo piensas en eso, por más que disimules, el contrario lo nota. Y, aunque con ese espíritu te muestres conciliador, tu espíritu de combate se mezcla y lo perturba, quedando perjudicada la precisión de tu visión y actuación. Todo cuanto hagas con intenciones conscientes, obstaculiza la primaria vibración de la gran naturaleza que actúa desde lo profundo e impide el flujo de su libre movimiento. ¿Cómo podrá brotar en esas condiciones una energía maravillosa? Sólo si no se piensa nada, ni no quieres ni pretendes nada, sino que te. abandonas al impulso del ser, lograrás no tener forma aprehensible, y no surgirá en la tierra forma alguna antagonista; y entonces tampoco habrá enemigo que pueda hacerte resistencia”.

“Evidentemente, no pienso que todo cuanto habéis dicho sea inútil. Todas y cada una de estas técnicas pueden ser una variante del camino acertado. La técnica y este camino pueden perfectamente ponerse de acuerdo. En tal caso, el Gran Espíritu, el Dominador, está latente en ella y se manifiesta en toda acción del cuerpo. La fuerza del Gran Espíritu es la que apoya a la persona del hombre. Aquel en quien esa fuerza está liberada, puede enfrentarse correctamente a todo con infinita libertad. Si su espíritu está pacificado, aunque no ponga en la lucha energías especiales, ni el oro ni la piedra lograrán corromperle ni. destruirle. Lo único importante es que no entre en juego ni una brizna de la consciencia del yo, de lo contrario, todo está perdido. Y si se mezclan pensamientos, aunque sea de manera fugaz, todo queda falseado. Ya no brota de lo profundo de la esencia, ni del impulso primario del cuerpo bien dirigido. Y entonces tampoco el contrario se pondrá de acuerdo con nosotros, sino que tratará de oponerse. ¿Qué camino o táctica emplear? Unicamente si tienes esa mentalidad que está liberada de toda consciencia, si actúas como si no actuaras, sin trucos ni segundas intenciones, en perfecta armonía con la Gran Naturaleza, estarás en el buen camino. Abandonemos toda pretensión, ejercitémonos en la abnegación de toda intención y hagamos que todo brote simplemente desde lo profundo del ser. Este es el camino sin fin, e inagotable.»

Y el viejo gato añadió algo notabilísimo: «No creáis que lo que he dicho es lo más excelso. Hace no mucho tiempo que en un lugar vecino al mío había un gato. Se pasaba el día durmiendo. No se advertía en él nada de energía espiritual. Allí se estaba tendido como un tronco. Nadie lo había visto cazar una rata. Pero, donde él estaba, no había ni una rata. Un día que le visité, le pregunté qué explicación tenía esto. No dio ninguna respuesta. Volví a repetir la pregunta hasta tres veces. El callaba. No es que no quisiera responder, pero evidentemente no sabía qué responder. Entonces caí en la cuenta: el que sabe algo, no lo dice; y el que dice algo, lo ignora. Este gato se había olvidado de sí mismo y de cuanto lo rodeaba. Había alcanzado «la nada» y con ello, la más elevada cima de la carencia de pretensiones. Y ahora podemos decirlo, había arribado al camino divino de la milicia: vencer sin matar. Con él estoy de acuerdo”.

Shoken oía todo esto como quien sueña. Se acercó, saludó al gato viejo y dijo: «Hace mucho que me ejercito en la esgrima, pero aun no he llegado a la cima. He escuchado vuestras consideraciones y creo que he entendido el significado de mi camino; pero os ruego con todo empeño que me digáis algo más sobre vuestro secreto.»

El gato viejo le respondió: «¿Cómo puedo hacerlo? Yo no soy más que un animal que se alimenta de ratas, ¿cómo puedo yo saber algo de las cosas humanas? Lo único que sé es que la finalidad de la esgrima no consiste únicamente en vencer al adversario. Más bien es el arte de llegar, en un momento dado, a la gran claridad de la base misma de la vida y la muerte. Un verdadero caballero debería, en todo entrenamiento técnico, cuidar el entrenamiento espiritual de esta lucidez. Además deberá, ante todo, analizar la doctrina, la razón de ser de la vida y la muerte, de la necesidad de morir. Esta gran lucidez sólo la alcanza el que está liberado de todo lo que le desvía de este camino, especialmente de todo pensar concretizador. Si a la esencia profunda y al encuentro con ella se les da libre curso, liberadas del yo y de todas las cosas, pronto hará aparición aquello que es lo único importante. Pero si tu corazón se apega, aunque sea pasajeramente, a alguna cosa, tu esencia queda también aprisionada con las apariencias de algo consistente. Y si se ha convertido en algo consistente, automáticamente allí hay un yo consistente también, y al que se le puede hacer resistencia. Y ya tenemos dos seres enfrentados por la supervivencia. Y en este caso quedan frenadas las admirables funciones de la esencia que posibilitan el progreso y el cambio. Entonces ya tenemos el torcedor de la muerte y hemos perdido la lucidez propia de nuestra esencia. Con esa mentalidad, ¿cómo enfrentarse correctamente al adversario y contemplar con tranquilidad el dilema Victoria-Derrota? Y, aunque se logre la victoria, no es sino una victoria ciega que nada tiene que ver con el sentido de la verdadera esgrima. Liberarse de todas las cosas no es pura teoría. El ser, en cuanto tal, no tiene figura ni fisonomía propia de por sí, está más allá de todas las formas. Ni debe atesorar nada en sí mismo. Pero si nos fijamos y nos asimos a algo por insignificante que sea, aun por un momento, la gran energía queda refrenada y el equilibrio original de fuerzas queda desbaratado. Si el ser queda aprisionado, por poco que sea, pierde su habilidad de movimiento y no brota con toda su magnificencia. Si el equilibrio del ser profundo se perturba, su fuerza, si es que fluye, se desborda; en caso contrario, es insuficiente. Cuando se desborda, irrumpe incontenible. Cuando es insuficiente, el espíritu se debilita y decae y no consigue adaptarse a las situaciones. Lo que llamo liberación de las cosas significa, pues, lo siguiente: si no retenemos las cosas, ni nos apoyamos ni fijamos en nada, ya no hay antinomias. Ni Yo ni anti -Yo. Si algo sobreviene, lo enfrentamos con espontaneidad y no dejará huella tras de sí. En el «I - Ching» (Libro de los Cambios), esto se expresa así. «Sin pensar, sin emociones, en perfecta calma; sólo así podemos testimoniar la esencia y la ley de las cosas de manera espontánea y podemos identificarnos con el cielo y la tierra. El que ejercita la esgrima de este modo y lo entiende así, está muy cerca del verdadero camino.»

Shoken, al oír esto. preguntó: «¿Qué significa eso de que ya no hay yo ni anti-yo, sujeto ni objeto?»

El gato respondió: «Sólo cuando - y porque - hay un yo, hay también un enemigo. Si no nos erigimos en yo, tampoco encontraremos opositor. Lo que llamamos así no es sino una forma de expresar la contrariedad. En tanto que los seres adoptan una forma, provocan la existencia de una contra-forma. Siempre que algo se consolida como un Algo, adopta automáticamente una forma propia. Si mi ser no adopta forma propia, tampoco habrá contra-forma. Y donde no hay oposición, tampoco hay opositor. Es decir, no hay yo ni anti-yo. Si nos abandonamos y nos relajamos, nos liberamos radicalmente de todas las cosas, y nos encontraremos en armonía con el mundo, identificados con todos los seres y dentro de la unidad del universo. Aunque la forma del enemigo desaparezca, me pasará desapercibido. Y no porque no lo hayamos percibido sino porque no nos detenemos en este hecho y el espíritu sigue libre de toda fijación, respondiendo en su actuar con libertad esencial y profunda”.

“Si el espíritu no está poseído por nada y él mismo está libre de toda posesión, el mundo mismo, tal como es, es nuestro mundo y una cosa con nosotros. Eso significa que. lo acogemos ya más allá de toda noción de bien y mal, de toda antipatía y simpatía. Ya no seremos prisioneros de nada ni apegados a nada del mundo. Todas las antinomias a que nos enfrentamos, ganancia y pérdida, bueno y malo, alegría y tristeza, tienen su origen en nosotros. En la inmensa amplitud de cielo y tierra nada hay tan digno de conocerse como nuestro propio ser. Decía un antiguo poeta: «Un granito de polvo en un ojo hace que el mundo desaparezca. Si no nos apegamos a nada, el lecho más angosto nos viene grande.» Es decir: si una mota de polvo nos molesta en un ojo, ya no lo podemos abrir, Porque se introduce allá, donde no existe visión clara sino cuando no hay ningún obstáculo. Esto puede servirnos de comparación para el Ser que es la luz que nos ilumina, distinta de todo lo que es algo. Pero si algo se interpone, la visión pierde toda su visión. Otro poeta decía: «Si nos vemos acosados de enemigos, por centenas de millares, podrán destruir todo lo que tiene forma o figura. Pero mi ser sigue siendo mío. por poderoso que sea el enemigo. Contra él no hay enemigos.» Dice Confucio: «No puede robarse el ser de la persona por insignificante que sea. Pero si el espíritu cae en la confusión, nuestro ser se vuelve contra nosotros mismos,»

“Es todo lo que puedo decirte, Concéntrate ahora y estúdiate a ti mismo. Un maestro puede dar enseñanzas y tratar de razonarlas. Pero captar la verdad sólo puedo hacerlo yo mismo. Eso es lo que se llama asimilación. La comunicación va de corazón a corazón. Es un adoctrinamiento que va más allá del saber y de la enseñanza. Esto no va en contra de la enseñanza del maestro. Comenzando con los ejercicios mentales de la antigüedad y el arte de formación de las mentes hasta las habilidades más admirables, la asimilación es la pieza clave y esta no se enseña sino de corazón a corazón, más allá de todo academicismo. El método de toda enseñanza consiste únicamente en aludir y referirse a aquello que el discípulo tiene dentro de sí mismo aun sin saberlo. No hay, pues, secreto alguno que el maestro pueda trasmitir a su discípulo. Enseñar es fácil. Oír también. Lo difícil es hacerse consciente de lo que poseemos dentro de nosotros mismos, encontrarlo y adueñarnos de ello. Es lo que se llama contemplación del propio Ser. Si esta contemplación se produce, tenemos la iluminación. Este es el gran despertar del sueño del error. Despertar, escrutar el propio ser, percepción de sí mismo, todo es una misma cosa.»

Ito Tenzen Chuya
Traducido del francés por Eugenio Grasset.
Tomado de Alcione.cl

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21 de junio de 2007

Donatien Alphonse François de Sade: Dialogo entre un Sacerdote y un Moribundo


"Imperioso, colérico, irascible, extremo en todo, con una imaginación disoluta como nunca se ha visto, ateo al punto del fanatismo, ahí me tenéis en una cáscara de nuez... Mátenme de nuevo o tómenme como soy, porque no cambiaré".
Marqués de Sade

Mejor conocido con su título como el Marqués de Sade, o El Divino Marqués, por sus admiradores, llevó al extremo sus ideologias, nunca negándolas, a pesar de que le llevó a una vida de persecusiones y acusaciones.

BIOGRAFIA CRONOLOGICA

No esta completa, solo unos detalles para conocer quien fué:

1740: 2 de junio, nace en París

1768: El 3 de abril, se produce el asunto Rose Keller.

El 9 de abril es detenido.

El 11/ 12 de junio es conducido a Pierre-Encise

El 16 de noviembre se ordena la libertad de Sade y se le prescribe retirarse a su tierra de La Coste.

1772: El 4 de julio se ordena la detención de Sade y de su lacayo Latour.

El 3 de septiembre el fiscal de Marsella dicta sentencia condenando a ambos reos a muerte: luego de ejecutados "sus cuerpos serán quemados y sus cenizas arrojadas al viento...".

El 8 de diciembre es apresado por orden del rey de Cerdeña y encerrado en la fortaleza. Había huído con su cuñada Mlle. Anne-Prospere de Launay.

1773: El 1 de mayo huye junto con su lacayo.

1775: Viaja por Italia bajo el nombre de conde de Maza.

1777: El 13 de febrero es encarcelado en Vincennes.

En junio es conducido a Aix y dejado en libertad. Se escapa y refugia en La Coste, pero allí es detenido nuevamente y trasladado a Vincennes, donde permanece desde el 7 de septiembre de 1778 hasta el 29 de febrero de 1784, fecha en la cual se lo traslada a la Bastilla, donde permanece detenido hasta el 2 de abril de 1790. En la Bastilla escribe entre otras obras maestras Les 120 Journées de Sodome, Aline et Valcour y la primer Justine.

1789: El 4 de julio es trasladado a Charenton-Saint-Maurice pues desde la ventana de su celda arengaba al pueblo gritando que se pretendía masacrar a los prisioneros.

1790: El 2 de abril es puesto en libertad. Total pobreza. Su mujer, recluida en un convento, se niega a verlo. Se une a la actriz Marie-Constance Quesnet y se separa de su mujer.

1793: El 8 de diciembre es detenido como moderado y se lo encierra en Madelonnettes. Es condenado a muerte de acuerdo a la requisitoria colectiva de Fonquin Tinville, pero es buscado en prisiones distintas a la que se encontraba, por lo que escapa providencialmente a la guillotina.

1794: El 15 de octubre es puesto en libertad.

1801: El 6 de marzo es arrestado por la policía del Consulado como autor de las novelas eróticas Justine y Juliette, pero en realidad su detención fue causada por creérselo autor de un panfleto anónimo titulado Zoloé dirigido contra Napoleón y Josefina especialmente. Bataille ha dicho que si bien Sade no fue el autor de dicho panfleto, merecería haberlo sido por la fuerza provocadora del mismo.

1803: El 27 de abril, después de 25 meses de detención administrativa en Sainte- Pélagie, es trasladado a Charenton, donde junto a él se instala su amante desde hace trece años, Marie-Constance. En el asilo de Charenton permanecerá hasta su muerte.

1810: Muere la mujer del marqués el 7 de julio.

El 10 de octubre el Ministro Montalviet firma el siguiente decreto:

"Considerando que el Sr. de Sade... está poseido por la más peligrosa de todas las locuras; que sus escritos no son menos insensatos que sus palabras y su conducta personal ; que dichos peligros son sobre todo inminentes en medio de seres cuya imaginación ya es de por sí débil o extraviada, DECRETA lo siguiente:

el Art. 1º El Sr. de Sade será alojado en un local completamente aislado de modo que toda comunicación ya sea con el interior o con el exterior le sea prohibida, aun contra cualquier pretexto que invocase. Se tendrá especial cuidado de prohibirle todo uso de lápices, tinta, pluma y papel...".

1814: El 2 de diciembre muere en el Asilo de aliento de Charenton el marqués de Sade.

Las cláusulas de su testamento no se cumplieron, en él había pedido que "...Una vez tapada, la fosa será sembrada de bellotas, para que en futuro se confunda mi sepulcro y el bosque. De es esta manera los rastros de mi tumbadesaparecerán de la superficie de la tierra, como me precio que mi memoria se borrará del espíritu de los hombres; excepto, pese a todo, del pequeño número de los que han querido amarme hasta el último momento y de quienes llevaré un dulce recuerdo a la tumba".

SU OBRA

1782 - Diálogo entre un sacerdote y un moribundo.
Ofrece la discusión entre un hombre que se encuentra en el umbral de la muerte y un sacerdote que acude con la intención de convencerlo para que se arrepienta de sus pecados y muera como un buen cristiano.

El moribundo, sin embargo, es hombre ingenioso y filósofo. No se deja engatusar por los débiles argumentos del cristinanismo, expuestos por el cura, y los va rebatiendo uno por uno, con esa habitual lógica de Sade, no muy profunda, pero sí clara y aparentemente mucho más propia del sentido común que las estúpidas supersticiones en las que intentan basar su fe los seguidores de Jesús.

Una obra, en fin, que no destaca entre las demás, pero que tiene tanta calidad como cualquier fragmento de las otras y es, además, para quien no conozca la obra del marqués, una excelente introducción a su pensamiento.

1785 - Las ciento veinte jornadas de Sodoma o La escuela del libertinaje.
Sade lleva dándole vueltas durante bastante tiempo a un proyecto mostruoso: escribir la obra más libertina, más repulsiva y más detestable de toda la historia de la Literatura, narrar en ella los acontecimientos más horribles, las infamias más monstruosas, y hacerlo, sin embargo, con tal maestría, que no pueda negarse a esta obra, aparte de su evidente originalidad, el mérito literario.

No cabe duda de que si hay alguien capaz de realizar este proyecto es él, de modo que se pone manos a la obra. Ante el peligro de que confisquen sus papeles idea la siguiente estratagema: copia los borradores que ya poseía y los amplía, escribiéndolos en hojitas de 11 centímetros pegadas unas a otras, que acaban formando un rollo de 12'10 metros de longitud, escrito por ambas caras con una letra minúscula.

El trabajo lo realiza en 37 días, de siete a diez de la noche, terminándolo el 27 de Noviembre por la mañana. El resultado es un pequeño "libro" que puede esconderse en cualquier parte, y escapar así de la censura.

Las 120 jornadas de Sodoma. Se dirá que es detestable, que toda esta serie de aberraciones y de perversiones no conducen a nada, se lanzarán mil criticas sobre ella, tachándola de ser el libro más abominable de la historia sin comprender que justamente eso es lo que hace que sea uno de los más importantes.

El autor mismo se jacta de ello en la introducción:

"Es ahora, querido lector, cuando hay que preparar tu corazón y tu espíritu al relato más impuro que jamás ha sido hecho desde que el mundo existe, no encontrándose un libro semejante ni en los antiguos ni en los modernos".

Con Las 120 jornadas de Sodoma, Sade consigue crear una obra más allá de la cual no hay nada.

Aquí ya no hay aventuras entretenidas, sino una larga serie de descripciones libertinas, enumeradas y clasificadas, únicamente interumpidas por los cortos comentarios de los oyentes.

Las perversiones y el horror nos bombardean sin descanso y el autor sabe ir desarrollando un crescendo tal que, cuando al final de una escena creemos que ya no se puede añadir nada más espantoso, la siguiente nos demuestra lo contrario, y el espectador se va sumergiendo en una atmósfera de horror y perversión tan profunda que, cuando por fin llegamos a la última de las perversiones, titulada "el infierno", uno cree haber llegado precisamente a este lugar.

Que este es el libro más espantoso que se ha escrito nunca, pocos se atreverían a negarlo. Que se le pueda superar, lo dudo. Sería necesario escribir una obra parecida pero más larga, lo cual casi la forzaría a ser aburrida y, además, acabaría dando la impresión de ser una mala imitación.

1786 - Aline y Valcour o La novela filosófica, publicada en 1795.

1787 - Los infortunios de la virtud, primera versión de Justina.

1788 - Justina o los infortunios de la virtud, publicada en 1791.
El argumento trata de la vida desgraciada de Justine, una jovencita a la que la Naturaleza ha dotado de un irresistible impulso hacia la virtud, pero que ha tenido la desgracia de nacer en un mundo lleno de libertinos.

Ella y su hermana Juliette son huérfanas y se ven obligadas a buscarse la vida como pueden, pero mientras que Juliette, inclinada naturalmente al vicio, decide prostituirse, la buena de Justine se empeña en querer llevar una vida virtuosa. Va pasando por las manos de varios libertinos que la usan para sus extrañas fantasías y a duras penas logra salvar la vida.

Juliette, en cambio, progresa gracias al vicio y acaba convirtiéndose en la señora de Lorsage. Un día se encuentra con una joven a la que conducen para ser juzgada y que resulta ser Justine, aunque inicialmente las dos hermanas no se reconocen.

La pequeña le relata su historia de infortunios y al final Juliette se da cuenta de que se trata de Justine, la rescata de la justicia y se ocupa de ella.

El relato que Justine hace de sus infortunios, en primera persona, constituye el grueso de la novela.

Al final, cuando por fin ha conseguido revivir gracias a su hermana, es alcanzada por un rayo. Juliette reconoce en ello un aviso del cielo y se retira a un convento, arrepintiéndose de su vida anterior.

1795 - La filosofía en el tocador.
La mejor obra de Sade, al menos desde el punto de vista estrictamente literario, es este pequeño diálogo titulado, muy acertadamente La filosofía en el tocador.

Al estar concebida como si fuese una obra de teatro, se dan en ella las unidades de lugar, tiempo y acción, lo que le proporciona una coherencia y una claridad, especialmente necesarias con un escritor como Sade, que suele dejarse llevar demasiado fácilmente por su desbordante imaginación.

La novela trata de la perversión de una joven llamada Eugène por un grupo de libertinos entre los cuales destaca Dolmance, un personaje típicamente sadiano (sodomita, ingenioso, cruel, egoista, etcétera). Con él colabora Mme. de Saint-Ange, mujer disoluta que ha ido progresando poco a poco en el terreno del libertinaje, y se esfuerza continuamente por progresar más aún.

Una buena parte de la obra la forman las escenas eróticas que estos dos personajes forman con Eugène, una joven que, hasta el momento ha llevado una vida normal, pero a la que la amistad reciente con Mme. de Saint-Ange, unida su juventud y a su temperameto, la impulsan irresistiblemente al vicio.

Estas escenas se van alternando, como ocurre siempre en las obras del marqués, con largos discursos filosóficos sobre distintos temas relacionados con el libertinaje.

Pero no sólo es admirable la selección de los personajes y la construcción del discurso filosófico, sino que toda la obra está dominada por un crescendo, por una lenta introducción en el vicio de la joven Eugène, verdaderamente propia de un maestro.

La joven comienza besando a su amiga y acaba cosiendo la entrepierna de su madre con hilo y aguja, para que no se escape la enfermedad venérea que le acaba de introducir el lacayo Lapierre.

En medio de estas dos acciones tan dispares hay una auténtico desarrollo del discurso libertino, alternado, como es habitual en Sade, con la práctica. Sin duda se filosofa de manera diferente con la cabeza caliente que fría; esto lo sabía bien el marqués, que lo refleja en esta obra mejor que en ninguna otra.

No hay obra más recomendable que esta de todas las que escribió el marqués. Vemos en ella una perfecta exposición filosófica de sus principales ideas, los caracteres están mejor dibujados y son más variados (a pesar de su escaso número) que los de ninguna otra , las escenas contienen a la vez erotismo y horrores. Es como si toda la obra de Sade estuviese condensada en un libro que, curiosamente, es también uno de los más cortos.

1797 - La nueva Justina.
Es la obra más extensa de Sade. Se parece mucho a Justine, pero está narrada desde el punto de vista contrario: el de su hermana Juliette, una libertina de nacimiento cuyos vicios se incrementan con los que va conociendo a lo largo de toda la narración.

Constantemente se ve rodeada de otros libertinos a los que se esfuerza por investigar e imitar, con lo que el marqués dispone de un excelente argumento para ir mostándonos sus extensos conocimientos sobre su tema preferido.

La Historia de Juliette es, en realidad, una largísima sucesión de actos y razonamientos libertinos, que el marqués agrupa mediante el argumento de la vida de Juliette.

El marqués se esfuerza, mas que en ninguna otra obra, en crear todas las situaciones posibles, en agotar todas las combinaciones.También abundan los discursos libertinos, demasiado largos para exponerlos aquí, pero muy interesantes.Sade no ahorra páginas para exponer sus pensamientos y hasta tal punto abunda la filosofía en esta obra, es tan extenso y tan variado su tratamiento, que casi podría decirse que la Historia de Juliette es al sexo lo que La Crítica de la Razón Pura es a la metafísica: la mejor y más completa exposición filosófica del tema.

1799 - Los crímenes del amor, novelas breves.

1812 - Adelaida de Brunswick, princesa de Sajonia.

1813 - Historia secreta de Isabel de Baviera, reina de Francia; La marquesa de Gange.

Dividiendo un poco las ideas de Sade, se pueden tomar en cuenta 2 grandes corrientes en sus obras, una es la parte excesiva y llena de "perversiones" de las que era expositor, no solo literaria sino físicamente, y otra, es el hecho de que su obra ha trascendido tanto porque no era solo una serie de relatos cada uno mas atroz que el otro, sino porque estaban cargados de una exposición de filosofía y ateismo de las que era partidario.

DIALOGO ENTRE UN SACERDOTE Y UN MORIBUNDO

Este Diálogo fue publicado por primera vez, en 1926, por Maurice Heine (Stendhal et Compagnie, París), en 500 ejemplares numerados, respetando, dice Heine en su Introducción, “la graphie del original, salvo lapsus calami evidente”.
Es, pues, según esta edición, la traducción que ahora les ofrecemos

EL DIALOGO

El Sacerdote
Llegado el instante fatal en que el velo de la ilusión sólo se desgarra para dejar al hombre reducido al cuadro cruel de sus errores y sus vicios, ¿no te arrepientes, hijo mío, de los múltiples desordenes a los que te condujo la humana debilidad y fragilidad?

El Moribundo
Sí, amigo mío, me arrepiento.

El Sacerdote
Pues bien, aprovecha estos remordimientos felices para obtener del cielo, en este corto intervalo, la absolución general de tus faltas, y piensa que es por la mediación del santísimo sacramento de la penitencia que te será posible obtenerla del Eterno.

El Moribundo
No nos comprendemos.

El Sacerdote
¡Cómo!

El Moribundo
Te he dicho que me arrepentía.

El Sacerdote
Así lo oí.

El Moribundo
Sí, pero sin comprenderlo.

El Sacerdote
¿Qué interpretación?.

El Moribundo
Esta. Creado por la naturaleza con inclinaciones ardorosas, con pasiones fortísimas, únicamente colocado en este mundo para entregarme a ellas y para satisfacerlas, y estos efectos de mi creación no siendo más que necesidades relativas a las primeras vistas de la naturaleza, o, si lo prefieres, sólo derivaciones esenciales de sus proyectos sobre mí, todos en razón de sus leyes, sólo me arrepiento de no haber reconocido bastante su omnipotencia, y mis únicos remordimientos sólo se refieren al mediocre uso que hice de las facultades (criminales según tú, según yo muy simples) que ella me había dado para servirla.

La he resistido algunas veces, de eso me arrepiento. Cegado por tus sistemas absurdos, con ellos combatí toda la violencia de los deseos que había recibido de una inspiración más que divina, de eso me arrepiento.

Coseché sólo flores cuando pude hacer una amplia cosecha de frutos Estos son los justos motivos de mi pesar. Estímame en algo para no atribuirme otros.

El Sacerdote
¡A dónde te arrastran tus errores, a dónde te conducen tus sofismas! Prestas a la cosa creada todo el poder del creador. ¿No ves que esas desdichadas tendencias que te extravían no son más que efectos de la naturaleza corrompida, a la cual atribuyes toda la potencia?

El Moribundo
Amigo, me parece que tu dialéctica es tan falsa como tu espíritu. Quisiera que razonaras más exactamente o que me dejaras morir en paz. ¿Qué entiendes por creador, y qué entiendes por naturaleza corrompida?

El Sacerdote
El Creador es el dueño del universo, es él quien lo ha hecho todo, lo ha creado todo, y quien conserva todo por un simple efecto de su omnipotencia.

El Moribundo
Es un gran hombre, sin duda. Pues bien, dime por qué este hombre, que es tan poderoso, ha hecho sin embargo, según tú, una naturaleza corrompida.

El Sacerdote
¿Cuál hubiera sido el mérito de los hombres si Dios no les hubiere dejado su libre arbitrio, y qué mérito hubiesen tenido para disfrutarlo si no hubiera habido en la tierra la posibilidad de hacer el bien y la de evitar el mal?

El Moribundo
Así, pues, tu dios ha querido hacerlo todo oblicuamente sólo para tentar o probar a su criatura. ¿No la conocía pues, no sospechaba pues el resultado?

El Sacerdote
Sin duda que la conocía, pero una vez más quería dejarle el mérito de la elección.

El Moribundo
¿Para qué, desde el momento que sabía el partido que tomaría y sólo dependía de él, ya que le proclamas tan omnipotente, y sólo dependía de él, repito, el hacerla tomar el bueno?

El Sacerdote
¿Quién puede comprender los designios inmensos e infinitos de Dios con respecto al hombre, y quién puede comprender todo lo que vemos?

El Moribundo
Aquel que simplifica las cosas, amigo mío, sobre todo aquel que no multiplica las causas para mejor enredar los efectos. ¿Para qué necesitas una segunda dificultad cuando no puedes explicar la primera, y desde el momento en que es posible que la naturaleza, haya hecho por sí sola lo que le atribuyes a tu dios, por qué quieres buscarle un amo? La causa de que no comprendas es quizá lo más simple del mundo. Perfecciona tu física y comprenderás mejor la naturaleza, depura tu razón y entonces no tendrás necesidad de tu dios.

El Sacerdote
¡Desdichado! Sólo te creía sociniano, tenía armas para combatirte, pero veo claramente que eres ateo, y desde el momento en que tu corazón se niega a la inmensidad de las pruebas auténticas que recibimos cada día de la existencia del creador, no tengo nada más que decirte. No se le da luz a un ciego.

El Moribundo
Amigo mío, admite un hecho, de los dos, el más ciego es seguramente aquel que se pone una venda que el que se la arranca. Tú edificas, inventas, multiplicas, yo destruyo, simplifico. Tú agregas error sobre error, yo los combato. ¿Cuál de los dos es el ciego?

El Sacerdote
¿No crees, pues, en Dios?

El Moribundo
No. Y esto por una simple razón. Es perfectamente imposible creer en lo que no se comprende. Entre la comprensión y la fe deben existir conexiones inmediatas; la comprensión es el primer alimento de la fe; cuando la comprensión no actúa muere la fe, y ésos que en tal caso pretendieran tenerla, mienten.

Te desafío a que creas en el dios que me predicas ya que no sabrías demostrármelo, ya que no está en ti el definírmelo, y, por lo tanto, no lo comprendes y desde el momento en que no lo comprendes no puedes suministrarme de él ningún argumento razonable, pues, en una palabra, todo lo que está por encima de los límites del espíritu humano es quimera o inutilidad.

Si tu dios no puede ser más que una u otra cosa, en el primer caso sería un loco si creyera en él; un imbécil, en el segundo.

Amigo mío, pruébame la inercia de la materia y te concederé el creador. Pruébame que la naturaleza no se basta a sí misma y te prometo suponerle un dueño. Hasta entonces, nada esperes de mí, sólo me rindo a la evidencia y sólo la recibo de mis sentidos; dónde ellos se detienen allí mi fe queda sin fuerzas. Creo en el sol porque lo veo, lo concibo como el centro de reunión de toda la materia inflamable de la naturaleza, su marcha periódica me complace sin asombrarme.

Es una operación de física, acaso tan simple como la de la electricidad, pero que no nos está permitido comprender. ¿Qué necesidad tengo de ir más lejos? ¿Cuándo me hayas levantado los andamios de tu dios por encima de esto, qué habré avanzado? ¿No necesitaré hacer tanto esfuerzo para comprender al obrero como el gastado en definir la obra? Por consiguiente, no me has prestado ningún servicio con la edificación de tu quimera, has turbado mi espíritu sin iluminarlo, y debo odiarte en vez de agradecerte.

Tu dios es una máquina que fabricaste para que sirva a tus pasiones, y la has hecho mover a tu capricho, pero desde el momento en que incomoda los míos permíteme que la haya derribado. En el instante en que mi alma débil tiene necesidad de calma y de filosofía no vengas a espantarla con tus sofismas, que la asustarían sin convencerla, que la irritarían sin hacerla mejor.

Amigo mío, esta alma es lo que la naturaleza quiso que fuera, es decir, el resultado de los órganos que ha querido formarme en razón de sus designios y de sus necesidades; y como ella tiene una necesidad igual de vicio y de virtud, cuando quiso llevarme hacia el primero así lo ha hecho, cuando ha querido la segunda, me ha inspirado deseos por ella, y me ha entregado a ambos de igual modo. Busca sus leyes como única causa de nuestra inconsecuencia humana, y no busques a sus leyes más principios que su voluntad y su necesidad.

El Sacerdote
Así pues, todo es necesario en el mundo.

El Moribundo
Seguramente.

El Sacerdote
Pues, si todo es necesario, todo está, pues, regulado.

El Moribundo
¿Quién dice lo contrario?

El Sacerdote
¿Y quién pudo arreglarlo todo como está si no es una mano omnipotente y sabia?

El Moribundo
¿No es necesario que la pólvora se inflame cuando se le aplica el fuego?

El Sacerdote
Sí.

El Moribundo
¿Y qué sabiduría encuentras en eso?

El Sacerdote
Ninguna.

El Moribundo
Es posible, pues, que haya cosas necesarias sin sabiduría, y posible, por consiguiente, que todo derive de una causa primera, sin que haya razón ni sabiduría en esta primera causa.

El Sacerdote
¿A dónde quieres llegar?

El Moribundo
A probarte que todo puede ser lo que es y lo que no es, sin que ninguna causa sabia y razonable lo conduzca, y que efectos naturales deben tener causas naturales, sin que haya necesidad de suponerle otras antinaturales, como lo sería tu dios, ya que él mismo tendría necesidad de explicación sin suministrar ninguna. Y, por consiguiente, desde que tu dios no es bueno para nada, es perfectamente inútil; y como hay gran probabilidad de que todo lo inútil es nulo y de que todo lo nulo es la nada, así pues, para convencerme de que tu dios es una quimera no tengo necesidad de otro razonamiento fuera del que me suministra la certeza de su inutilidad.

El Sacerdote
Sobre este pie me parece innecesario hablarte de religión.

El Moribundo
¿Por qué no? Nada me divierte tanto como la prueba del exceso de fanatismo y de la imbecilidad humana sobre este punto.

Son extravíos tan prodigiosos que el cuadro, aunque horrible, a mi juicio es siempre interesante. Responde con franqueza, y, sobre todo, destierra el egoísmo.

Si fuera tan débil que me dejara sorprender por tus ridículos sistemas de la existencia del ser que hace necesaria la religión, ¿bajo cuál forma me aconsejarías que le rindiera culto? ¿Quisieras que adoptara los desvaríos de Confucio mas bien que los absurdos Brahama? ¿Qué adorara a la gran serpiente de los negros, al astro de los peruanos o al dios de los ejércitos de Moisés? ¿A cual de las sectas de Mahoma quisieras que me rindiese? ¿Qué herejía de los cristianos es, a tu juicio, preferible? Cuidado con tu respuesta.

El Sacerdote
¿Puede ser dudosa?

El Moribundo
Dila, pues, egoísta.

El Sacerdote
No, sería amarte tanto como a mí si te aconsejara lo que yo creo.

El Moribundo
Y es querernos muy poco el escuchar semejantes errores.

El Sacerdote
¿A quien pueden cegar los milagros de nuestro divino redentor?

El Moribundo
A quien no vea en él sino al más ordinario de todos los bribones y al más vulgar de todos los impostores.

El Sacerdote
¡Dios, le escucháis sin descargar vuestra ira!

El Moribundo
No, amigo mío, todo está en paz porque tu dios, sea por impotencia, sea por razón, o, en fin, por lo que tú quieras, en un ser al que admito por un momento sólo por condescendencia a ti, o, si lo prefieres, para prestarme a tus pequeños designios, porque ese dios, repito, si existiera como tienes la locura de creerlo, no puede, para convencernos, haber tomado los medios tan ridículos como los que tu Jesús supone.

El Sacerdote
¡Cómo, las profecías, los milagros, los mártires, no son pruebas!

El Moribundo
¿Cómo quieres, en buena lógica, que pueda recibir como prueba aquello que necesita probarse?

Para que la profecía sea una prueba sería necesario, primeramente, que yo tuviera la certidumbre completa de que ha sido hecha; pues, al consignársela en la historia sólo tiene para mi la fuerza de los otros hechos históricos, dudosos en sus tres cuartas partes; y si a esto agrego la apariencia más que verdadera de que me han sido transmitidos por historiadores interesados, estaría, como lo ves, más que en mi derecho para dudar de ellos. ¿Quién me asegura, por otra parte, que esa profecía no ha sido hecha con posterioridad, que no ha sido el efecto de la combinación de la más simple política como la de concebir un reino feliz bajo un rey justo, o la de la helada en invierno? Y si esto es así, ¿cómo quieres que la profecía, al tener tanta necesidad de ser probada, pueda convertirse en prueba?

Con respecto a tus milagros, ellos tampoco se me imponen. Todos los bribones los han hecho, y todos los tontos los han creído. Para persuadirme de la verdad de un milagro tendría necesidad de estar muy seguro de que el acontecimiento que tú llamas de esa manera fuera absolutamente contrario a las leyes de la naturaleza, pues sólo lo que está fuera de ella puede pasar por milagro.

¿Y quién la conoce bastante para atreverse a afirmar cuál es precisamente el punto en que se detiene y cuál es el que infringe? Bastan dos cosas para acreditar un pretendido milagro, un titiritero y unas mujerzuelas. Vamos, no busques jamás un origen distinto para los tuyos. Todos los nuevos sectarios los han hecho, y, lo que es más singular, todos encontraron imbéciles para creerles.

Tu Jesús no ha hecho algo más singular que Apolonio de Tiana, y, sin embargo, nadie ha pensado en tomar a éste por un dios.

En cuanto a tus mártires, éste es el más débil de tus argumentos, sólo falta él entusiasmo y la resistencia para hacer mártires, y mientras la causa opuesta me ofrezca tantos como la tuya, jamás estaré lo suficientemente autorizado para creer a la una mejor que la otra, sino muy inducido, en cambio, a suponer despreciables a ambas. ¡Amigo mío! Si fuera verdad que existe el dios que predicas, ¿tendría necesidad de milagro, mártir o profecía para establecer su imperio? Y si, como dices, el corazón humano fuera su obra, ¿no sería ése el santuario que hubiera elegido para su ley? Esta ley igual, pues emanaría de un dios justo, se encontraría de manera irresistible grabada igualmente en el corazón de todos, y, de un extremo al otro del universo, todos los hombres, al ser semejantes por ese órgano delicado, igualmente serían semejantes por el homenaje que rendirían al dios que le hubiera dado este corazón, no tendrían más que una manera de amarlo, más que una manera de adorarlo y servirlo y tan imposible les sería desconocer ese dios como resistir a la inclinación secreta de su culto.

¿En vez de eso, no veo en el universo tantos dioses como países; tantas maneras de servir a esos dioses como diferentes cabezas o diferentes imaginaciones hay? Esta multiplicidad de opiniones, en la cual físicamente me es imposible elegir, ¿sería, a tu juicio, la obra de un dios justo?. Vamos, predicante, ultrajas a tu dios al presentármelo de esta manera. Déjame negarlo completamente, pues si existiera, entonces le ultrajaría menos mi incredulidad que tus blasfemias.

Vuelve a la razón, predicante, tu Jesús no vale más que Mahoma, Mahoma, menos que Moisés, y estos tres, menos que Confucio, quien, sin embargo, dictó algunos buenos principios mientras que los otros tres disparataban. Pero, en general, todos éstos no son más que impostores, de los cuales el filósofo se ha burlado, y a los cuáles la canalla ha creído, y a los cuales la justicia hubiera debido ahorcar.

El Sacerdote
¡Ay de mí, sólo lo hizo con uno!

EI Moribundo
Era el que más lo merecía. Sedicioso, turbulento, calumniador, bribón, libertino, grosero,farsante y malvado peligroso, poseía el arte de engañar al pueblo y mereció, por lo tanto, el castigo de un reino en el estado en que se encontraba entonces el de Jerusalem.

Fueron muy prudentes al deshacerse de él, y es quizás el sólo caso en que mis máximas, extremadamente dulces y tolerantes por lo demás, admiten la severidad de Temis. Excuso todos los errores, salvo aquellos que pueden ser peligrosos para el gobierno en que se vive. Los reyes y sus majestades son las únicas cosas que se me imponen, las únicas que respeto, pues quien no ama a su país y a su rey, no Es digno de vivir.

El Sacerdote
Pero, en fin, admitirás algo después de esta vida, es imposible que tu espíritu no se haya complacido, algunas veces, en atravesar la espesura tenebrosa de la suerte que nos espera. ¿Qué sistema puede ser más satisfactorio que el de una multitud de penas para quien vivió mal y el de una eternidad de recompensas para quien vivió bien?

El Moribundo
¿Cuál, amigo mío? El sistema de la nada nunca me ha espantado: es consolador y simple. Todos los otros son obra del orgullo, sólo éste lo es de la razón.

Por lo demás, no es ni espantosa ni absoluta esa nada. ¿No tengo ante mi vista el ejemplo de las generaciones y regeneraciones de la naturaleza? Nada perece, amigo mío, nada se destruye en el mundo. Hombre hoy, gusano mañana, pasado mañana mosca, ¿no es siempre existir? ¿Y por qué quieres que me recompensen por virtudes cuyo mérito no tengo, o me castiguen por crímenes cuyo dueño no he sido? ¿Puedes conciliar la bondad de tu pretendido dios con este sistema, y puede él haber querido crearme para darse el placer de castigarme, y esto sólo a consecuencia de una elección de la que no he sido dueño?

El Sacerdote
Lo eres.

El Moribundo
Sí, según tus prejuicios. Pero la razón los destruye. Y el sistema de la libertad humana sólo fue inventado para fabricar el de la gracia que llegó a ser tan favorable a tus desvaríos. ¿Qué hombre en el mundo, si viera el patíbulo junto al crimen, lo cometería si fuera libre de no cometerlo? Una fuerza irresistible nos arrastra, y ni por un instante somos dueños de determinarnos por nada que no esté del lado hacia el cual nos inclinamos.

No hay una sola virtud que no sea necesaria a la naturaleza; y, reversiblemente, ni un solo crimen del que no tenga necesidad, y toda su ciencia consiste en el perfecto equilibrio en que mantiene a ambos. ¿Podemos ser culpables del lado hacia el que nos arroje? Tanto como la avispa que clava su aguijón en tu piel.

El Sacerdote
Así, pues, ¿los crímenes más grandes no deben inspirarnos ningún espanto?

El Moribundo
No he dicho eso. Basta que la ley lo condene y que la cuchilla de la justicia lo castigue para que nos inspire la aversión o el terror, pero desde que desdichadamente se haya cometido, hay que saber tomar su partido y no entregarse a estériles remordimientos. Su efecto es vano, pues no pudo preservarnos de él; nulo, pues no lo repara.

Es absurdo, pues, entregarse a los remordimientos, y más absurdo aun temer el castigo en el otro mundo si somos bastante dichosos de haber escapado al castigo de éste. Dios no quiera que vaya con esto a estimular el crimen, hay que evitarlo tanto como se pueda, pero es por la razón que es necesario huirle, y no por falsos temores que no consiguen nada, y cuyo efecto se destruye tan rápido en una alma firme.

La razón amigo mío- sí, sólo la razón debe advertirnos que perjudicar a nuestros semejantes no puede jamás hacernos felices, y nuestro corazón, que contribuir a su felicidad es la mas grande que la naturaleza nos haya acordado en la tierra.

Toda moral humana Se encierra en esta sola frase: hacer a los demás tan felices como uno mismo desea serlo, y no causarles nunca. un mal que no quisiéramos recibir. Estos son, amigo mío, estos son los únicos principios que debemos seguir y no hay necesidad de religión ni de dios para apreciados y admitirlos: Sólo se necesita un buen corazón.

Pero siento que me debilito, predicante, abandona tus prejuicios: sé hombre, sé humano, sin temor y sin esperanza, abandona tus dioses y tus religiones. Todo esto sólo es bueno para poner cadenas en las manos de los hombres, y el solo nombre de todos estos horrores ha hecho verter más sangre en la tierra que todas las otras guerras y plagas juntas.

Renuncia a la idea del otro mundo, no lo hay, pero no renuncies al placer de ser feliz y de hacer la felicidad en éste. Esta es la única manera que te ofrece la naturaleza rara duplicar o extender tu existencia.

Amigo mío, la voluptuosidad siempre fue el más querido de mis bienes, le he ofrecido incienso toda mi vida, y quiero terminarla en sus brazos. Mi fin se aproxima. Seis mujeres más bellas que el día están en el cuarto vecino, las reservaba para este momento. Toma de ellas tu parte, trata de olvidar en su seno, a ejemplo mío, todos los vanos sofismas de la superstición y todo los imbéciles errores de la hipocresía.

NOTA
El moribundo llamó, las mujeres entraron y el predicante se convirtió en sus brazos en un hombre corrompido por la naturaleza, por no haber sabido explicar lo que era la naturaleza corrompida.

Si te interesa adentrarte mas en la vida y obra de Sade puedes consultar aquí

14 de marzo de 2007

36 Estrategias Chinas (19 - 36)

Estrategia 19
Para librarse de las semillas, arrancar de raíz.
Retorno al los orígenes (Daoren)
Proverbio chino
Robar la leña debajo de la caldera.Este método tiene como objetivo mermar los recurso del enemigo y minar su moral. Tiene doble sentido: privar al enemigo de su sostén físico y también del psicológico.
Napoleón dijo: "Las tres cuartas partes de la fuerza de un ejército reside en su moral".
En la II Guerra del Golfo, los aliados estuvieron bombardeando durante un mes las posiciones defensivas iraquíes. Como resultado, destruyeron un 5% de las Unidades que se encontraban fortificadas y un 80-90% del apoyo logístico. Los efectos morales se vieron durante la ofensiva por las rendiciones en masa.

Estrategia 20
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Refranero español.
Pescar en aguas turbias.
Los tiempos de crisis proporcionan oportunidades excepcionales. No hay que confundirlo con "saquear una casa en llamas", que significa aprovecharse de las adversidades concretas del enemigo, mientras que "pescar en aguas turbias", consiste en aprovecharse de una situación general de confusión y de caos.El ideograma chino "crisis" está compuesto de dos caracteres: "peligro" y oportunidad".

Estrategia 21
Confundir al enemigo mediante una falsa apariencia.
Ho Chi Min.
Desprenderse del caparazón de la cigarra.
Si alguna vez engañó a alguien poniendo almohadas bajo las sábanas para hacer creer que estaba en la cama, cuando en realidad estaba en otro sitio, ese es el significado de esta estrategia.

Estrategia 22
Una sola persona desesperada que huye, puede asustar a mil hombres.
Wu Qi
Cerrar la puerta para atrapar al ladrón.
En esencia consiste en cercar al enemigo y cerrar todas las vías de escape. Pero exige algunos requisitos previos: se debe tener al menos una concentración superior de fuerzas en el lugar, o una superioridad absoluta; tiene que haber alguna especie de trampa, ya sea física o psicológica; hay que traer al enemigo con algún engaño y hay que cerrar la trampa en el momento adecuado para que realmente el adversario pueda ser atrapado dentro.
Si éste percibe alguna posibilidad de escape, seguirá luchando desesperadamente, pero si sabe que su lucha no tiene sentido, acabará entregándose.

Estrategia 23
Personas con diferentes sueños pueden compartir la misma cama.
Retorno al los orígenes (Daoren) Proverbio chino
Aliarse con un Estado lejano para atacar al Estado vecino.
Si uno se alía con enemigos (o simplemente neutrales) distantes, mientras se ataca a los cercanos, se pueden minimizar las dificultades logísticas y consolidar además cada victoria.
Israel confía en el respaldo del distante poderío yankee y en la coexistencia con países a cierta distancia como Arabia Saudita y Kuwait, mientras tiene un ejercito desplegado en el Sur del Líbano y mantiene con firmeza los territorios palestinos.Estamos hablando de alianzas, no de paz perpetua. Existen intereses permanentes, pero no amigos eternos.

Estrategia 24
Dime con quien andas y te diré quién eres.
Refranero español.
Conseguir un camino seguro para conquistar el reino de Guo.
Se emplea para cuando, si tenemos dos adversarios, uno está amenazado por el otro. Si se interviene en ayuda del primero, se amplía la influencia sobre ambos al mismo tiempo. La clave de la estrategia es la capacidad de pedir prestado un camino de paso.
En la guerra de Vietnam, los EEUU. se apoyaron en territorios prestados (bases en Tailandia y Filipinas, estados que no veían con buenos ojos a un Vietnam del Norte comunista) para llevar personal, armamento, equipo y municiones. De esta manera, también aumentaron su influencia en estos países.

Estrategia 25
Roba al cielo y pon allá arriba un sol falso.
Retorno al los orígenes (Daoren) Proverbio chino
Reemplazar las vigas y los pilares con madera podrida.
Consiste en robar, sabotear, destruir o eliminar de alguna manera las bases que sostienen al enemigo y sustituirlas por las propias.
Durante los años previos a la invasión soviética de Afganistán, se enviaron mas de 6.000 consejeros que gradualmente fueron tomando el control del aparato del Estado. Cuando finalmente se produjo el ataque, casi todos los centros de decisión estaban controlados por los soviéticos.

Estrategia 26
Señalar a la morera y maldecir al algarrobo.
Mata al pollo para asustar al mono.
En esta estrategia se trata de usar tácticas para producir miedo, amenazar, asustar o plegar a otros a la sumisión.
El rey de Aragón Ramiro I el Monje fue llamado a reinar desde el monasterio. Por proceder del clero, los mas destacados nobles pensaron que carecería de autoridad y se le podría manejar a su antojo. Vista la situación y al poco tiempo de iniciar su reinado, en el mismo día fue llamando uno a uno a los señores feudales más notables. Según entraban a la sala del trono, eran decapitados. El resto de la nobleza entendió el mensaje y se plegó a la autoridad del monarca.

Estrategia 27
Un hombre verdaderamente sabio, suele parecer poco ingenioso.
Retorno al los orígenes (Daoren) Proverbio chino
Hacerse el tonto sin dejar de ser listo.
Las personas más inteligentes no dejan ver siempre lo inteligentes que son. Las que son menos listas y piensan que son muy listas, actúan de forma temeraria.
Hay que esperar, hacerse el tonto y aprovechar la oportunidad.
Una mujer llegó a dirigir una empresa a los 24 años en Silicon Valley. En su autobiografía confiesa que ser mujer le ayudó a triunfar, pues los colegas masculinos no la consideraban una competidora, la subestimaban por ser mujer (creencia que ella también alimentó) y al poco tiempo llegó a la presidencia.

Estrategia 28
No teniendo nada que perder, tiene todo para ganar.
Retirar al escalera después de haber subido.
Atraer al enemigo a una trampa y después cortarle la vía de escape: al codicioso, con promesa de ganancia; al inflexible, con argucias; al arrogante, con apariencia de debilidad.
También quiere decir sumergir a los propios aliados en una situación de crisis que les obligue a inventar nuevas soluciones al problema.
Hernán Cortés quemó sus naves al llegar al actual Veracruz (México), para impedir que sus hombres pudiesen regresar a España. No les quedó otra alternativa que realizar la empresa de la conquista.

Estrategia 29
No es oro todo lo que reluce.
Refranero español.
Adornar los árboles con flores falsas.
Se trata de presentar una apariencia poderosa, incluso si las fuerzas reales son mínimas.
Otra variante es que el fuerte se presente como más fuerte para disuadir a los rivales, o más débil para confundirlos.
En general, hay que hacer ver que se tienen mas fuerzas que las que se poseen."Un astuto zorro atrapado por un tigre hambriento le engañaba de esta manera: no te atreverás a comerme, ya que soy superior al resto de los animales, y si me comes, enojarás a los dioses. Si no me crees, sígueme y verás lo que pasa. El tigre siguió al zorro por el bosque y todos los animales huían cuando les veían pasar. El tigre, asombrado y sin caer en la cuenta que era él quién causaba el miedo, dejo que el zorro se fuera."

Estrategia 30
Guárdeme Dios de los amigos, que de los enemigos ya me cuido yo.
Refranero español.
Hacer que el anfitrión y el invitado intercambien sus sitios.El invitado puede cambiar de posición con el anfitrión de muchas maneras: aumentando sus fuerzas hasta que se halla suficientemente fuerte para vencer al anfitrión, infiltrándose como amigo y tomando poco a poco el control o penetrando en el territorio después de haber hecho salir al anfitrión.
En la naturaleza existe el ejemplo del cuco, que pone un huevo en el nido de otro pájaro y cuando éste sale, tira del nido a las crías de los otros huevos. Los padres de éstos últimos siguen alimentándolo al creer que es su hijo.

Estrategia 31
Tiran más dos tetas que dos carretas.
Refranero español.
Utilizar una mujer para tender una trampa a un hombre.
En un sentido más amplio, significa ofrecer al adversario cualquier clase de tentación irresistible.
Cuando los sandinistas estaban luchando contra la dictadura de Somoza, utilizaron una mujer para atraer a uno de sus más importantes generales a una trampa mortal.Los servicios secretos israelíes utilizaron a una mujer para atraer a un piloto de las fuerzas aéreas sirias que desertó con un avión de combate soviético.
En la Biblia, aparece el caso de Judhit que asesinó al caudillo enemigo - Holofernes - tras una loca noche de amor. Tras la muerte de éste contraatacaron los judíos ganando la batalla.

Estrategia 32
La mentira más eficaz es la verdad.
Stalin.
Abrir de par en par las puertas de la ciudad vacía.
Hay que utilizar esta estrategia cuando se está en situación muy vulnerable. Se basa en la propensión de la gente a desconfiar de lo que se reconoce abiertamente. Si no se tiene ningún medio de defensa y se revela abiertamente al enemigo, es probable que sospeche lo contrario. Se afirma no ser mas de lo que se es con la esperanza que los demás imaginen que somos mucho más.Un general chino iba de camino a sitiar una ciudad prácticamente desguarnecida.
La autoridad al mando de la defensa de la ciudad dejó todas las puertas abiertas de las murallas, puso a soldados de paisano a barrer las calles y él mismo se puso a tañer el laúd en lo alto de la muralla. Cuando llegó el enemigo y vio semejante calma, pensó que esa escena sólo podía significar una terrible trampa y ordenó una retirada inmediata.

Estrategia 33
No existen situaciones en las que los espías no puedan ser empleados.
El Arte de la Guerra de Sun Tzu
Dejar que el espía siembre la discordia en su propio campo.
Se aconseja manipular a los agentes enemigos para que sirvan a los objetivos propios.
Según Sun Tzu hay cuatro tipos de espionaje:
1/ Reclutar personal enemigo. Gente afín a nuestra causa, con familiares en nuestro campo, etc.
2/ Comprar fuentes de información. Los candidatos a la captación suelen ser personas con algún resentimiento: gente con talento que ha sido dejada de lado, que han cometido errores y han sido castigadas, personas ambiciosas, inmorales y con afán de protagonismo.
3/ Enviar a alguien de nuestro bando al campo enemigo para que traiga información.
4/ Infiltrar falsa información mediante espías que no son imprescindibles.
5/ Comprar o utilizar espías enemigos. Ya sea por persuasión dinero, engaño, es la clave para manipular al enemigo.

Estrategia 34
Uno quiere golpear y el otro quiere ser golpeado.
Retorno al los orígenes (Daoren) Proverbio chino
Hacerse daño a sí mismo para ganarse la confianza de enemigo.
La gente tiende a sentir simpatía por los que padecen calamidades. Es muy corriente en la historia antigua las automutilaciones de generales que luego se pasaban al enemigo haciéndole creer que odiaban a su anterior señor. Una vez que ganaban la confianza de éste, lo asesinaban o desertaban con el ejército que el enemigo les confiaba.

Estrategia 35
Cuando dos saltamontes están atados por el mismo hilo, ninguno se puede escapar.
Retorno al los orígenes (Daoren) Proverbio chino
Encadenar juntos a los barcos enemigos.
Trata de cómo convertir en debilidad la fuerza del enemigo. Se intenta entorpecer al enemigo con su propio peso.
Esta estrategia, realizada con éxito hace del adversario su peor enemigo.Durante las guerras de los Tres Reinos, en China, se le planteó al ejército más poderoso la necesidad de realizar un ataque anfibio. Sus tropas eran excelentes en tierra, pero embarcadas se mareaban y perdían capacidad de combate. Un general desertor enemigo (que seguía leal a su antiguo señor) les dio la idea de encadenar todos los barcos en bloques de cincuenta y clavarlos con tablas de cubierta a cubierta, ya que así no sentirían mareo. Cuando las fuerzas embarcadas se dispusieron a atacar, unas pocas naves salieron a recibirles y cuando ya estaban muy cerca, les prendieron fuego y las lanzaron contra los buques encadenados, creando un gran incendio y la destrucción de la fuerza de desembarco enemiga.En una futura y posible guerra informática, el país más vulnerable es EEUU. , ya que es el que mas depende de éstos sistemas.

Estrategia 36
De las 36 estrategias, la definitiva es la última.Retirarse.
Retirarse cuando todo falla es la estrategia definitiva. Pero no significa huir definitivamente.
Al enfrentarnos con un enemigo infinitamente superior, se puede rendir, negociar o retirarse.
La retirada no significa la derrota total, el compromiso significa una media derrota y la rendición, la derrota total.
Mao Tse Tung dijo en La guerra de guerrillas: "Si puedes ganar la batalla, lucha; si no, retírate". Para Sun Tzu representa someterse temporalmente al poderoso, en espera de una transición a una nueva fase. En la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos se retiraron hasta Moscú, dejando todo arrasado. Aliados con el general invierno, cuando pararon ahí a los alemanes, la contraofensiva les dejó en Berlín.Hay que recordar que fracasar es fácil, pero hacerlo con gracia y éxito puede ser más difícil que el mismo éxito. Además, se aprende mas de los fracasos que de los aciertos.Como recomendación final, la retirada nunca debe hacerse sin pensar, de forma impulsiva. No hay que considerar que retirarse es una manera de escapar a los desafíos, si no una manera de enfrentarse mejor a ellos.

22 de febrero de 2007

36 Estrategias Chinas (1 - 18)














Una recopilacion del lejano oriente:

Estrategia 1
Algo que es familiar no provoca la atención.
Retorno al los orígenes (Daoren) (Proverbio chino)
Cruzar el mar confundiendo al cielo.
Cuanto más obvia parece una situación, más secretos profundos puede esconder. La gente tiende a ignorar lo que les es familiar y espera que los secretos estén escondidos. Se tiende a descuidar las actividades abiertas que esconden estrategias subyacentes.
Hitler utilizó esta estrategia en la invasión de Francia durante la Segunda Guerra mundial. Dejó entrar la información de una invasión inminente ¡Veintinueve veces!, hasta que los servicios de inteligencia británico y francés dejaron de tomar en serio la información. Francia quedó desprotegida ante la guerra relámpago que sobrevino.

Estrategia 2
El que conoce el arte de la aproximación directa y de la indirecta resultará victorioso.
El Arte de la Guerra de Sun TzuSitiar
El reino de Wei para salvar el reino de Zhao.
Atacar directamente a un enemigo poderoso y unido es una invitación al desastre. Hay que emplear una confrontación indirecta: concentrar fuerzas para golpear en el punto más débil del enemigo, aprovechar sus fallos, resolver un problema mediante la concentración en un aspecto que parece al margen pero que en calidad es la clave o desviar el problema sobre otra circunstancia.
Mao Tse Tung empleó esta táctica en la Guerra civil china. Cuando Chiang Kai Shek avanzaba hacia la zona comunista, Mao enviaba tropas a donde menos se esperaba: justo medio del territorio controlado por el Kuomitang.

Estrategia 3
Si quieres hacer algo, haz que tu contrincante lo haga por ti.
El Arte de la Guerra II de Sun Bin.
Matar con un cuchillo prestado
Significa utilizar los recursos ajenos en provecho propio.
En vísperas de la invasión de la Unión Soviética, los servicios de inteligencia alemanes proporcionaron a los soviéticos pruebas inventadas de que el mariscal ruso Mijail Tujachevski conspiraba contra Stalin.Como consecuencia, los mismos soviéticos ejecutaron a Tujachevski y a otros siete mariscales que Alemania consideraba obstáculos esenciales para la inmediata invasión.

Estrategia 4
Algo que es familiar, la mujer supera al hombre en tranquilidad.
Tao te King de Lao Tse
Relajarse mientras el enemigo se agota a sí mismo.
Lo que parece blando y flexible puede ser fuerte y firme, mientras lo que parece invencible puede ser débil.
El sauce se pliega al viento y se mantiene en pie, el robusto roble se quiebra y cae. El agua se adapta a cualquier terreno, pero desgasta la roca más dura.
Según escribió Sun Tzu en el Arte de la Guerra: "El ejército que llega antes al campo de batalla y espera al enemigo está descansado y gana la iniciativa, mientras que el ejército que llega tarde y se lanza a la batalla está cansado y se ve forzado a adoptar una posición pasiva. Si ves que los enemigos muestran ardor, espera a que éste se aplaque y se vean abrumados bajo el peso y el fastidio de la fatiga."

Estrategia 5
El enemigo con problemas internos está maduro para ser conquistado.
El Príncipe de N. Maquiavelo
Saquear una casa en llamas.
Los adversarios que ya tienen problemas son más fáciles de vencer que los que no tienen tales distracciones. Hay que aprovechar totalmente las desgracias del enemigo e incluso aumentarlas para restarles fuerza.
Recordemos la cesión de la provincia del Sahara español a Marruecos en 1.975 y la Marcha Verde, así como la situación de España en esas fechas.

Estrategia 6
El general que sabe cuando atacar hace que su enemigo no sepa cuando defenderse.
El Libro de los Cinco Anillos -Manuscrito del Fuego- de Miyamoto Musashi.
Fingir ir hacia el Este mientras se ataca por el Oeste.
Se crea una falsa impresión para hacer pensar al enemigo que el ataque viene de un lado, cuando en realidad está llegando por otro. El adversario no debe descubrir las intenciones de los falsos movimientos: si no se hace con inteligencia, puede volverse contra uno.
En 1.983, se dejó filtrar a la prensa que se estaban enviando aviones de carga y barcos de EEUU. a Oriente Medio para ayudar a las tropas de mantenimiento de la paz en el Líbano. En realidad, la flota se dirigió a Granada, dónde la isla se ocupó con gran rapidez por lo inesperado de la acción.

Estrategia 7
Todo el universo ha sido creado de la nada.
Tao te King de Lao Tse
Crear algo a partir de nada.
Si se es capaz de crear algo a partir de nada, las circunstancias más insignificantes pueden conducir al éxito.
La mentira repetida mil veces puede llegar a aceptarse como verdad. Convertir algo pequeño en enorme, creado a partir de actitudes preexistentes para avivar los miedos, aumentar los prejuicios o desviar la percepción de los hechos.
Una variante es hacer pensar a los demás que uno no tiene nada cuando en edad se tiene algo.
Una ciudad estaba sitiada y sus defensores se quedaron sin flechas. Se ordenó a la gente fabricar figuras de paja de tamaño natural vestidos de negro que los soldados descolgaron con cuerdas por las murallas al caer la noche. Las tropas sitiadoras perdieron infinidad de flechas en disparar sobre lo que creían que eran enemigos que escapaban. Las flechas se clavaron en los hombres de paja y los sitiados las volvieron a subir a la muralla. En ese momento se descubrió el ardid y cesaron los disparos, pero ya era tarde.Se había pasado de no tener munición a tenerla de sobra. Esa misma noche se descolgaron 500 soldados de elite. Los sitiadores pensaron que otra vez eran figuras de paja y no prestaron atención. Los quinientos hombres entraron a saco en el campamento enemigo que huyó en desbandada.

Estrategia 8
El ataque tiene éxito cuando el enemigo descuida la defensa.
El Arte de la Guerra de Sun Tzu
Aparentar tomar un camino cuando se entra a hurtadillas por otro.
Opone maniobras abiertas, predecible y públicas, a otras encubiertas, sorpresivas y secretas. Significa atraer la atención sobre un itinerario y desarrollar rutas alternativas.
Los alemanes nunca imaginaron que los aliados cruzarían el Canal de la Mancha por Normandía y concentraron su defensa en Calais. Los aliados hicieron todo lo posible por reforzar esa creencia logrando la sorpresa.

Estrategia 9
Siéntate en lo alto de la montaña y observa cómo luchan los tigres entre sí.
Retorno al los orígenes (Daoren) Proverbio chino
Observar los fuegos que arden al otro lado del río.
Consiste en dejar que los enemigos se destruyan entre ellos. Hay que aprovechar las contradicciones del adversario.
Estando próximo el final de la guerra civil española, hubo combates en Madrid dentro del bando republicano entre los partidarios de negociar la rendición y los de seguir hasta el final. Las tropas nacionales pararon la ofensiva y esperaron el resultado. Esto precipitó aún más el final de la guerra.

Estrategia 10
La poca prudencia de los hombres ve la bondad inmediata de una cosa, sin reparar en el veneno que esconde.
El Príncipe de N. Maquiavelo
Ocultar la daga tras una sonrisa.
Significa ganar la confianza del contrincante y actuar solamente cuando ha bajado la guardia.
Sólo un mes antes del bombardeo japonés a Pearl Harbour, los nipones enviaron a Estados Unidos a un diplomático casado con una americana para discutir los intereses de los dos países en el Océano Pacífico.

Estrategia 11
Dejar una prenda para salvar la carreta.
Retorno al los orígenes (Daoren) Proverbio chino
Sacrificar el ciruelo por el melocotonero.
A veces hay que hacer sacrificios parciales en aras de la victoria total, hacer concesiones para conseguir el objetivo principal. Exige un cuidadoso cálculo de beneficios parciales y globales, así como ganancias a largo y a corto plazo.
Es el sacrificio de la fuerza de protección para lograr salvar los gruesos en una retirada.

Estrategia 12
Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero.
Refranero español.
Aprovechar la oportunidad para robar una cabra.
Hay que aprovechar las oportunidades que surgen. Cualquier error del enemigo debe ser una ventaja propia.
"Cuando el enemigo avanza, retrocedemos; cuando se detiene, lo hostigamos, cuando ésta exhausto, atacamos; cuando se retira, le perseguimos". Mao Tse Tung

Estrategia 13
Perturba al enemigo para que revele su despliegue.
El Arte de la Guerra de Sun Tzu
Golpear la hierba para asustar la serpiente.
Atacando un blanco secundario, se puede asustar al enemigo para que haga públicos secretos importantes.Se puede hacer creer al enemigo que se le está cercando y así se entregará más fácilmente. Hay que provocar al enemigo y estudiar su respuesta antes de lanzar una verdadera ofensiva.
Israel lanzó una oleada de aviones teledirigidos sobre el valle de la Bekaa para descubrir las frecuencias de los radares antiaéreos sirios. La siguiente oleada fue con bombarderos antiradar y fue todo un éxito.

Estrategia 14
Crear en el estado conquistado un gobierno oligárquico que te lo conserve amigo.
El Príncipe de N. Maquiavelo
Levantar un cadáver de entre los muertos.
Significa no utilizar lo que todo el mundo utiliza, sino servirse de lo que nadie se sirve. Hacer revivir algo que ha caido en deshuso por descuido o dejadez. Encontrar utilidades a cosas que habían sido hasta entonces ignoradas o consideradas inútiles.
En el mundo de los discos, o en las editoriales, periodicamente aparecen recopilaciones de viejos éxitos que se vuelven a vender como gran novedad.

Estrategia 15
Es más importante disponer de un terreno favorable que tener buenas oportunidades.
Los Cuatro Libros Clásicos (Confucio) Libro de Men Tse.
Atraer al tigre fuera de las montañas.
Es mejor hacer salir al enemigo para luchar que adentrarse en territorio peligroso y desconocido para combatirle. Hay que sacarle de su entorno para hacerlo más vulnerable al ataque. Un paso más de esta estrategia es hacer entrar al tigre en las montañas propias.
Esta estrategia fue empleada con éxito por la guerrilla afgana contra el invasor soviético.

Estrategia 16
Al enemigo que huye, puente de plata.
Refranero español.
Deshacerse del enemigo permitiéndole escapar
Se utiliza para evitar derramamientos de sangre. Funciona mejor que intentar arrinconarle y provocar una lucha desesperada. No se debe presionar demasiado al enemigo. Cualquier asedio debe dejar una escapatoria para que el enemigo no se sienta decidido a luchar hasta la muerte. Una vez que empieze su fuga, se debilitará y será fácil destruirlo." Si los enemigos, desesperados, vienen para vencer o morir evita encontrarse con ellos. A un enemigo cercado debes dejarle una vía de salida. Si carecen de todo debes prever su desesperación. No te encarnices con un enemigo acorralado". Sun Tzu (El Arte de la Guerra).

Estrategia 17
Dar un paso después de ceder un centímetro.
Retorno al los orígenes (Daoren) Proverbio chino
Fabricar un ladrillo para obtener jade.
Engatusar al adversario con algo de poco valor para obtener un beneficio mayor.
El ejemplo más claro es el Caballo de Troya.
Una variante en el mundo de las negociaciones es empezar con una pequeña petición para obtener una predisposición favorable a peticiones más amplias.

Estrategia 18
Cuando el árbol cae, los monos se dispersan.
Los Cuatro Libros Clásicos (Confucio) Libro de Men Tse.
Capturar al cabecilla para prender a los bandidos.
Una fuerza se deshace cuando se pierde lo que la mantiene unida.
En la batalla de Otumba (México), Hernán Cortés al mando de quinientos hombres, estaba sitiado por diez mil. En una carga con trece jinetes, rompió el cerco y logró matar al caudillo enemigo sembrando el pánico entre los indios. Esa acción decidió la batalla a su favor, destruyendo a gran parte de la fuerza enemiga y poniéndola en fuga.